El conquistador español Pedro de Valdivia, fundador de Santiago de Chile, murió dos veces. Tras la derrota en la batalla de Tupacel, el 22 de diciembre de 1553 fue capturado por los mapuches, y después de tres días de salvajes torturas expiró. La leyenda dice que le arrancaron el corazón y se lo comieron. En este otoño caliente en en el país andino Pedro de Valdivia ha vuelto a ser desmembrado. En esta ocasión de forma simbólica. Estatuas como la erigida en Temuco, a 680 km al sur de la capital chilena, han sido derribadas. La cabeza del busto de Temuco se colocó en la mano del guerrero Caupolicán, que representa la resistencia frente al imperio español.

En la ciudad de Valdivia, en la zona central de Chile, donde confluyen tres ríos, decapitaron otra estatua de Pedro de Valdivia, y lanzaron la cabeza por el puente pedro de Valdivia al río Valdivia.

La fiebre por derribar estatuas hace furor en las revueltas de distinto calado en América Latina. Unas veces el objetivo del odio popular es un conquistador español, como Pedro de Valdivia, o Francisco de Aguirre, o incluso el descubridor de América, Cristóbal Colón, y otras es Hugo Chávez, el líder bolivariano contra quien vuelvan su ira los que se han movilizado contra Evo Morales en Bolivia.

En Concepción echaron abajo otro busto de Pedro de Valdivia, fundador de esta ciudad en 1550. Lo empalaron a los pies de la estatura de Lautaro, el cabecilla militar mapuche de la batalla de Arauco. En La Serena, incendiaron la imagen del militar Francisco de Aguirre y en su sitio colocaron a Milanka (mujer diaguita). Días después, unos desconocidos prendieron fuego a la estatua de Milanka.

Asimismo, la estatua del colonizador español García Hurtado de Mendoza, emplazada en la plaza Cañete, fue derribado y manchado con pintura roja, emulando la sangre. «El pueblo mapuche saluda al pueblo chileno que se levanta en dignidad», dijeron quienes destrozaron el monumento.

Esta tendencia comenzó el pasado 15 de octubre en el estado de Rhode Island. Apenas tres días después del llamado Día de la Hispanidad, o en su versión latina el Día de la Raza o Día de Colón en EEUU, uno activistas mancharon con pintura roja la estatua de Cristóbal Colón. Escribieron: «Paren de alabar al genocida».

Desde 1992, varias agrupaciones han presionado para que se quiten las estatuas de Cristóbal Colón por considerar al navegante como la representación del odio de la conquista. La estatua que había en Los Angeles se retiró y se acabó trasladando a Nueva York. «Para mí siempre será el día de Colón. A mucha gente no le gusta esto. A mí sí», dijo al respecto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

A quienes no les gustan las esculturas de los conquistadores españoles es a los indígenas. Tampoco a los bolivarianos, por supuesto, y los dirigentes de su órbita. En Chile, la protesta que persiste, a pesar de las concesiones realizadas por el presidente, Salvador Piñera, y del consenso para realizar una consulta sobre la reforma de la Constitución vigente en la era Pinochet. Es decir, nada que ver con los conquistadores españoles. Pero algunos manifestantes arremeten contra todo lo que simboliza el poder, pasado y presente. Es también un puñetazo contra la oligarquía, a quien culpan de todos sus males.

«Los chilenos saben bien que hay otra forma de ver la historia, que los héroes que nos habían mostrado como héroes no son nuestros héroes. Son de la oligarquía, y nosotros, como pueblo, hemos sido sus víctimas… Es una necesidad de construir una historia propia, con sus propios hitos y sus propios héroes», afirma Jorge Baradit, autor del libro Héroes, según explicó a Deusche Welle.

También arremetieron contra la estatua de Manuel Baquedano, general chileno que encarna la victoria en la Guerra del Pacífico, y también derribaron el monumento al soldado desconocido, que estaba junto a la de Baquedano en la Plaza Italia, uno de los puntos de convocatoria de las marchas en la capital chilena.

«El carácter carnavalesco también entraña uno de ruptura con el orden. En ese contexto iconoclasta, no resulta extraño el derribo de algunas estatuas que, para algunos sectores sociales, representan imágenes de un poder que se rechaza, o cuyo significado se desconoce», explicaba la antropóloga Sonia Montecino a este medio alemán.

Como explica Herson Huinca Piutrin, de la Comunidad de Historia Mapuche, en un artículo publicado en www.comunidadhistoriamapuche.cl, en Chile existen marchas tanto del pueblo chileno, por un lado, como de los pueblos indígenas, que son organizadas de forma totalmente autónoma en todo el país. En estas concentraciones cobran protagonismo las banderas Wenufoye y la Wiphala.

El derribo de estatuas se puede traducir como una forma de interpelar a la sociedad chilena para que sepa que los pueblos indígenas aún persistimos y existimos», escribe Herson Huinca Piutrin

«El derribamiento de estatuas se puede traducir como una forma de interpelar a la sociedad chilena para que sepa que los pueblos indígenas aún persistimos y existimos. … Lo que tenemos claro hasta aquí es que la sociedad chilena demanda una agenda que no se reduce a lo que la sociedad chilena demanda respeto a educación, salud, trabajo, y pensiones de jubilación… Sin desmerecer estas demandas, los pueblos indígenas han venido pensando durante más de un siglo en estrategias hacia la reconstrucción de sus sociedades», señala Herson Huinca Piutrin.

Hugo Chávez por los suelos

En la localidad boliviana de Riberalta, un pueblo de la Amazonia, destrozaron una estatua de Hugo Chávez. Ataron una soga al cuello del monumento, le cortaron los pies con sierras eléctricas y a machetazos la echaron por tierra. Había sido inaugurada por Evo Morales en 2013. El ya ex presidente de Bolivia ha tenido que refugiarse en México, una vez que la policía y el ejército le retiraron su apoyo el fin de semana del 9 y 10 de noviembre pasados.

Solo este año 2019 se han destrozado o incendiado al menos cuatro estatuas de Hugo Chávez en Venezuela. En enero ardió una en San Félix, estado de Bolívar. Dos días después otra en Zulia. Atacaron un monumento en Yaracuy el 26 de enero.

En ese primer mes de este año Juan Guaidó asumió como presidente encargado de realizar elecciones libres y transparentes, tras denunciar a Nicolás Maduro por usurpar el poder después de las presidenciales fraudulentas de mayo de 2018. Después hicieron rodar la cabeza de la estatua de Chávez en Anzoátegui en marzo.

Así Hugo Chávez entra en la categoría de los símbolos derribados como los conquistadores españoles, Vladimir Lenin, cuya estatua simboliza el fin del imperio soviético cuando cae en Berlín y otras capitales de Europa del Este en los 90, o Sadam Husein tras la invasión de Bagdad en 2003. Todo el que es venerado por unos se arriesga a ser vapuleado por otros. Sobre todo si ha mantenido su poder por la sinrazón de la fuerza.