Corría el año 2019 cuando el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, agitó el avispero en sus relaciones con España. Una carta dirigida al rey Felipe VI le hacía una insólita petición: pedir perdón por los crímenes durante la conquista española de su país, cinco siglos atrás. Seis años después, las autoridades españolas parecen dispuestas a fumar la pipa de la paz. Solo queda por saber si Claudia Sheinbaum acepta su ofrenda.
Todos los ojos están puestos en la 'Global Progressive Mobilisation', un movimiento de ficha de Pedro Sánchez en el tablero geopolítico internacional que reunirá este sábado en Barcelona a líderes progresistas de todo el mundo. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro son algunos de los invitados de lujo de Sánchez. Sin embargo, la protagonista indiscutible de la cita es Sheinbaum, que viaja por primera vez a España en sus dos años al frente de México. Hacía ocho años que un mandatario mexicano no visitaba nuestro país.
La relación con Sheinbaum es fundamental, en un momento de en el que los liderazgos políticos están virando hacia la derecha en la mayoría de Latinoamérica. "México es la única democracia que tiene un gobierno de izquierda con su continuidad asegurada para los próximos cuatro años", explica la directora regional para América Latina y el Caribe en IDEA Internacional, Marcela Ríos.
México es la única democracia en América Latina que tiene un gobierno de izquierda con su continuidad asegurada para los próximos cuatro años
Tanto Brasil como Colombia van a las urnas este año, y no está claro que Lula y Petro vayan a revalidar sus mandatos. Así, queda por determinar de qué manera se reordenará el puzle geopolítico en la región y, aunque Sheinbaum no tenga como prioridad liderar a las fuerzas progresistas latinoamericanas, la presencia de México en la cumbre del sábado "es muy importante" para el evento en sí y para América Latina.
También para Sánchez, que tendrá en la 'Global Progressive Mobilisation' una oportunidad para limar asperezas con la presidenta, tras más de media década de tira y afloja entre sus gobiernos.

La carta de López Obrador
La citada misiva de López Obrador fue el punto de inflexión que ha marcado las relaciones entre España y México estos últimos años. Para el ex presidente, la llegada de Hernán Cortés al Nuevo Continente fue un "acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana", uno "tremendamente violento, doloroso y transgresor".
Así, los "innumerables crímenes y atropellos" que, según el entonces mandatario, se realizaron durante la conquista española de México, debían ser motivo de disculpa por parte del Estado español. Y extendía una incómoda invitación al rey, al que emplazaba a realizar una "ceremonia conjunta al más alto nivel" para que pidiese perdón al pueblo mexicano por lo que los españoles habían hecho en su país hacía quinientos años.
La Casa Real nunca contestó a esta peculiar propuesta, duramente criticada en aquel momento por el Gobierno socialista español, pero también por voces mexicanas, que vieron en el movimiento de López Obrador un ejercicio de "revisionismo histórico".
Una toma de posesión agitada
Lo que podría haber quedado en anécdota derivó en una escalada diplomática de primer nivel cuando Felipe VI no fue invitado a la toma de posesión de la ahora presidenta en octubre de 2024. Sheinbaum recogió el testigo de su predecesor y ahondó en la herida, alegando que el desplante al rey estaba motivado por la ausencia de respuesta a la carta de López Obrador.
"Nuestra relación se beneficiaría de una renovada perspectiva histórica", insistía Sheinbaum, que sí invitó a Pedro Sánchez a la ceremonia. No obstante, el Gobierno español declinó estar presente en la ocasión, ya que consideró "inaceptable" la exclusión del rey de la misma.
"Confío en que esta circunstancia, que hoy pone de manifiesto nuestra diversidad de opiniones, sea también punto de partida para que México y España encuentren pronto nuevas vías de entendimiento", manifestó la presidenta después de conocer la decisión del Ejecutivo. Habría que esperar más de un año para que esto sucediese.
El ansiado "perdón"
La inauguración de una exposición en la Casa México de Madrid sería escenario del comienzo de una tímida reconciliación. Fue allí donde el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, contentó a Sheinbaum, al admitir que hubo "injusticia" con los pueblos originarios de México.
Sin embargo, la reparación definitiva llegó de la mano de Felipe VI. “Hubo mucho abuso” hacia las poblaciones indígenas, sentenció el monarca en una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, durante una vista a esa misma exposición a mediados de marzo.
La paz estaba firmada, también para Sheinbaum, que ha visto en estos gestos un "acercamiento" de las autoridades españolas a México, que ella ha querido responder acudiendo a la cumbre organizada por Sánchez en Barcelona. Queda por saber si en este encuentro se formalizará la reconciliación o si, por el contrario, la mandataria seguirá en su empeño de obtener un perdón oficial desde el Estado español.
1 Comentarios
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hace 2 días
espero que tenga los huevos de exigir a la presidenta y al resto de latinos la restitución de las tierras robadas y exija indemnizaciones indemnizaciones a los pueblos indígenas por las tropelias que los mexicanos cometieron en aquellas tierras