Elecciones presidenciales 2022

Europa

Macron revalida su mandato con holgura aunque la ultraderecha se consolida como alternativa

El presidente francés promete "una era nueva" y lanza un guiño a los jóvenes y los descontentos, mientras Le Pen y Mélenchon llaman a crear bloques a derecha e izquierda para ganar las legislativas

Emmanuel Macron da su discurso de victoria en el Campo de Marte

Emmanuel Macron celebra su reelección en el Campo de Marte, en París. EFE

De la mano de Brigitte, su amada, y rodeado de jóvenes, con el Himno a la Alegría, como música de fondo de tono europeísta, el presidente francés, Emmanuel Macron (Amiens, 1977), se ha dirigido hacia un escenario hexagonal en el Campo de Marte para celebrar su reelección. La Torre Eiffel, de fondo. «Gracias, gracias, gracias», ha comenzado emocionado. En su intervención, Macron ha dicho que comienza «una era nueva que no será la continuidad del quinquenato que termina». El presidente Macron se convierte en el primer presidente reelegido Francia en 20 años.

Ha dicho ser consciente de que muchos le han votado para evitar que ganara la extrema derecha y de que hay una rabia latente que ha llevado a otros a confiar en su rival, Marine Le Pen. Sabe que es una victoria sin gloria y que el país está más fragmentado que nunca. Hace cinco años generó entusiasmo, pero ahora hay cierta resignación. Macron revalida su mandato con un 58,5% de los votos y Le Pen consigue un 41,4%, su mejor resultado histórico, que consolida a la ultraderecha como una alternativa de poder. Han respaldado al presidente 18,7 millones de franceses y 13,2 millones han optado por Le Pen.

Ha sido excepcional la abstención: ha rozado el 28,01%, un dato que no se registraba desde 1969. La baja participación se explica por la desafección de los franceses, cada vez más descreídos con la política. El número de votos en blanco ha superado los 2,2 millones. Muchos insumisos, partidarios de Jean-Luc Mélenchon, quien logró cerca del 22% de los votos en primera vuelta, no querían ni el cólera ni la peste, así que han preferido quedarse en casa o la papeleta en blanco.

«Muchos han votado por mí para obstaculizar la llegada de la extrema derecha. Soy consciente de que este voto me obliga y lo han hecho por su sentido del deber y su amor a la República. A los que se han abstenido su silencio significa un rechazo de participar y hemos de tenerlo en cuenta. Es mi responsabilidad encontrar una respuesta a quienes han votado con rabia», ha dicho en un escenario en el que la pareja presidencial estaba rodeado de jóvenes. Son los jóvenes los que más se resisten a su mensaje y a ellos parece que se va a dirigir en su segundo mandato. Asegura que quiere hacer de Francia «una gran nación ecológica».

Trabajaremos por una sociedad más justa y más igualitaria. A nadie se le dejará al margen»

emmanuel macron, presidente

«Habéis elegido un proyecto humanista, ambicioso con la independencia de nuestro país, para nuestra Europa… Es un proyecto republicano en sus valores, un proyecto social y ecológico, un proyecto basado en el trabajo y la creación, un proyecto de liberación de nuestras fuerzas académicas, culturales y empresariales», ha señalado, al tiempo que aludía a cómo ha de trabajar por «una sociedad más justa y más igualitaria». Macron ha añadido: «A nadie se le dejará al margen».

El presidente ha aludido a la guerra en Ucrania: «Son momentos trágicos en los que Francia ha de construir su fuerza en todos los ámbitos». Macron retrasó su participación en la campaña en la primera vuelta por la agenda internacional. Intentó mediar con el presidente ruso, Vladimir Putin, hasta la extenuación para evitar una guerra.

Macron ha reconocido que «los años futuros no serán años tranquilos», pero su objetivo es abordarlos con la vista puesta «en las generaciones que vienen». Sin concretarlo, ha anunciado que quiere «inventar colectivamente un método refundado para los próximos cinco años». Ha terminado escuchando La Marsellesa, entonada por la mezzosoprano Farrah el Dibany, de la Ópera de París.

Le Pen, una candidata más

A pesar de su derrota, Le Pen obtiene un resultado histórico para la ultraderecha francesa y lo hace en un país fracturado que ha votado más a la contra que a favor. Macron ha conseguido la reelección gracias al apoyo en las grandes ciudades, las clases acomodadas y los mayores de 60 años. Pero hay una Francia descontenta, airada y desesperada que le da la espalda y mira a los extremos.

Le Pen ha normalizado la opción que representa: el Reagrupamiento Nacional ya es visto como un partido más y su líder como otra candidata que representa una alternativa. Su estrategia de desdiabolización está teniendo éxito si bien Le Pen no ha logrado llegar al Elíseo.

No hemos olvidado a esta Francia demasiado olvidada… Temo que el quinquenio que comienza va a seguir con los métodos brutales del anterior»

marine Le pen, líder de reagrupamiento nacional

En su intervención desde su cuartel general en el distrito 16, Marine Le Pen ha señalado que el resultado del Reagrupamiento Nacional, superior al 42%, representa un avance sustancial y ha confirmado que sigue en la brecha, a pesar de su tercera derrota, que califica como «esperanzadora», como aspirante al Elíseo. «Millones de nuestros compatriotas han elegido el campo nacional y el cambio. Las ideas que representamos han llegado a la cumbre». Y ha añadido: «No hemos olvidado a esta Francia demasiado olvidada… Temo que el quinquenio que comienza va a seguir con los métodos brutales del anterior. Para evitar el acaparamiento del poder por parte de unos pocos, continuaré más que nunca mi compromiso con Francia y los franceses con la energía, la perseverancia y el afecto que me conocen».

La candidata de Reagrupamiento Nacional ha dicho que empieza ya «la gran batalla electoral de las elecciones legislativas». Ha apelado a que se unan «todos, vengan de donde vengan, contra Emmanuel Macron». Pero precisamente el líder de Reconquista, Éric Zemmour, que compite en ese espacio de la ultraderecha desde una mayor radicalidad, le reprochaba este domingo que ya son ocho veces que los Le Pen intentan acceder al Elíseo sin conseguirlo.

Mélenchon, a por la tercera vuelta

Aún así el frente republicano, combinado con el miedo a la ultraderecha que ha atizado con habilidad Macron en los últimos días, ha vuelto a impedir que Marine Le Pen llegara al Elíseo. La mayoría de los candidatos descartados en primera vuelta, salvo Éric Zemmour y Nicolas Dupont-Aignan, había pedido el apoyo a Macron. No lo hizo tampoco Jean-Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa, que tampoco respaldó a Le Pen.

Es una excelente noticia que Le Pen haya sido derrotada. Macron es el peor elegido de los presidentes de la V República»

jean-luc mélenchon, líder de francia insumisa

En sus primeras declaraciones tras confirmarse la victoria de Macron, Mélenchon ha mostrado su satisfacción por la derrota de Le Pen, a la vez que ha aprovechado para criticar al presidente. «Es una excelente noticia que Le Pen haya sido derrotada. Macron es el peor de los presidentes de la V República. Sobrevive por defecto en un océano de abstención de votos en blanco y nulos. Pienso en las víctimas de sus políticas… Y os digo: no os resignéis. Entrad en acción, masivamente. La democracia puede darnos los medios de cambiar de rumbo».

Mélenchon está ya en la pista de salida para las legislativas del 12 y 19 de junio. «La tercera vuelta empieza esta noche. Entonces podréis escoger a Macron o bien otra vía. Otro mundo es posible si eligen una mayoría de diputados del bloque popular que se ha constituido en torno a mi candidatura. Hay que ser valientes». 

El escenario político francés dibuja un centro ocupado por Macron, que ha fagocitado a los partidos tradicionales de izquierda y derecha, y el nacionalpopulismo de Marine Le Pen, y Éric Zemmour que le disputa el liderazgo de ese espacio, y en la izquierda, la Francia Insumisa, de Mélenchon. Todos se están posicionando de cara a las legislativas.

Alivio en Europa

La victoria del presidente Emmanuel Macron, más holgada de lo que se aventuraba tras la primera vuelta, es una buena noticia para los vecinos de la Unión Europea. En un momento tan crítico, con la guerra en Ucrania en curso, habría sido un golpe duro que Marine Le Pen entrara en El Elíseo. Le Pen planteaba, de facto, un Frexit encubierto. De ahí que las reacciones oficiales se han conocido más pronto que nunca. «Juntos podremos hacer avanzar Francia y Europa», ha escrito en su cuenta de Twitter la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Un triunfo de Le Pen, que ha estado más cerca que nunca, habría significado una crisis política, social, económica, europea, pero Macron tiene ante sí una difícil tarea. Ha de tener en cuenta que ha ganado el voto anti Le Pen, más que el voto pro Macron.

«Gana con votos anti Le Pen. Cuando se es elegido como mal menor siempre hay una sombra en su legitimidad. Eso afecta a la fuerza con que uno llega al poder. Además, las legislativas serán las que determinen si puede gobernar más o menos plácidamente», señala Carme Colomina, investigadora principal del Cidob.

Durante su primer mandato ha hablado más a la derecha…. Por eso la Francia de izquierdas está muy enfadada con él. Ha hecho promesas pero ha de pasar a la acción»

abel mestre, periodista de ‘le monde’

Para Abel Mestre, periodista de política de Le Monde, Macron tendrá que hablar más a la Francia de izquierdas. «Durante su primer mandato ha hablado más a la derecha que a la izquierda, excepción hecha de las medidas post Covid, que han sido keynesianas. Pero el resto de su mandato ha sido más de derechas. Por eso la Francia de izquierdas está muy enfadada con él. Ha hecho promesas en la segunda vuelta, pero ha de pasar a la acción». La portada del Libération de este lunes va en esta línea: «Macron reelegido. ¿Gracias a quién?»

El primer paso que ha de dar Macron es conseguir que el impulso de su victoria le sirva a para que la República en Marcha revalide su mayoría en la Asamblea Nacional. Será complicado porque está armándose un bloque de izquierdas en torno a Mélenchon, que aspira a ser primer ministro incluso, y Le Pen pretende sumar una alianza nacionalpopulista, que incluso convenza a algunos republicanos más extremistas. El presidente suele arrastrar mucho el voto en las legislativas pero todo apunta a que el bloque de izquierdas, sobre todo, puede ser la principal fuerza de la oposición.

Y más allá de las instituciones sigue vigente un descontento que no se canaliza en partidos o sindicatos por la desigualdad creciente que hace prever un otoño caliente. Macron tiene motivos para celebrar pero tiene un desafío inmediato, las legislativas, y un proyecto que armar para su segundo quinquenio en el poder con el objetivo de superar una fragmentación de la que se alimentan los populismos. Una Francia unida, como esos jóvenes que le acompañaban en el escenario, debería ser su legado.

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