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Cuba en ebullición: ¿caerá la dictadura?

Hay al menos un muerto y cientos de desaparecidos por las protestas del 11-J, un punto de no retorno para la isla caribeña

Una mujer en un balcón coloca la bandera cubana en La Habana

Una mujer sale al balcón donde se expone una bandera cubana, en La Habana. EFE

«De tanta hambre que pasamos nos comimos el miedo». Lo ha escrito el músico Yomil en su cuenta de Twitter. Y coincide con él la escritora Wendy Guerra: «¡El hambre nos movilizó!» Cuba está viviendo un estallido social insólito desde 1994, el llamado Maleconazo por la crisis generada tras la caída de la URSS. Miles de cubanos han salido a las calles a mostrar su hartazgo. Para impedir que se difundan más imágenes como las del domingo, de manifestación contra la dictadura, el régimen ha cortado el acceso a Internet.

Aún así, gracias a la conexión VPN, algunos periodistas, activistas y disidentes van dando información en las redes sociales. El régimen reaccionó con furia a la oleada de protestas que arrancaron el domingo 11 de julio en la localidad de San Antonio de los Baños, conocida por su escuela de cine.

De ahí se extendieron las movilizaciones por toda la isla. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió con un llamamiento al enfrentamiento entre revolucionarios y contrarrevolucionarios. Atizó más el fuego de la indignación popular.

«Vamos a saltarnos esa pregunta». Carolina Barredo, de 34 años, no tiene ánimos de decir cómo se encuentra. Está en arresto domiciliario en La Habana desde hace 25 días. «No sé si me sacarán de aquí. Hay cientos de desaparecidos en toda la isla. Sabemos de algunos arrestados pero de otros desconocemos su paredero».

¿Cómo empezó todo? «Fue en San Antonio de los Baños a las diez de la mañana del domingo 11 de julio. Unos pocos ciudadanos salieron a las calles y empezaron a caminar. Y se fue sumando gente. Había una grabación en directo en redes que duró 40 minutos y no parabas de ver gente. Luego la cortaron. Fue extraordinario verlo. Gritaban: «No tenemos miedo», «libertad», «abajo la dictadura», así una y otra vez», relata Carolina Barredo. Junto con Tania Bruguera y Camila Lobón está recluida en su casa. Es la fórmula represiva que aplica el régimen sin justificación alguna a aquellos que demandan pluralismo.

De San Antonio de los Baños la movilización se extendió por toda la isla y llegó a Santiago de Cuba, y a La Habana. «Lo que ha pasado el 11-J no ha sido convocado por ningún grupo de la sociedad civil. Es una protesta espontánea. No sabíamos que iba a ocurrir algo así», apunta la joven cubana.

Hay cientos de desaparecidos. Sabemos que hay muertos. Han sacado a las tropas especiales. Contra el pueblo de Cuba que no está armado»

carolina barredo

«Hay cientos de desaparecidos. Sabemos que hay muertos. Han sacado a las tropas especiales. A los militares. El pueblo de Cuba no está armado. No es como Colombia o Nicaragua. Aquí nadie tiene armas. Contra eso el gobierno ha llamado al enfrentamiento civil. ‘La orden de combate está dada’, dijo Díaz-Canel. Así legitima la represión contra el pueblo indefenso. No queremos violencia. Lo que queremos es una transición pacífica hacia el reconocimiento de la pluralidad de la sociedad», añade Carolina Barredo, simpatizante del Movimiento 27-N.

El régimen ha reconocido un muerto como consecuencia de las protestas del lunes en La Habana. Según la versión de la agencia oficial ACN, hubo varios heridos cuando un grupo de gente trataba de dañar una instalación de policía. El fallecido es Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años.

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En las redes sociales, Abraham Jiménez Enoa, una voz muy bien informada de la isla, daba cuenta de cómo estaban las calles de La Habana, donde se habían desplegado tropas antimotines, las llamadas boinas negras, y revolucionarios armados con palos. El régimen se plantea recurrir a los funcionarios para que contengan a los que se atrevan a salir a las calles de nuevo.

Una oleada imparable

En esta localidad de 50.000 habitantes en el suroeste de La Habana llevaban 20 días sin agua, sufrían apagones de 12 horas y tenían dificultades de abastecimiento. «La gente se desesperó y se lanzó a la calle. Algunos dicen que fue una estrategia de EEUU y por eso hubo protestas en muchos sitios. No es así. Es un estallido social espontáneo, que primero se propagó por localidades de tamaño medio, o en barrios de ciudades más grandes, como pasó en Camagüey», explica Amir Valle, escritor y periodista cubano exiliado en Berlín. Al principio pedían por sus necesidades básicas, luz, agua, comida, pero luego sumaron demandas políticas.

El gobierno cubano ha acusado a Estados Unidos de estar detrás de las protestas. Ha sido el canciller Bruno Rodríguez quien ha formalizado las acusaciones.

A la crisis económica que ya llevan sufriendo los cubanos años se ha sumado la nefasta gestión de la pandemia. El régimen ha querido mostrar músculo científico y se ha limitado a vacunar con sus propios productos, Soberana y Abdala. Pero no están resultando tan eficaces como presumen.

A ello se suma que no facilita que lleguen las provisiones mientras apela a que la población esté confinada. Como resulta imposible abastecerse, se forman colas interminables donde el virus se propaga a sus anchas. Pero es el pueblo el que tiene la culpa. La variante delta está haciendo estragos y Cuba registra los peores datos desde el comienzo de la pandemia. Aún así el régimen se niega a aceptar vacunas del programa Covax.

Si se suma el uso de redes sociales a través de móviles, desconocido en los 90 cuando tuvo lugar la mayor protesta hasta la fecha, en 1994, puede entenderse por qué ahora y cómo se ha extendido tan rápidamente por la isla el levantamiento popular.

Todo el mundo decía que iba a pasar algo pero nadie imaginó que iba a tener esta dimensión. Aquí se ha perdido el imperio del miedo que el gobierno tenía sobre el pueblo de Cuba»

amir valle, escritor y periodista

«Todo el mundo decía que iba a pasar algo pero nadie imaginó que iba a tener esta dimensión. Aquí se ha perdido el imperio del miedo que el gobierno tenía sobre el pueblo de Cuba. ¿Qué más podemos perder? Se ven en un callejón sin salida: o se mueren o van a la calle a protestar», comenta Amir Valle.

«Hay videos de personas tiroteadas por la policía, golpeadas por las turbas paramilitares, hay un despliegue de boinas negras en todas partes, eso nunca había pasado en Cuba. Intentan reforzar el miedo pero están gritando a la gente. El presidente ha cometido la irresponsabilidad de poner a los revolucionarios contra los que están pidiendo alimentos, atención sanitaria, luz… Muchos no tienen ninguna motivación política. Es un pueblo desarmado», señala el escritor cubano.

Coinciden Carolina Barredo y Amir Valle en subrayar cómo en Cuba no hay venta de armas clandestina. El pueblo no tiene armas a su disposición. «Es una pelea de David contra Goliat. Es lo que viene».

Para el escritor cubano lo más peligroso es que esa irresponsabilidad de Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro, «está provocando excesos de violencia a que son condenables internacionalmente y que pueden ser manipulados por zonas del exilio y de la política de EEUU que apuestan por una intervención armada».

La causa no es el bloqueo

El régimen cubano ha lanzado su argumentario sobre el bloqueeo del enemigo americano para explicar la penosa situación que vive la isla. Es el bloqueo de Estados Unidos la causa de todos los males que sufren los cubanos, sería la idea fundamental. Algunos miembros del gobierno español, los miembros de Unidas Podemos, así lo creen también. De ahí que la nueva portavoz del gobierno, Isabel Rodríguez, tuviera problemas este miércoles, en su primera comparecencia, eludiera pronunciarse sobre si Cuba es o no una dictadura.

Otros, sin embargo, como el nuevo ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha demandado a las autoridades cubanas que dejen a los cubanos manifestarse pacíficamente. Entre los arrestados está la periodista Camila Acosta, colaboradora del diario ABC y Cubanet. Albares ha pedido su liberación.

En una entrevista en Telecinco, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha dicho: «Cuba no es una democracia, no lo es». Y ha expuesto su deseo de que «la sociedad cubana encuentre el camino» y puedan acelerarse las reformas necesarias para avanzar en la conquista de derechos y libertades.

¿Hasta qué punto el bloqueo de EEUU ha generado este descontento? «No es el bloqueo la causa. Hay que recordar que Obama eliminó las figuras esenciales del bloqueo y en Cuba no pasó nada. Algunos cubanos emprendieron negocios con limitaciones del gobierno. Ahí la gente en Cuba descubrió que el bloqueo no era la causa sino que había otras causas: el bloqueo interno. Cuando decidieron lanzarse al mundo de la empresa chocaron con el gobierno (impuestos altísimos, compra en divisas..)», explica Amir Valle.

Apunta este experto conocedor de la realidad cubana cómo desde 1992 Estados Unidos tiene convenios con Cuba sobre venta de medicamentos, equipos médicos, productos agrícolas, lo que se ha materializado en convenios de miles de millones de dólares. En 2002 el Congreso creó una excepción del embargo que permitía a empresas de EEUU vender a Cuba equipos médicos, maquinaria agrícola… «La condición era que Cuba pagara y no lo hiciera a crédito. Cuba no tiene liquidez y suele comprar a plazos. Esto Cuba nunca lo dice. Es una economía endeudada: al Club de París debía unos 11.000 millones y le condonaron 8.500 con Obama. Pero sigue sin pagar», dice Valle.

De esta forma, Cuba podría acceder a material sanitario y medicinas de Estados Unidos si pudiera hacer frente a los pagos. Con Trump las medidas contra La Habana se endurecieron, sobre todo en lo que concierne a operaciones financieras y al envío de remesas.

Urgente: corredor humanitario

La presión internacional es relevante. Sirve para que la población cubana no se sienta sola. Durante años se han visto abandonados. La Unión Europea ha pedido la liberación de los arrestados en las protestas del 11-J. El presidente de EEUU, Joe Biden, y su secretario de Estado, Antony Blinken, se han solidarizado con el pueblo que pedía de forma pacífica luz, agua, alimentos…

Sin embargo, lo más urgente ahora es que se abra un corredor humanitario. Es lo que demandaban desde la campaña en redes sociales #SOSCuba que el régimen despreció.

«Los exiliados creemos que es imprescindible que los gobiernos exijan una apertura para un corredor humanitario. Es lo que se precisa ahora. Cuba ha de aceptar lo que no ha querido aceptar hasta ahora. Ha de abrir los aeropuertos a la ayuda internacional. El Covid no entiende de ideologías. Presumían de su sanidad pero no está resultando eficaz contra la pandemia. Y lo primero es resolver la situación del pueblo», sentencia Valle.

Estallido social sin líderes

El descontento y la necesidad de cambio está ahí desde hace meses. La gente que estaba detrás del 27-N o del Movimiento San Isidro es gente de la calle, apreciada en sus barrios, y han sido perseguidos. Muchos, en arresto domiciliario, como Carolina Barredo. Sufrieron un ensañamiento desmedido.

También el régimen reaccionó con furia al ver el éxito de la canción Patria y Vida, que se ha convertido en un himno de las protestas. Al intentar contrarrestar su éxito con otras canciones, lo único que hicieron fue difundir más la original.

Las demandas hasta ahora han sido de diálogo, de mano tendida, nada radicales. Incluso Silvio Rodríguez, cantante afín al régimen, llegó a apoyar esa necesidad de tender puentes.

¿Cuál es el escenario más probable? «Primero, una sociedad dividida durante un tiempo si logran aplacar este estallido social. Para aplacarlo realmente tienen que resolver el problema de la comida, la pandemia.. y no tienen cómo hacerlo. Es un punto de no retorno. Habrá mucha represión y limitaciones, pero es indudable que el pueblo cubano ha despertado».

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