De momento Boris Johnson sobrevive. La cuestión es hasta cuándo. ¿Tiene confianza en el primer ministro, Boris Johnson, como líder? Es la pregunta a la que han contestado en secreto los diputados conservadores, apenas unas horas después de que el comité 1922 anunciara que 54 diputados habían pedido que se planteara la cuestión. Han apoyado la continuidad de Boris Johnson 211 diputados mientras que se han manifestado en contra 148. De esta manera, Boris Johnson ha superado la moción de confianza, pero el partido está dividido sobre su liderazgo: el 41% del grupo parlamentario quiere que se vaya.

Es un resultado peor que el que obtuvo su antecesora, Theresa May, en diciembre de 2018. Menos de seis meses después May se veía forzada a irse porque no se hacía con las riendas del partido. La primera prueba la tendrá Boris Johnson en unas elecciones parciales el 23 de junio en West Yorkshire y Devon. Y los conservadores tienen las de perder.

Para Boris Johnson, sin embargo, la victoria, aunque sea por la mínima, le da alas para seguir adelante. En declaraciones a la BBC, el primer ministro británico ha destacado que el resultado es «decisivo». «Este voto significa que como gobierno podemos seguir adelante y centrarnos en lo que realmente importa a la gente… Lo que necesitamos ahora es unirnos como gobierno y como partido». A primera hora de este martes el 10 de Downing Street ha difundido un comunicado en el que anuncia que el gobierno se reúne este mismo día para ponerse manos a la obra.

Chris Mason, jefe de política de la BBC, ha escrito un análisis nada más conocerse el resultado logrado por Boris Johnson. «Una victoria aritmética de Boris Johnson, pero miren estos números. Sabemos ahora que 148 diputados conservadores creen que el país sería mejor si se libraran de él. Son 148 diputados conservadores, no son votantes que puedan cambiar de opinión de un día para otro». Mason evoca a May y señala a continuación: «El resultado es mucho mejor para los rebeldes de lo que esperaban. Han perdido la guerra, pero la guerra para acabar con el liderazgo de Boris Johnson continúa».

Esta evidente división de los conservadores es especialmente grave en un momento de crisis, marcada por la ascendente inflación, ligada a las dificultades de abastecimiento consecuencia de la guerra en Ucrania. En principio, según las normas del comité 1922, los diputados no pueden plantear otra moción de confianza antes de un año, pero las normas, según confirmó su presidente Sir Graham Brady, pueden cambiarse.

En un tiempo récord Boris Johnson ha pasado de ser un héroe del partido a un líder cuestionado por el 41% de sus diputados. En diciembre de 2019 ganó por una mayoría holgada de 360 diputados. Sedujo a los votantes de distritos tradicionalmente laboristas, el llamado Red Wall. Ahora les está dando la espalda.

El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, ha arremetido contra el primer ministro y contra su partido. «La elección es más clara que nunca: o unos conservadores divididos con un Boris Johnson sin plan para abordar los problemas que afrontamos. O un Partido Laborista con un plan claro sobre el coste de la vida y que merece la confianza de los ciudadanos».

«Os llevaré a la victoria de nuevo»

Antes de la votación, que se plantea como consecuencia del escándalo del Partygate, el primer ministro se dirigía a los diputados conservadores a puerta cerrada durante 27 minutos. Boris Johnson y gran parte de su equipo participó en diversos eventos en Downing Street durante el confinamiento. El primer ministro mantiene que siempre creyó que se trataba de encuentros de trabajo, aunque ha lamentado el daño que ha podido causar esa imagen a quienes estaban respetando las reglas de forma estricta, sin retractarse del todo. Una comisión de investigación sigue su trabajo para saber si el primer ministro mintió o no al Parlamento.

Según los periodistas británicos destacados en el Parlamento Boris Johnson ha dicho a los diputados conservadores poco antes de que emitieran su veredicto: «Es el momento de levantar la mirada de nuestro ombligo”. Ha aludido a los medios y su presión con el Partygate: “Dejemos de bailar al ritmo de los medios… Os llevaré a la victoria de nuevo y los ganadores serán los ciudadanos de este país”. Y les ha prometido con su confianza característica: «Podemos salir adelante, podemos cumplir, podemos unirnos”.

Les ha recordado sus méritos como haber finalizado la crisis del Brexit o haber puesto en marcha el plan de vacunación contra el Covid. Incluso ha aludido a su conversación con el presidente Zelensky, que le ha comentado que Ucrania necesita «un Reino Unido fuerte». Ha prometido un plan de vivienda y recortar los impuestos, cuando los acaba de subir. 

Previamente les había dirigido una carta, firmada de su puño y letra, en la que decía que la moción de confianza les brindaba “una oportunidad de oro” para dejar atrás el Partygate y así poder dedicarse a llevar a cabo las políticas que benefician a los ciudadanos. Asegura que ha demostrado ser fiable a la hora de buscar “soluciones innovadoras a problemas de calado”. Acepta que parte de las críticas por el Partygate son comprensibles, pero que es hora de seguir adelante. 

“Sé que en los meses recientes he estado en el punto de mira de las críticas y esa experiencia ha sido dolorosa para el partido… He escuchado y he aprendido y hemos hecho cambios significativos”, añadía en la misiva. Durante la jornada ha querido transmitir la idea de que su agenda permanecía inalterable. Ha conversado con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, sobre el último envío de armas a este país, y ha recibido en el 10 de Downing Street a la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas. 

Varios diputados conservadores hicieron público durante este lunes que votarían en contra de la continuidad de Boris Johnson como líder del partido después de que a primera hora el presidente del Comité 1922, sir Graham Brady, hiciera público que ya había recibido más de 54 cartas que solicitaban que se votara la moción de confianza.

Este sistema que hace posible la destitución del líder del Partido Conservador fue adoptado por William Hague en 1998. El comité 1922, en el que están los llamados backbenchers, diputados sin responsabilidades ministeriales, puede promover una moción de confianza del líder tory si recibe al menos un 15% de cartas a favor de esta vía. Actualmente son 54, ya que los conservadores cuentan con 360 escaños. Son necesarios 180 votos para superar la moción.

Una carta con un argumentario contra Boris Johnson se ha difundido el fin de semana entre grupos de whapp de diputados conservadores. En el documento se alude a la progresiva pérdida de apoyo entre los tradicionales votantes conservadores y se dice rotundamente que Boris Johnson ha dejado de ser un activo electoral para convertirse en una rémora con vistas a las elecciones de 2024. Las encuestas conocidas este lunes apuntan en esta línea porque registran una relevante pérdida de popularidad de Boris Johnson.

Jeremy Hunt, en cabeza de los críticos

Entre quienes ha pedido la dimisión del premier destaca el ex ministro de Exteriores con May y de Sanidad con Johnson Jeremy Hunt, quien ha dicho que el Partido Conservador se arriesga a perder las próximas elecciones por la falta de competencia, integridad y visión del primer ministro. Hunt, que compitió por el liderazgo del partido frente a Johnson en el verano de 2019, ha indicado que iba a votar “por el cambio”. 

En una serie de tuits, Hunt ha explicado su posición: “Los diputados conservadores sabemos desde el fondo de nuestro corazón que no estamos dando a los británicos el liderazgo que merecen… Cualquiera que crea que nuestro país es más fuerte, más honesto y más próspero cuando está liderado por los conservadores se dará cuenta de que la consecuencia de no votar por el cambio será que otros con otros valores se hagan con el poder. La decisión de hoy trata de cambiar o perder. Yo votaré por el cambio”. 

A Jeremy Hunt se ha sumando públicamente el líder de los conservadores británicos Douglas Ross, justo una hora antes de la votación. 

Otro peso pesado que se ha decantado contra la continuidad de Boris Johnson es John Penrose, a quien el primer ministro nombró como gran responsable de la batalla contra la corrupción. “Siento presentar mi dimisión como zar anticorrupción pero después de su respuesta sobre el código de conducta ministerial queda claro que se ha violado. Lo veo como argumento para mi renuncia y debería serlo para el primer ministro también”. Penrose se mostró convencido de que la caída de Boris Johnson es cuestión de tiempo. «Es el principio del final», ha sentenciado.

De acuerdo con la investigación realizada por Sue Gray, las fiestas organizadas en el 10 de Downing Street durante el confinamiento violaban las normas establecidas para el resto de la población. Hay pruebas fehacientes, entre ellas varias fotos, de que Boris Johnson acudió a varios de estos encuentros. El primer ministro británico se escuda diciendo que eran eventos relacionados con el trabajo, no fiestas propiamente dichas. En el informe de Gray se apuntaba “a la responsabilidad de los líderes políticos por estas fiestas”. 

La mayor parte del gobierno ha dado su apoyo explícito a Boris Johnson. Han salido en su defensa el viceprimer ministro Dominic Raab, la fiscal general Suella Braverman, la ministra de Trabajo y Pensiones, Theresa Coffey, el ministro de Ordenación, Vivienda y Comunidades, Michael Gove, y el titular de Sanidad, Salid Javid. 

Entre los claros defensores de Boris Johnson sobresale Jacob Rees-Moog, ministro de oportunidades del Brexit, quien anticipó que si el actual primer ministro no seguía al frente había un claro riesgo de que el Brexit no se llevara a cabo. Según Rees-Moog, detrás de la campaña contra Johnson, estarían los partidarios de la permanencia en la UE. Ha aludido a Jeremy Hunt o a Tobias Elwood, como ejemplos. Cuando May ganó la moción de confianza con menos votos en contra de los cosechados ahora por Johnson, a Rees-Mogg aquello le pareció una hecatombe. Ahora con un voto más justifica que el primer ministro siga adelante.

Para algunos diputados conservadores ha sido muy relevante ver cómo el primer ministro era abucheado en los festejos por el Jubileo de la Reina. Justo al terminar los cuatro días de celebraciones, Sir Graham Brady ha dado el pistoletazo de salida para la moción. 

En un video de siete minutos, Nigel Farage, líder del Partido del Brexit, ha señalado: “Si los conservadores siguen por esa senda, van a cosechar una derrota similar a la laborista en 1997…. Boris Johnson era el hombre adecuado en 2019 pero no ahora”. En diciembre de 2019, el Partido Conservador, liderado por Boris Johnson, ganó las elecciones por una mayoría absoluta muy holgada. 

La antecesora de Boris Johnson, Theresa May, logró superar en diciembre de 2018 una moción de confianza por 200 votos a favor y 117 en contra. Sin embargo, acabó dimitiendo menos de seis después al comprobar que su liderazgo estaba sumamente debilitado y ya no contaba con el favor de su partido. Los focos estaban puestos este lunes en Theresa May, que vestía de fiesta porque tenía una cena de gala. Pero muchos pensaron que estaba celebrando el principio del fin de quien tanto hizo para facilitar su caída.