El país de los ayatolás es conocido por su legado cultural persa e islámico, pero es también hogar de grandes monumentos cristianos. Uno de ellos, un remoto monasterio patrimonio de la humanidad dedicado a uno de los apóstoles más misteriosos. Y testimonio del legado armenio en Irán.
En el norte de Irán, en la región montañosa de Azerbaiyán Oriental, se alza imponente el monasterio de San Tadeo. Conocido también como Qara Kelisa (su nombre en turco), sus muros negros son un testimonio de la diversidad cultural en el país.
Construida durante los primeros albores del cristianismo, la iglesia actual se remonta al siglo XIV, cuando fue renovada después de ser prácticamente destruida por un terremoto. Y buena parte de su estructura moderna viene de una reforma del siglo XIX. Sin embargo, los muros originales son muy anteriores -algunas leyendas aseguran que del año 66-, por lo que podría tratarse de uno de los primeros templos cristianos. Poco más se sabe de sus misteriosos comienzos.
El posible lugar de sepultura de uno de los doce apóstoles
Situada en un afloramiento rocoso a 2.200 metros de altura, los muros de Qara Kelisa cuentan la historia de uno de los discípulos más cercanos a Jesucristo: el apóstol Judas Tadeo. Algunos testimonios sitúan en este punto de las montañas iraníes el lugar de sepultura de uno de los doce apóstoles de la Iglesia, aunque la información sobre la tumba de este santo es conflictiva.
Los relatos oficiales indican que los restos de Judas Tadeo descansan en la Basílica de San Pedro del Vaticano, mientras que otras versiones -como la de las autoridades iraníes- apuntan a este recóndito monasterio como el punto donde fue enterrado el apóstol. No obstante, la relación del santo con estas tierras va más allá de una mera tumba.
Según la tradición cristiana, este apóstol viajó hasta la antigua Persia, donde predicó a lo largo del territorio de lo que hoy en día se conoce como Irán. Allí habría encontrado su final, aunque los testimonios sobre su muerte también son dispares.

La misteriosa muerte de Judas Tadeo
Uno de los relatos explica que San Tadeo habría entrado en contacto con el rey Sinatruces, que se convirtió al cristianismo por la mediación del apóstol. También lo hizo su hija Sandujt. Sin embargo, el monarca cambió de opinión más adelante y ordenó su persecución. Después de muchas torturas, tanto el religioso como la princesa fueron ejecutados. Esto convertiría a Sandujt en una de las primeras mujeres mártires de la Iglesia. Así, la leyenda apunta a que el monasterio en su honor se habría erigido sobre su tumba.
No obstante, otros relatos enlazan la muerte de Judas Tadeo con la de su compañero apóstol Simón, con el que habría compartido el trágico destino del martirio. Ambos habrían sido asesinados mientras evangelizaban Persia juntos. A partir de ahí, es difícil trazar el recorrido de sus restos hasta Roma, a 4.000 kilómetros de Irán. Algunos testimonios aseguran que durante un tiempo reposaron en Venecia, mientras que otros apuntan a que fueron trasladados al Vaticano después de que los musulmanes invadieran la región donde murieron y habían estado sepultados hasta ese momento.

Un lugar sagrado para un pueblo víctima de la diáspora
Independientemente de si San Tadeo está enterrado en ella o no, Qara Kelisa es un símbolo para los armenios. Desde el año 2020, forma parte de la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Su inclusión se debe a la peregrinación que cada año hacen cientos de peregrinos armenios hasta el monasterio para honrar a San Tadeo, el apóstol que predicó en estas tierras hace dos mil años.
La peregrinación anual al monasterio marca la única fecha en el calendario en el que la iglesia abre sus puertas para la celebración de una misa. Y es que en la República Islámica también hay espacio para la eucaristía. Se celebra en julio, momento en el que, durante tres días, los armenios recorren 700 kilómetros desde Ereván (la capital del país) hasta San Tadeo.

No deja de ser paradigmática la veneración de este pueblo al santo, conocido popularmente como el patrón de las causas desesperadas. Los armenios fueron víctimas del que se considera el primer genocidio moderno a principios del siglo XX. Cientos de miles fueron exterminados, provocando una diáspora que perdura hasta nuestros días.
Además de aquellos que huyeron de la persecución, miles de armenios ya estaban establecidos en Irán desde hace siglos, por lo que representan una de las principales minorías dentro del país de los ayatolás.
Diversidad cultural reconocida por la UNESCO
La peregrinación a San Tadeo "fomenta la solidaridad, la tolerancia, el respeto por la diversidad cultural y el diálogo, promoviendo la cohesión y la participación entre las distintas comunidades y grupos étnicos". Así lo reconoció la UNESCO cuando incluyó la celebración en su lista del patrimonio inmaterial de la humanidad. Una celebración que estuvo prohibida durante el periodo soviético y que solo se reanudó cuando Armenia obtuvo la independencia en 1991.

En su resolución, el organismo subraya el "ejemplo de coexistencia entre el islam y el cristianismo" que representa el peregrinaje al monasterio. A su entender, esto fortalece la diversidad y "allana el camino para la coexistencia pacífica".
Durante esos días, los que llegan del país vecino y los armenios iraníes conviven en tiendas de campaña, al igual que lo hicieron sus ancestros durante siglos. Los fieles viajan largas distancias para renovar los fuertes vínculos que unen a los pueblos perseguidos. Todo ello bajo la atenta mirada de Qara Kelisa, guardiana de la tradición armenia en un territorio sacudido por la violencia en los últimos tiempos, pero que ha sido puente entre culturas desde hace miles de años.
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