El viaje del Papa Francisco a Irak es una peregrinación con gestos de gran calado. Uno de los más relevantes es el encuentro con el gran ayatolá Ali al Sistani, uno de los principales líderes chíes. Al Sistani ha recibido al Papa Francisco en su modesta casa de Nayaf, a primera hora de este sábado. El gran ayatolá ha dicho que todos los cristianos deberían vivir en paz en Irak.

Han mantenido una conversación de unos 45 minutos, 20 más de los previstos. El encuentro lanza una señal clara para que los cristianos sean respetados en Irak. En tiempos de Sadam Hussein vivían más de dos millones. Ahora quedan menos de 300.000.

Al llegar el Papa, que ha sido recibido por un hijo del gran ayatolá, han liberado palomas en señal de paz.

Los cristianos fueron un objetivo prioritario del autoproclamado Estado Islámico o Daesh. Arrasaron iglesias y mataron creyentes por el mero hecho de serlo. Decenas de miles huyeron a Australia, Estados Unidos o Europa.

De acuerdo con un comunicado del gran ayatolá, Al Sistani, ha expresado «su preocupación por que todos los iraquíes vivan en paz y seguridad, y que se respeten todos sus derechos constitucionales».

El gran ayatolá Al Sistani es un referente para los musulmanes en Irak y en todo el mundo. Los musulmanes chiíes son el 60 por ciento de la población iraquí.

Acercamiento al credo musulmán

El Pontífice, que es el primero en pisar la tierra de Abraham, ha agradecido al ayatolá Al Sistani y al pueblo chií que hayan «levantado su voz en defensa de los más débiles y los más perseguidos durante los tiempos más violentos en la reciente historia de Irak». Ha añadido que el mensaje de paz de Al Sistani reafirma «la importancia de la unidad del pueblo iraquí».

El acercamiento entre y musulmanes es uno de los objetivos de los últimos Pontífices. En el año 2000 Juan Pablo II fue el primer Papa que visitaba la mezquita de Al Azhar, el centro teológico suní en El Cairo.

El Papa Francisco continuó esta senda con su viaje a Turquía. El actual Pontífice insiste siempre en que todas las religiones han de desautorizar a los fanáticos y violentos. Francisco ha visitado una decena de países musulmanes, desde Marruecos hasta Bangladesh, donde mostró su solidaridad con los rohyngas, que sufrieron la persecución en Birmania.

La siguiente etapa de la «peregrinación» del Papa es Ur de Caldea, donde va a celebrar un encuentro interreligioso en la ciudad donde nació Abraham.