«Fragilidad» ha sido la palabra más reiterada por Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea en su primera debate del estado de la Unión, celebrado de forma excepcional en Bruselas, y no en Estrasburgo. También ha repetido varias veces cuán necesaria es la «unidad». La política de estímulos ha de mantenerse. «No es el momento de retirar los apoyos a la economía», ha dicho Von der Leyen en una intervención marcada por la pandemia del coronavirus.

«Ha llegado el momento de seguir el rumbo. Hemos visto las previsiones, de una media de pérdida de un 12% del PIB. Nuestras economías no se van a recuperar de repente. La incertidumbre sigue. Nos momento de bajar la guardia. Lo haremos con equilibrio entre ayuda financiera y sostenibilidad financiera», ha remarcado. 

La crisis del coronavirus seguirá ahí, ha reconocido la presidenta de la Comisión Europea, quien ha defendido una economía humana y sostenible. «Hace falta una economía humana que proteja de los grandes riesgos: enfermedad, paro, pobreza. Que proporcione estabilidad. Nunca antes protección, estabilidad y oportunidad fueron más necesarias», ha señalado.

Una «nueva vitalidad»

Todos queremos salir de «este mundo del coronavirus, dejar atrás la fragilidad, la incertidumbre». Según la líder del Ejecutivo europeo, es el momento de que Europa promueva una nueva vitalidad y supera esta fragilidad. Para lograr esa «nueva vitalidad» hay que mantener los estímulos primero, apoyar las bases en el desarrollo digital y en el cuidado del medio ambiente, promover medidas sociales como el ingreso mínimo, y ser firme en la defensa de los derechos humanos.

La unidad es fundamental para que se consigan estos objetivos. «Europa ha hecho más junta de lo que habíamos hecho antes. Necesitamos gestionar la pandemia de manera unida. Hemos hecho corredores verdes, hemos repatriado a 600.000 personas que se quedaron varados por los confinamientos, nos hemos ayudado con material médico…», ha recordado Von der Leyen, que considera un gran éxito el Plan de Recuperación, cuya finalidad es «seguir protegiendo nuestro modo de vida».

Hay lecciones importantes de la pandemia. La más importante sería la necesaria unidad en esa defensa de una economía humana. Las respuestas no pueden ser como en 2008. Hay que aumentar la financiación en sanidad. Y replantear la estrategia. Von der Leyen ha anunciado la celebración de una cumbre sobre salud en Italia en 2021.

En este sentido, Von der Leyen ha insistido en que resulta fundamental crear un programa para proteger a los trabajadores. La Comisión Europea apoya la creación en los Estados la aprobación del salario mínimo europeo.

Ha llegado el momento de seguir el rumbo. Hemos visto las previsiones. Nuestras economías no se van a recuperar de repente. La incertidumbre sigue. Nos momento de bajar la guardia. Equilibrio entre ayuda financiera y sostenibilidad financiera. 

Apuesta por la economía verde y digital

La apuesta por la economía verde y digital era previa a la pandemia, pero esta crisis no ha cambiado el curso de esta Comisión Europea. Casi el 60% del fondo de recuperación irá a la suma del Pacto Verde (37%) y de la Agenda Digital (20%).

Vivimos en un planeta frágil, ha reconocido la presidenta de la Comisión Europea, la primera mujer que ocupa este puesto. En su discurso ha anunciado un nuevo objetivo sobre reducción de emisiones: será de un 55% en 2030, en lugar del 40% actual.

Ha aludido a cómo Europea ha de liderar en desarrollo digital y se ha planteado como objetivo la creación de una identidad segura europea. «Está en juego la soberanía digital europea», ha remarcado. Es una batalla en la que China con el 5G y Estados Unidos con los Big Four (o Five) llevan la delantera.

Con el pueblo de Bielorrusia

Von der Leyen ha sido muy clara en cuanto a cómo ha de avanzar la Unión Europea en la defensa de los derechos humanos. Hay que lograr que las decisiones sean por mayoría cualificada en lo que se refiere a derechos humanos y sanciones. Desde la Comisión apoyan en este sentido la aprobación de la Ley Magnitsky, que busca que sean perseguidos más allá de las fronteras nacionales.

Magnitky fue un abogado ruso que perdió la vida en prisión, víctima de torturas, y cuyo caso se ha convertido en una bandera de cómo habría que perseguir a quienes violan los derechos humanos donde quiera que sea.

Las alusiones a Bielorrusia no han dejado lugar a dudas. «La Unión Europea está con el pueblo de Bielorrusia», ha dicho en su discurso Von der Leyen, que ha recordado que las elecciones presidenciales que dice haber ganado Alexander Lukashenko fueron fraudulentas y habrían de repetirse.

Dos líderes opositoras huyeron a Lituania y una tercera está arrestada. Incluso la Premio Nobel de Literatura Svetlana Alexievich está siendo hostigada. Las mujeres bielorrusas están en la vanguardia de esta lucha. Más de 7.000 personas han sido arrestadas, y cientos han sufrido torturas.

En lo que se refiere al Brexit, su mensaje ha evocado a la primera ministra conservadora, Margaret Thacher, quien aseguraba que el Reino Unido no rompe Tratados. Ahora su sucesor, el también conservador Boris Johnson, pretende echar por tierra lo acordado con la Unión. «Es cuestión de confianza, de respeto, de cumplir la ley», ha recordado la presidenta de la Comisión Europea.

Von der Leyen ha concluido su primer discurso, de más de una hora con saltos del inglés, al francés y alemán nativo, sobre el estado de la Unión con optimismo. «Hemos demostrado que estamos en esto juntos y que lo superaremos unidos. El futuro será lo que queramos que sea. ¡Viva Europa!».