Zeitgeist es una palabra alemana que significa literalmente «espíritu del tiempo». Apunta al cambio. Los Verdes son el partido que mejor refleja el Zeitgeist de Alemania en este año electoral en la primera potencia europea. Los Verdes son el partido revelación, que aspira a desbancar a los herederos de Angela Merkel, la actual canciller de Alemania.

No son un partido recién creado, pero es la primera vez que sus resultados en los sondeos apuntan a lo más alto. «Deutschland. Alles ist drin (Alemania. Todo es posible) es como han presentado su plan de gobierno.

En los últimos sondeos mientras la Unión (CDU y CSU) va a la baja, con menos del 30%, los Verdes están en ascenso, por encima del 20%. Peores datos logra al actual socio de gobierno, el Partido Socialdemócrata, el más antiguo de Alemania.

Este lunes los Verdes van a proponer a su candidato a la cancillería. Es lo que en política alemana se llama la K-Frage. La cuestión K se dilucida entre Annalena Baerbock (Hannover, 1980) y Robert Habeck (Lübeck, 1969). En armonía darán a conocer quién es el aspirante, que tendrá que ser ratificado en junio en un congreso del partido.

La Unión (CDU y CSU) aún no ha decidido quién será el candidato a canciller. Y lo están resolviendo de la peor manera posible. La CDU ha dado su apoyo a Armin Laschet, su nuevo líder, mientras que el jefe del gobierno de Baviera, el socialcristiano, Markus Söder, se aferra a su popularidad entre las bases. En cualquier momento se sabrá quién vence el pulso entre los sucesores de Merkel.

Los Verdes son ahora un partido más moderno y menos incómodo para los más conservadores»

franco delle donne

«Los dos partidos mayoritarios sufren una crisis. El que más se alimenta de esta crisis es el Partido Verde. Tiene mucho que ver con la regeneración que emprendieron después de las elecciones de 2017. Es entonces cuando surgen como líderes Baerbock y Habeck. Ahora son un partido más moderno y menos incómodo para los más conservadores. No renuncian a sus principios pero lo transmiten de otra manera», afirma Franco delle Donne, experto en comunicación política y autor del podcast El fin de la era Merkel, junto con Raúl Gil Benito.

«Actúan como un partido de oposición responsable. Con el gobierno tan erosionado, vuelven a estar al alza. Representan el Zeitgeist, el espíritu de cambio necesario después de 16 años de Merkel. Es tiempo de algo nuevo. Para algunos eso es Alternativa para Alemania, pero quienes quieren algo diferente y responsable ven a los Verdes como una opción real», añade Delle Donne.  

Desde Alternativa para Alemania también han detectado su potencial como fuerza de gobierno y por ello los acusan de odiar Alemania y de ser unos «ecofanáticos». Pero pocos los ven así.

Un partido de ‘xennials’

Los Verdes tienen ya 41 años bien llevados. Como Annalena Baerbock que cumple esa edad el 15 de diciembre. Nacieron en enero de 1980 como un movimiento ecologista con marcado carácter pacifista, antinuclear y feminista. Eran una confluencia de listas verdes y alternativas. Su primer candidato fue el artista Joseph Beuys.

[En 1983 cuando entraron en el Bundestag] era como si llegásemos de otra galaxia»

marieluise beck

En 1983 entraron por primera vez en el Bundestag. Entre los 29 diputados elegidos estaban Joschka Fischer, Petra Kelly y Otto Schily. Llevaban jerseys hechos a mano de colores y barbas largas. «Era como llegásemos de otra galaxia», recordaba en un artículo Marieluise Beck, entonces líder del grupo parlamentario. Eran el antipartido que había logrado dos millones de votos.

El autodidacta Joschka Fischer en 1985 juraba como ministro de Medio Ambiente de Hesse. En zapatillas deportivas. Aquello era toda una declaración de principios. Después de la unificación alemana, se coaligaron con Bündnis 90, el partido hermano en el Este.

En 1998 los Verdes entraron por primera vez en el gobierno federal de Alemania en coalición con los socialdemócratas que encabezaba el canciller Gerhard Schröder. Joschka Fischer, el primer ministro de Asuntos Exteriores ecopacifista, ya vestía elegantes ternos de firmas italianas.

A Fischer le arrojaron un bote con pintura roja, simbolizando la sangre de las víctimas de la guerra, en el congreso en el que se aprobó la intervención. Aquello fue un bautismo de pragmatismo a lo grande.

Aquel gobierno rojiverde (1998-2005) fue el primero en romper un tabú: la participación del Bundeswehr en una operación militar en el exterior. Fischer defendió ante los Verdes en 1999 el bombardeo de la OTAN contra Yugoslavia para poner freno a los ataques de los serbios contra la población albanokosovar.

Durante años los Verdes estaban divididos en dos facciones: fundis (fundamentalistas) y realos (pragmáticos). Incluso en la dirección se reflejaban las dos corrientes y también el equilibrio entre hombres y mujeres. El partido ha evolucionado y no está atrapado en esos corsés.

Baerbock o Habeck, la unidad ante todo

Sea quien sea el que opte a la cancillería los Verdes van a presentarse a las elecciones del 26 de septiembre como un partido unido. En realidad, son muy complementarios y nadie duda que trabajarán juntos.

Robert Habeck proviene del norte de Alemania, de Lübeck, y ha sido ministro de Medio Ambiente en Schleswig-Holstein. Cumple 53 años en septiembre, es escritor y filósofo, y ha publicado varios libros con su esposa, Andrea Paluch.

Es carismático, cae bien y parecía el mejor situado hasta hace poco. En las últimas primarias a las que podían acceder todos los que quisieran sin firmas que los respaldasen Robert Habeck quedó segundo después de Cem Özdemir, diputado de origen turco, mucho más conocido que él en aquel momento. Habeck es de los pocos políticos que de momento no está en Twitter, pero sí en Instagram.

Sin embargo, Annabella Baerbock, que procede de Hannover aunque ha hecho carrera política en Brandemburgo, en el este, tiene las mejores opciones como candidata a canciller, según la última encuesta de Forsa.

Sería la única mujer de los cuatro partidos principales que aspiraría a suceder a Angela Merkel, que concluirá tras las elecciones federales, a las que no se presentará, sus 16 años como canciller de Alemania.

A sus 40 años encarna un cambio generacional. Estudió Ciencias Políticas y Derecho, completó su formación en Londres y fue asistente en Bruselas y Estrasburgo de una eurodiputada. Desde 2013 es diputada en el Bundestag. En 2018 fue elegida colíder de los Verdes junto a Habeck.

«No hay una diferencia de fondo entre los dos. Los dos vienen de sectores similares. Son realos moderados. Cuentan con buena aceptación en las bases. Habeck cuenta con experiencia de gobierno en Schleswig-Holstein y es muy bueno en el escenario. Baerbock es muy analítica, no deja nada al azar, será muy efectiva si está en el gobierno», afirma Manfredo José Koessel en el podcast que codirigen Franco delle Donne y Raúl Gil Benito.

Según Delle Donne, «Baerbock me hace pensar en el método Merkel. Esa capacidad de enfrentarse a los problemas con una perspectiva que algunos llaman científica, con mucho cuidado por el detalle».

Listos para gobernar

Son un partido que se percibe como serio y responsable. La protección del medio ambiente y las inversiones en Ciencia y Digitalización son cruciales en su programa. Abogan por dedicar 50.000 millones de euros anuales a invertir en investigación, desarrollo, infraestructura de transportes. la renovación de los edificios y la economía libre de emisiones.

Han dejado de ser el partido de las prohibiciones, y por eso algunos ecologistas más radicales los critican. En política europea quieren ir más allá. «Nuestro objetivo es una República Federal Europea. Queremos que el próximo gobierno empiece a pensar y a actuar en términos europeos», señalaba Franziska Brantner, portavoz de los Veredes, a Euroactiv.

Quieren que haya cada vez más decisiones adoptadas por mayoría, que haya listas transnacionales en las elecciones europeas y que se refuerce la Carta de Derechos Fundamentales.

En política exterior son críticos con Rusia y China por sus violaciones de derechos humanos. Están en contra del gasoducto Nord Stream 2, que va de Rusia a Alemania y pasa por Ucrania y Polonia. La CDU de Merkel lo defiende. También rechazan el acuerdo de inversiones con China.

En las últimas elecciones, de septiembre de 2017, los Verdes apenas llegaron al 9% de los votos. Aunque el resultado no era bueno, estuvieron a punto de formar gobierno con la CDU y CSU y los liberales. Las negociaciones se rompieron por los liberales. La relación entre los Verdes y la canciller Merkel eran buenas.

Cada momento es distinto y cada coalición demanda distintas estrategias para negociar. En Alemania el proceso es arduo y muy técnico. Puede durar meses. Es posible que hasta final de 2021 no haya nuevo gobierno.

Los Verdes ya han gobernado en coalición con la CDU en Baden-Württemberg en la llamada coalición kiwi (verde y negra). En Alemania las coaliciones se denominan por nombres según los colores con los que se identifican los partidos que las compongan.

En Baden-Württemberg, un Land rico del sur de Alemania, donde la CDU había gobernado durante 50 años hasta 2011, empezó a gestarse el renacimiento de los Verdes alemanes. Y lo hizo de mano de Winfried Krentschmann, que lleva ya diez años como jefe del gobierno del Land. En 2016 pactó con la CDU como socio menor.

Kretschmann, todo un fenómeno político en Alemania a sus casi 73 años, acaba de ser reelegido. Apenas hizo campaña para atender a su esposa, enferma de cáncer, y ganó claramente.

Esa coalición, de negros o Unión y Verdes, es una de las opciones que están sobre la mesa este 2021. En principio, los Verdes serían el socio que reemplazaría a los socialdemócratas, en caída libre.

Están pagando sus años de desgaste tras formar parte de los últimos gobiernos con Merkel. En la última ocasión fue a su pesar, pero la intervención del presidente federal Frank-Walter Steinmeier, para evitar unas nuevas elecciones les llevó a aceptar su participación en el gobierno. Olaf Scholz, actual ministro de Finanzas, es el candidato a canciller del SPD.

Otra opción sería una alianza con el SPD, y los liberales, la llamada coalición semáforo. En ese caso llevarían la voz cantante y tendrían la cancillería porque lograrían mejores resulados que los otros dos partidos.

Incluso se especula con un posible pacto en el que se incluyera Die Linke y el SPD. Solo rechazan de partida pactar con Alternativa para Alemania. Todo son especulaciones de momento. Quedan muchos meses. Y mucha pandemia.

Si no hay una convulsión inesperada, los Verdes estarán en las negociaciones para formar el nuevo gobierno alemán. Será protagonistas del inicio de la era post Merkel.