Hay países negacionistas del coronavirus y más allá está Tanzania. En junio de 2020 el presidente tanzano, John Magufuli, declaró al país libre de Covid-19 gracias a los rezos a Dios. Pero no se ha quedado ahí: asegura que las vacunas son perjudiciales, y recomienda medicamentos con hierbas y muchas oraciones para combatir la enfermedad que ya ha causado más de 2,4 millones de muertos en todo el planeta. El número de casos asciende a más de 110 millones, según la Universidad Johns Hopkins.

De acuerdo con los datos de este centro académico, en Tanzania, con 55,5 millones de habitantes, solo se han registrado 501 positivos en Covid-19 y 21 fallecimientos. Pero no hay datos nuevos desde la primavera de 2020.

Entre quienes han perdido la vida está el vicepresidente del archipiélago tanzano de Zanzíbar y líder del partido opositor ACT-Wazalendo, Seif Sharif Hamad, de 77 años. Hamad informó cuando fue ingresado el 31 de enero que había dado positivo en Covid-19. La esposa de Hamad también dio positivo.

El presidente Magufuli ha dado el pésame a su familia y al presidente de Zanzíbar, Hussein Mwinyi, pero no ha mencionado la causa de la muerte. Hasta el momento insiste en que las vacunas han de ser certificadas por expertos tanzanos para tener su visto bueno.

Si el hombre blanco fuera capaz de crear vacunas, tendría que haber encontrado una para el sida, para la malaria, para el cáncer»

Presidente john magufuli

Para el presidente Magufuli las vacunas son «peligrosas» y tiene la sospecha de que hay quienes quiere usar a la población tanzana como conejillos de indias. «Si el hombre blanco fuera capaz de crear vacunas, tendría que haber encontrado una para el sida, para la tuberculosis, para la malaria, para el cáncer», ha sentenciado.

«No pensemos que nos quieren mucho. Este país es rico. África es rica y todo el mundo tiene envidia de nuestra riqueza. Hemos de tener mucho cuidado», ha señalado el presidente de Tanzania.

Batidos de jengibre y la ayuda de Dios

Su recomendación a los tanzanos es oración, oración y oración. «Hemos vivido más de un año sin el virus porque nuestro Dios es capaz y Satanás siempre fracasará. El Ministerio de Sanidad debe tener cuidado y evitar la tentación de convertirnos en un país donde haya vía libre a los ensayos con vacunas», ha sentenciado.

Su gobierno se ha burlado de la eficacia de las mascarillas y ha cuestionado que funcionen las pruebas de detección. En una rueda de prensa de la ministra de Sanidad, Dorothy Gwajima, se dieron instrucciones sobre cómo preparar un batido de jengibre, limones, cebollas y pimienta, que ayudaría a prevenir el coronavirus.

La ministra Gwajima ha dicho que los tanzanos han de prevenir, ya que muchos países en su entorno tienen muchos casos de coronavirus. Y para evitar el contagio, ha recomendado: «Higiene personal, lavado de manos con agua y jabón, pañuelos de vapor de hierbas, ejercicio, alimentos nutritivos y mucha agua».

Sin datos desde primavera de 2020

En Tanzania, solo pueden informar sobre el coronavirus el presidente, la ministra de Sanidad y otros tres funcionarios de alto rango. Cuando es irremediable, culpan a quienes viajan al extranjero, pero si pueden difundir que es otra enfermedad, lo hacen.

«La respuesta del Covid-19 en Tanzania es angustiosa. El primer caso se registró el 16 de marzo de 2020 en Arusha, una pequeña ciudad en el norte de Tanzania. Cerraron todas las escuelas al día siguiente, y poco después las universidades y se prohibieron todas las concentraciones públicas, salvo los servicios religiosos. En abril dejaron de dar datos sobre casos o fallecidos por Covid. En junio el presidente declaró el país libre de virus gracias a la intervención divina», señala Munyaradzi Makoni, en un artículo en The Lancet.

El gobierno ha abdicado de su deber de proteger a los ciudadanos. Debería rendir cuentas por ello. Es peligroso»

zito kabwe, opositor tanzano

De la segunda y tercera ola no han dado más datos las autoridades de Tanzania. «El gobierno rechaza la vacuna porque dicen que el país está libre del virus. Me entristece por los hombres y mujeres de mi país. El gobierno ha abdicado de su deber de proteger a los ciudadanos. Debería rendir cuentas por ello. Es peligroso lo que hace», afirma a The Lancet Zitto Kabwe, líder de Alianza por el Cambio y la Transparencia, el tercer partido en Tanzania.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recordado al presidente de Tanzania que la ciencia está demostrando que la vacunación está funcionando. Si Tanzania persiste en esta obcecación, pondrá en riesgo a sus vecinos. Además, peligra una de sus fuentes de riqueza, el turismo.

El Centro Africano de Control y Prevención de Enfermedades ha hecho público a principios de este mes una relación de los países dónde se distribuirán vacunas del coronavirus. Hay varios países que no han querido estar incluidos como Tanzania, Burundi, Eritrea y Madagascar.

La Iglesia rompe el silencio

Quienes están adoptando una actitud de prudencia y responsabilidad son las autoridades de la Iglesia Católica. Han advertido a los tanzanos que han de cumplir con las normas de protección y distanciamiento físico.

El obispo de Dar Es Salaam, Yuda Thadei Ruwaichi, ha instado a los tanzanos a ser prudentes. «Tenemos que protegernos, lavarnos las manos con agua y jabón. También tenemos que volver a usar mascarillas», ha señalado.

La Iglesia católica asegura que se ha observado un aumento de funerales en las zonas urbanas. Hay ceremonias de requiem a diario, y antes eran dos veces por semana. Para el gobierno tanzano lo que dice la Iglesia católica es alarmista. Se estima que en Tanzania un tercio de la población es cristiana, otro tercio musulmana y el otro practica religiones occidentales.

El problema con el coronavirus es que no estará bajo control si hay algún país como Tanzania que se niega a dar datos con transparencia y a poner medios para evitar la propagación de la enfermedad. Si el presidente sigue ofuscado, pondrá en peligro a sus ciudadanos, a los habitantes de los países vecinos, y al resto del planeta.