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Rishi Sunak sucederá a Truss como líder conservador y primer ministro británico

Ha sido el único candidato que ha logrado el apoyo de más de un centenar de diputados del grupo parlamentario 'tory'

Rishi Sunak, ex ministro de Hacienda del gobierno Johnson

Rishi Sunak, primer ministro de Reino Unido EFE

Este lunes es Diwali, la fiesta de la luz para los hindúes. Un día muy especial para Rishi Sunak (Southampton, 1980), quien será el primer ministro británico de origen indio en la historia del Reino Unido. Los diputados conservadores se han decantado por Rishi Sunak como sucesor de Liz Truss al frente del partido y en consecuencia del gobierno británico. Es el único candidato que ha logrado reunir el apoyo de más de un centenar de diputados, Ha convencido a más de 200 del total de 357. Será el tercer primer ministro en el Reino Unido en los últimos tres meses. 

En sus primeras palabras como líder conservador, ha apelado a la unidad de su partido y del país. Ha prometido servir a los ciudadanos británicos «con integridad y con humildad». Este martes tendrá lugar el relevo en el 10 de Downing Street y Liz Truss, primera ministra saliente, y Sunak serán recibidos por el rey Carlos III.

Sunak ha sido el único candidato con suficientes avales con lo que ni siquiera los parlamentarios tories han tenido que votar. Penny Mordaunt, líder del grupo parlamentario en los Comunes, se ha retirado a última hora. Justo un minuto antes del límite, las 14h locales, Mordaunt ha dado a conocer su decisión de quedarse a un lado y dar su apoyo a Rishi Sunak. Ha señalado que son «tiempos sin precedentes» y que ahora se necesita certidumbre, así que ha decidido respaldar a Rishi Sunak. Sus leales aseguran que estaba muy cerca de conseguir los 100 apoyos.

Boris Johnson no se ha llegado a presentar, aunque asegura que tenía apoyos suficientes, porque considera imposbile gobernar sin la unidad de los tories. “Tengo mucho que ofrecer pero me temo que no es el momento adecuado”, dijo el domingo en un comunicado. 

Rishi Sunak, que ha acumulado una inmensa fortuna, mayor que la del rey Carlos III, gracias a sus inversiones y a su matrimonio con una rica heredera, es un devoto hindú que jurará el cargo con su mano en el Bhagavad-Gītā, libro sagrado de los hinduistas. Sus padres proceden del Punjab, desde donde emigraron a Kenia y Tanzania, y luego al Reino Unido, donde se conocieron.

El tope de los 100 diputados también ponía más difícil la vuelta del ex primer ministro Boris Johnson, quien se vio forzado a dimitir en julio pasado por las consecuencias del escándalo del Partygate. Los tories iniciaron un proceso para elegir a su sucesor que se demoró hasta principios de septiembre. El grupo parlamentario se decantó por Rishi Sunak y quedó como finalista Liz Truss pero en esa ocasión votaron las bases y dieron la victoria por estrecho margen a Liz Truss. 

El ex ministro de Hacienda, a quien todos reconocen su competencia económica, ya advirtió que el plan fiscal que pretendía poner en marcha Truss, con el objetivo de convertir el Reino Unido en un nuevo Singapur, iba a mal encaminado. Efectivamente era así. Reducir los impuestos y perder unos 60.000 millones de euros en ingresos y a la vez aumentar el gasto hizo que los mercados se tambalearan. En lugar de atraer inversión hizo que el Reino Unido fuera percibido como un país inestable y la libra se despeñó.

Truss intentó arreglar el entuerto sacrificando a su ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, y dar un giro de 180 grados al plan fiscal con el nombramiento de Jeremy Hunt. Ni aún así contentó a los diputados tories ante quienes había perdido toda autoridad política. 

Así Truss se vio forzada a dimitir el jueves apenas 45 días después de asumir el poder. Durante su mandato murió la Reina Isabel II y comenzó el reinado de Carlos III, que ya va a conocer a dos primeros ministros sin llegar a su coronación oficial. 

Truss aseguró que en poco más de una semana estaría designado su sucesor. El Comité 1922 exigió como mínimo 100 diputados para optar a la votación en el grupo parlamentario. Esta exigencia se lo ponía difícil a Boris Johnson, quien cuenta con devotos defensores pero también detractores acérrimos. 

La retirada de Boris Johnson

La crisis política pilló a Boris Johnson en el Caribe. Aunque es diputado y la semana pasada fue un hervidero en Westminster, el ex primer ministro se había ido a República Dominicana con su familia invitado por unos amigos. Regresó de forma anticipada el sábado a primera hora.

Sus aliados, al frente Jacob Rees-Mogg, ministro de Transporte, estaban recabando apoyos para llegar a este lunes con ese centenar de diputados a su favor

Boris Johnson se puso manos a la obra nada más aterrizar en Londres. Logró el apoyo de hasta siete ministros del actual gabinete, entre ellos el titular de Defensa, Ben Wallace, y el de Exteriores, James Cleverly. Mantuvo una larga reunión con Rishi Sunak, a quien encumbró al Ministerio de Hacienda. Pero fue Sunak quien le apuntilló en julio al dejar su gabinete. Es probable que le ofreciera hacer un tándem pero a Boris Johnson no le gusta el papel de segundón. También intentó sin éxito convencer a Penny Mordaunt para que retirara su candidatura.    

Así llegó a la conclusión de que corría el riesgo de perder y en el más puro estilo BoJo emitió un comunicado en el que asegura que podría tener opciones de victoria ahora e incluso en 2024 pero sin contar con el apoyo sólido del grupo parlamentario le sería imposible gobernar. Es un mensaje que le lanzaron varios diputados tories y ministros como Steve Baker, que hablaban de un desastre anunciado. Sunak le agradeció en un tuit sus servicios prestados al país, como el Brexit y la vacunación, y confió en que siga en la vida pública.

Con Rishi Sunak al frente del gobierno los conservadores apuestan por la competencia en materia económica. Tendrá que hacer frente a retos descomunales en uno de los momentos más complicados en el Reino Unido en décadas. Una señal será cómo forme su gobierno. Sería loable que recurra a los más preparados antes que a los más leales. Su carrera hasta ahora es una sucesión de éxitos. El desafío al que se enfrenta es extraordinario: unir al partido conservador, enderezar la economía sin dejar a un lado a los más débiles y recuperar la reputación internacional del país. 

El Diwali, un festival que dura cinco días, celebra el triunfo de la luz sobre la oscuridad y marca un nuevo año. Los conservadores necesitan una nueva era.

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