Es la primera vez que un Papa pisa la tierra de Abraham. Era el sueño de Juan Pablo II en 1999 pero no pudo realizarlo por el rechazo de Sadam Hussein. Después de 15 meses sin desplazamientos por la pandemia del coronavirus, el Papa Francisco ha llegado este viernes a Irak. Es una misión de alto riesgo porque en el país se suceden los atentados y por la posibilidad de propagación del coronavirus en actos masivos.

Pero el Papa ha dicho que no se puede desilusionar al pueblo iraquí dos veces. Así que ha decidido realizar esta «peregrinación» a pesar del reciente ataque contra una base Ain el Asad con militares estadounidenses y españoles. Y a pesar de que el coronavirus sigue haciendo estragos.

La seguridad, a cargo del país anfitrión, se ha reforzado. Y el acto más multitudinario será una misa para 10.000 personas en un estadio con el triple de capacidad en Erbil. El Papa, que ya recibió la vacuna, se desplazará en un automóvil cerrado. Todo su equipo también está ya inmunizado.

Que cesen los intereses externos que son indiferentes a la población local»

Papa francisco

En el primer día de su histórica visita, el Papa Francisco ha pedido a la comunidad internacional que trabaje por la paz en Irak y en toda la región. Y, sobre todo, que no imponga sus propios intereses. «Que cesen los intereses externos que son indiferentes a la población local». Irak es una pieza del tablero de ajedrez en el que se enfrentan Irán, y sus aliados, con Israel, y los suyos, entre ellos, Estados Unidos.

Ha elogiado «la diversidad religiosa, cultural y étnica que ha caracterizado a la sociedad iraquí durante milenios», que es «un recurso valioso, no un obstáculo que haya que eliminar».

Esperanza para los cristianos

Los cristianos han sufrido especialmente la guerra en Irak. Quedan menos de 300.000 de los más de dos millones que había en tiempos de Sadam Hussein. Fueron objetivo prioritario del autoproclamado Estado Islámico o Daesh, que asesinó a miles de cristianos solo por serlo.

El Papa traslada el mensaje de que está cerca de quienes sufren en lugares complicados, no solo se ve con dirigentes en sitios tranquilos»

haizam amirah fernández

«El Papa tenía mucho interés en visitar Irak por varios motivos: para trasladar un mensaje de apoyo y esperanza para la población cristiana en Irak y en el conjunto de Oriente Próximo, que ha fsufrido enormemente por la mezcla del yihadismo, con el auge de Daesh en 2014, y como resultado de políticas de dirigentes locales e internacionales. También es un mensaje de que el Papa está cerca de quienes sufren en lugares complicados, no solo va a encontrarse con dirigentes en sitios tranquilos», indica Haizam Amirah Fernández, investigador principal en el Real Instituto Elcano

El Papa se hace eco de su viaje en su cuenta de Twitter en árabe. En su mensaje, también en español, dice: «Queridos hermanos y hermanas cristianos de Irak, que habéis testimoniado la fe en Jesús en medio de pruebas durísimas, espero con emoción el momento de veros. Me siento honrado de visitar una Iglesia mártir: gracias por vuestro testimonio». Y añade: «Desde hace tiempo deseo visitar a ese pueblo que tanto ha sufrido. Les pido a ustedes que acompañen con la oración este viaje apostólico, para que se desarrolle del mejor modo posible y dé los frutos esperados».

¿Por qué un viaje tan arriesgado en un momento como este? Austen Ivereigh es biógrafo del Papa y autor de Soñamos juntos, su obra de reflexiones en tiempo de pandemia. «No es la primera vez que el Papa viaja a un lugar peligroso, por ejemplo, su visita a la República Centroafricana en 2015. El se sabe vulnerable pero no tanto como el pueblo que va a visitar. Los iraquíes han sufrido mucho en los últimos años y han sufrido todos: musulmanes, cristianos, yazidíes, kurdos», señala Ivereigh. «Cree que puede aportar algún bien el pueblo iraquí».

El Papa Francisco se ha volcado con países de mayoría musulmana. En marzo de 2019 hizo el último a Marruecos. Antes había estado en Jordania, Egipto, Bosnia, Albania, República Centroafricana, Emiratos Árabes Unidas, Turquía, Azerbaiyán y Bangladesh.

Iglesias arrasadas por el Daesh

El párroco siro-católico Naim Shoshandy, de 37 años, perdió a su hermano en plena calle. Lo mataron en Mosul por ser cristiano. Naim tuvo ocasión de encontrarse con el Papa en el Vaticano hace un año. Ahora este párroco, que vive en Albacete y estudia en Valencia, tiene una comunidad de unas 300 familias cristianas procedentes de Oriente Medio.

Hemos sufrido la guerra por ser cristianos. Va a animarnos a seguir en nuestra tierra y a volver»

naim shoshandy, párroco iraquí

«Esta visita nos llega al corazón a los cristianos en Irak. Va a dar apoyo a todos los cristianos de Oriente Medio. Hemos sufrido especialmente la guerra por ser cristianos. Va a animar a los cristianos a seguir en su tierra y a volver. Es una visita muy importante que necesitábamos», explica en conversación telefónica Naim Shoshandy.

Para este párroco iraquí, que sueña con volver a su tierra, la visita tiene varios momentos especialmente emotivos: desde el primer momento en que el Papa pise la tierra de Abraham hasta el encuentro con el gran ayatolá Sayyid Ali Al Husaymi Al Sistani, previsto para este sábado. Es la gran autoridad del chiísmo. «Será muy simbólico porque lanzará un mensaje de fraternidad a todos los iraquíes», añade.

Según Austen Ivereigh, esa visita al gran ayatolá Al Sistani es crucial en el viaje. «El centro de la visita está en su encuentro con el gran ayatolá. Es la segunda fase de un empeño de Francisco que comienza con el Documento de Fraternidad Humana, firmado en febrero de 2019 on una de las grandes autoridades de los suníes. Y el gran ayatolá es la figura relevante de los chiíes. Está construyendo una alianza religiosa para declarar al mundo que la religión verdadera no es la religión del fanatismo y la violencia, ni tampoco la de los nacionalispopulistas. Es un intento de contrarrestar la instrumentalización de la religión por grupos de poder. Solo estar junto al gran ayatolá manda un mensaje muy fuerte, un mensaje de fraternidad».

El Papa está construyendo una alianza religiosa para declarar al mundo que la religión verdadera no es la religión del fanatismo y la violencia»

austen ivereigh, biógrafo

Empieza el Papa Francisco este viernes con un discurso a las autoridades, entre ellos el presidente y el primer ministro iraquí, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Presidencial de Bagdad. Después se verá con los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas en la catedral siro-católica de Nuestra Señora de la Salvación.

Este sábado desde Bagdad se desplaza a Najaf, donde tendrá lugar ese encuentro con el gran ayatolá Al Sistani y desde allí irá a Nasiriya. Allí tendrá lugar un encuentro interreligioso en la llanura de Ur. Volverá a Bagdad para presidir la misa en la catedral caldea San José de la capital iraquí.

El domingo estará en Erbil, donde le recibirá el presidente de la región autónoma del Kurdistán, y de ahí viajará a Mosul, donde asistirá a la oración por las víctimas de la guerra en Hosh al Bieiaa.

Su siguiente etapa será Qaraqosh, donde visitará la iglesia de la Inmaculada Concepción, que fue destruida por el Daesh en 2014. En este templo ejercía como vicario Naim Shoshandy.

Qaraqosh es la población donde quedan más cristianos. Los que han dejado el país están esparcidos por el mundo: desde Australia a Estados Unidos. En Europa donde hay más es en Francia.

De vuelta a Erbil celebrará el domingo la Santa Misa en el estadio Franso Hariri. Será el acto más multitudinario. Volverá a Bagdad después para partir hacia Roma el lunes 8 de marzo.

Un país necesitado de soluciones y esperanzas

«El Papa sabe a dónde va», explica el párroco Shoshandy. «Es un país con muchos problemas a los que ahora se suma el coronavirus», agrega.

Desde la invasión de Irak, en 2003, cuando fue derrocado Sadam Hussein, los iraquíes sufrieron primero la guerra y aún es un país inestable, escenario de un conflicto latente entre las potencias regionales y suprarregionales.

«El Papa se va a encontrar un Irak con retos de muchos tipos, un Irak necesitado de soluciones y de esperanzas. La situación de la pandemia no es buena. Hay numerosos contagios y falta de condiciones sanitarias óptimas sumado a las enormes dificultades políticas internas iraquí y en un contexto que es escenario de acciones de otros países. A eso se suma una complicadísima situación económica por la crisis de los hidrocarburos. La corrupción es alarmante. La población civil está harta con el Estado que no cumple sus funciones, como se vio en las manifestaciones de otoño de 2019», señala Haizam Amirah Fernández.

«El mensaje del fondo del Papa es que la imagen de Irak, que está asociada a guerras y extremismo, vaya cambiando y se asocie a un país de civilización, cuna de Abraham, origen de las religiones monoteístas. Es un mensaje necesario en los tiempos que corren», añade el experto en Oriente Próximo.  

Para Naim la visita será muy emotiva, aunque no esté allí y la vaya a seguir desde la distancia que separa a España de Irak. Sabe lo que puede sentir un cristiano ante el Papa, porque tuvo la ocasión de hablar con él brevemente en El Vaticano el año pasado. «Lo veo como un padre. Pude hablar con él en español. Me sentí como un niño ante su padre», señala.

Recuerda cómo los cristianos en Irak están expuestos al martirio. «Vivir como cristiano en Irak no es fácil. Hay que prepararse para ser un mártir».