América Latina es un constante viaje de ida y vuelta para Podemos y para Pablo Iglesias. Ha reconocido en más de una ocasión que América Latina «es la escuela en la que aprendimos a pensar la política». Ahora como vicepresidente segundo del gobierno de España ha regresado a Bolivia a la toma de posesión de Luis Arce con una agenda propia, marcada por sus alianzas con el populismo de izquierdas en el continente americano.

Con su protagonismo en el viaje a Bolivia, adónde viajó junto al rey Felipe, y con la ministra de Exteriores, Arantxa González Laya, que se sumó a última hora, Pablo Iglesias ha dado muestras de una nueva estrategia del gobierno en las relaciones con América Latina: más cerca de los gobiernos como el boliviano o el argentino, y lo más lejos posible del brasileño, mientras siga en el poder Jair Mesías Bolsonaro.

Pablo Iglesias, que goza de excelentes relaciones con el Movimiento al Socialismo (MAS), de nuevo en el poder con Luis Arce, no quería perderse esta ocasión excepcional, a pesar de que no es muy dado a los desplazamientos. La invitación del presidente Luis Arce se dirigió al gobierno español, y Pablo Iglesias presentó sus credenciales como excelente conocedor de la realidad boliviana para apuntarse.

Iglesias estuvo por primera vez en Bolivia como observador electoral, ligado a la fundación CEPS, como observador electoral de la OEA en las elecciones de diciembre de 2005 cuando Evo Morales ganó por primera vez la Presidencia. Evo Morales precisamente acaba de regresar al país después de un exilio de un año en Argentina.

Curiosamente Pablo Iglesias tomó el nombre de Podemos de la coalición de centro derecha liderada por Jorge Quiroga, opositora al MAS, según puede leerse en Los orígenes latinoamericanos de Podemos, coordinado por Manuel Alcántara y José Manuel Rivas.

Después de las elecciones de octubre de 2019, en las que el recuento se suspendió cuando parecía segura una segunda vuelta entre Morales y Mesa, hubo disturbios en las calles al intentar el presidente atribuirse la victoria en primera vuelta. El Ejército actuó y le aconsejó dejar el poder. El partido de Morales, el MAS, que acaba de ganar en primera vuelta la repetición de las elecciones, denunció un golpe de la derecha.

Manifiesto contra «el golpismo de ultraderecha»

De ahí que Pablo Iglesias viera la ocasión oportuna de firmar un manifiesto en contra del «golpismo de ultraderecha». En un encuentro con el presidente argentino, Alberto Fernández, y el boliviano, Luis Arce, surgió la idea de elaborar una declaración en la que se denuncia cómo «la democracia está amenazada» y toman como base los acontecimientos políticos del último año en Bolivia.

Los firmantes advierten de que la ultraderecha «se expande a nivel global» y propaga «la mentira y la difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países».

América Latina está siendo uno de los escenarios clave de la batalla internacional por la democracia, una de las cuestiones que vertebran las relaciones internacionales actuales»

idoia villanueva, unidas podemos

En la declaración se destaca cómo Bolivia se ha convertido «en referencia internacional de la respuesta ciudadana al golpismo». Al manifiesto se han sumado el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, muy cercano al líder bolivariano Nicolás Maduro; el ex presidente boliviano Evo Morales; la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff; el ex presidente de Ecuador Rafael Correa y Andrés Arauz, candidato a la Presidencia de este país; los candidatos chileno, Daniel Jadue, y colombiano Gustavo Petro, así como el ex primer ministro griego Alexis Tsipras o el líder de Izquierda Insumisa, Jean Luc Mélenchon, entre otros.

En Bolivia el vicepresidente segundo, además de verse con Arce y Fernández, mantuvo reuniones con Veronika Mendoza, candidata a la Presidencia de Perú por el Movimiento Nuevo Perú, y con el candidato ecuatoriano Andrés Arauz, a quien apoya Rafael Correa, según da cuenta en su cuenta de Twitter.

«América Latina está siendo uno de los escenarios clave de la batalla internacional por la democracia, una de las cuestiones que en nuestra opinión vertebran las relaciones internacionales actuales. Bolsonaro en Brasil, el gobierno golpista de Jeanine Áñez en Bolivia o la radicalización de las derechas regionales forman parte de esta dinámica», señala un comunicado de Idoia Villanueva, responsable de la Secretaría Internacional de Unidas Podemos, en respuesta al El Independiente.

«Desde Podemos creemos que una de las principales líneas de acción debe ser la articulación de las fuerzas democráticas de la región en una respuesta conjunta en defensa de la democracia y contra el golpismo de la ultraderecha. Este es uno de los fines de la Declaración de La Paz que promovimos la semana pasada, junto a otros líderes progresistas, en la toma de posesión de Luis Arce como nuevo presidente de Bolivia. Junto a esto, la otra prioridad debe ser recuperar la senda de las políticas públicas progresistas y regionales de la primera década de este siglo, que han sufrido un retroceso evidente en los últimos años», añade el texto de Unidas Podemos.

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha evitado aclarar si conocía esta iniciativa del vicepresidente segundo, según informó Europa Press. Ha sido la titular de Defensa, Margarita Robles, quien ha aclarado que «lo que haya hecho el vicepresidente segundo le compete a él». Pablo Iglesias forma parte del gobierno, y como tal estaba en Bolivia.

El documento que firma el vicepresidente y el ex presidente Zapatero muestra claramente cuáles son los aliados con los que se siente cómodo el gobierno»

francisco sánchez

«Como dijo el portavoz de Podemos a propósito de la aprobación de los presupuestos, no se trata de unos presupuestos sino de rediseñar el país, y me parece muy consecuente que dentro del proyecto de rediseño de país que están realizando Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, se quiera dar más relevancia a la formación de bloques políticamente definidos que en la región buscan hacer contrapeso a EEUU y estrechar las relaciones con Rusia o China, en lugar de las relaciones económicas como fue la tónica hasta la actualidad», explica Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca.

«El documento que firma el vicepresidente con el expresidente Zapatero muestra claramente cuáles son los aliados con los que se siente cómodo el gobierno y la verdad es que me parece muy consecuente y no me sorprende», añade Francisco Sánchez.

La alianza de Pablo Iglesias y Unidas Podemos con Bolivia, y con gobiernos como el peronista argentino, o el venezolano, datan de lejos. El actual vicepresidente segundo estuvo en Venezuela y en Bolivia antes de fundar el partido. Iñigo Errejón, ex líder de Podemos, escribió su tesis sobre el ascenso del MAS, y cuando Evo Morales visitó España, en septiembre de 209, dio un discurso en la Facultad de Políticas de la Complutense de Madrid, donde daba clases Iglesias.

Del bolivarianismo al progresismo

Pablo Iglesias no tiene reparos en presentar a su coalición como populista, entendiendo la democracia como «el gobierno del pueblo» en una sociedad dividida «entre el pueblo, o la gente, y la élite». En declaraciones a El Mundo, decía Pablo Iglesias en mayo de 2015 cómo el populismo de izquierdas «es clave para el cambio». Es lo que le sirvió de inspiración en América Latina a principios del siglo XXI.

El populismo de izquierdas mantiene sólidos sus lazos en América Latina. Están en horas bajas, pero la victoria del MAS en Bolivia, encabezado por Luis Arce, quien fuera ministro de Economía de Evo Morales, les ha dado ánimos.

En Argentina los peronistas volvieron al poder en octubre de 2019, con Alberto Fernández como presidente y Cristina Fernández de Kirchner, como vicepresidenta. Afrontan la crisis de la pandemia y protestas constantes en las calles por la descomunal crisis económica. En Ecuador Rafael Correa no puede volver al país pero confía en que su aliado, Andrés Arauz, gane las próximas elecciones.

Pablo Iglesias quiere sacar pecho y aparecer en todos los frentes posibles para demostrar que su paso por el gobierno no ha sido en vano… Es legítimo»

carlos malamud

«El proyecto bolivariano ha caído en desgracia. Como vía alternativa han montado el Grupo de Puebla, en el que hasta ahora el único presidente era Alberto Fernández. Ahora se sumará Luis Arce. Pablo Iglesias se ha sumado: cambia el bolivarianismo por el progresismo, dado lo que ocurre en Venezuela. En el Grupo de Puebla coinciden las posturas de Pablo Iglesias y las de Zapatero», afirma Carlos Malamud, investigador senior en el Real Instituto Elcano.

A juicio de Malamud, la agenda de Pablo Iglesias en Bolivia obedece a que el vicepresidente segundo «quiere sacar pecho y aparecer en todos los frentes posibles para demostrar que su paso por el gobierno tiene una utilidad, que no ha sido en vano. Trata de no ser fagocitado por el pez grande de la coalición. Es legítimo».

Según Francisco Sánchez, del Instituto de Iberoamérica, «de todo el gobierno y de los dos partidos que lo integran Pablo Iglesias, como líder de Podemos, tiene una relación política clara con los gobiernos de América Latina y viene de lejos, por eso no me llama la atención que esté llenando la falta de iniciativa de la ministra de Exteriores que cree en la resiliencia, o de la secretaria de Estado, Cristina Gallach, que no ha estado especialmente vinculada a América Latina».

Hacia un nuevo mapa electoral

A partir del año que viene y hasta 2023 hay elecciones en todos los países de Latinoamérica, salvo en Bolivia, donde acaban de celebrarse y en la dictadura cubana. La situación es de gran incertidumbre debido a la pandemia, que va a causar estragos en la economía del continente.

Por ejemplo, en Brasil habrá elecciones presidenciales en 2022, pero este domingo habrá municipales y pueden dar pistas sobre cómo está el equilibrio de fuerzas entre los partidarios de Bolsonaro, y la izquierda leal a Lula y Rouseff.

«Es difícil saber quién pagará la factura de la crisis. Debido a esta incertidumbre se hace difícil saber si habrá un rebrote populista bolivariano», señala Carlos Malamud.

Hay un fenómeno interesante que se está dando en varios países latinoamericanos. The Economist se refiere a ello en un artículo titulado The problem of Latin America’s proxy presidents (El problema de los presidentes proxy). Los proxys son intermediarios. Sería el caso de Luis Arce, si Evo Morales tiene un papel protagonista en su mandato. O el de Andrés Arauz en Ecuador.

«El auge de los presidentes proxy es en parte resultado de los límites de mandato y en parte consecuencia del boom de las commodity de los años 2000 que ayudó a los líderes a mantenerse en el cargo debido al buen hacer de la economía, que les dio popularidad. Pero a veces la relación no funciona, como pasó con Lenín Moreno y Correa o Santos y Uribe. Cuando la relación va bien, el problema es que el presidente parece débil y su mentor puede obrar solo en su beneficio», puede leerse en el semanario británico.

En el caso de Bolivia está por ver cómo será la relación entre Evo Morales y Luis Arce. Los dos firman la Declaración de La Paz. Es llamativo que en el caso español sean Pablo Iglesias, vicepresidente segundo, y José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del gobierno, socialista como el actual jefe del gobierno, y también con una agenda propia en política exterior.