Nigel Farage se ha encontrado una sorpresa en su carrera por la reelección en las parcials de Clacton-on-Sea, en Essex. Los principales partidos han boicoteado la convocatoria, en protesta por la argucia de Farage de dimitir para luego volver a presentarse por un escándalo de financiación irregular. Pero quien sí se va a presentar es el Conde Cubo de Basura (Count Binface), una especie de superhéroe de hojalata, creación del humorista John Harvey. Ya se ha presentado varias veces, incluso contra quien probablemente será este mes nuevo líder laborista y primer ministro, Andy Burnham, con escaso éxito pero esta vez puede recoger todo el voto anti Farage.

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La estrategia de Farage de dejar en manos del pueblo su continuidad en política como diputado no contaba con el Conde Cubo de Basura, que se denomina a sí mismo como un "guerrero intergaláctico". Vive en el planeta Sigma IX y es el líder de los reciclones. En su programa electoral, que ha expuesto en una entrevista en BBC, promete crear al menos una vivienda asequible y, con la vista puesta en Clacton, fijar un precio máximo de 99 peniques para el 99-flakes, un helado tradicional de la costa que consiste en un cucurucho con una barra de chocolate en su interior.

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Farage se presenta como el representante del pueblo contra el establishment. Pero nadie identificaría al candidato de hojalata como un representante del establishment. "Si se trata del 'pueblo contra el establishment', creo que Nigel Farage podría parecer el establishment, y el Conde Cubo de Basura sería el pueblo", ha dicho la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, a Sky News.

Los ingresos turbios de Farage

Farage fue elegido diputado por Clacton-on-sea hace dos años con el 46% de los votos. Pero lleva meses en el punto de mira por un escándalo de financiación irregular. En abril pasado The Guardian reveló que Christopher Harborne, un británico residente en Tailandia que amasó una fortuna colosal con el comercio de criptomonedas, había entregado en secreto a Farage una donación de cinco millones de libras. Contrariamente a lo que fijan las normas del Parlamento, la donación nunca se declaró.

Westminster inició una investigación, a raíz de la cual el líder de Reform UK podría ser expulsado de la Cámara de los Comunes. El asunto se agravó aún más cuando salieron a la luz otras transacciones sospechosas, entre ellas una enorme donación a Farage por parte de otro magnate del mercado de las criptomonedas, George Cottrell, quien ha cumplido condena en una prisión estadounidense por colaborar con bandas de narcotraficantes en el blanqueo de dinero.

Para salvar la difícil situación, a Farage se le ocurrió una huida hacia delante. Dimitió a su escaño or Clacton-on-Sea para presentarse de nuevo a la reelección. "Que sean los vecinos de Clacton quienes juzguen si mi actuación ha sido censurable. Será un enfrentamiento entre el pueblo y la clase dirigente", afirmó.

La imagen dañada del populista

Farage necesita urgentemente reconstruir su imagen, dañada por sus tejemanejes financieros. Entre agosto y octubre del año pasado, Reform UK podía contar incluso con un 36 % de los votos, casi el doble que el Partido Conservador. Dado el sistema electoral mayoritario, eso podría bastar para obtener la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes.

Desde entonces, el apoyo a los populistas ha ido disminuyendo de forma sistemática. El agregador de encuestas del portal Politico ya solo otorga un 25% de apoyo al partido de Farage, frente al 21 % del Partido Laborista, el 19% del Partido Conservador, el 14% de los Verdes y el 11 % de los Demócratas Liberales. La última encuesta de Ipsos indica incluso que este partido podría perder el liderazgo. Los laboristas (24%) están a solo dos puntos de Reform UK (26%).

Al líder populista le está perjudicando su cercanía a Donald Trump, debido a que una abrumadora mayoría de británicos se muestra hostil hacia el presidente estadounidense. Este factor ha cobrado especial importancia desde que, a finales de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron su intervención en Irán. Farage apoya sistemáticamente esta campaña, impopular entre los británicos por el impacto en los precios.

A su vez, el Gobierno de Keir Starmer está siendo eficaz en el control de la inmigración irregular, una de las principales reivindicaciones de Farage. La inmigración neta (la diferencia entre las personas que se establecen de forma permanente en el Reino Unido y las que lo abandonan de forma definitiva) ha descendido recientemente hasta las 171.000 personas en términos anuales. En su punto álgido, en marzo de 2023, esta cifra ascendía a 944. 000 personas. Una de las causas es la nueva ley de asilo, muy restrictiva.

El impacto de la llegada de Burnham

A ello se suma la impopularidad actual del Brexit. Farage estuvo detrás de la salida d la Unión. Hoy, sin embargo, la gran mayoría de los británicos lamenta aquella decisión, ya que, contrariamente a las prometedoras promesas de los partidarios del Brexit, el país se hunde en una crisis.

Para Farage también es un problema el cambio en el 10 de Downing Street. Acaba de abrirse la competición por el liderazgo laborista, tras la dimisión de Keir Starmer por la pérdida de apoyo electoral. Lo previsible es que el único candidato sea Andy Burnham, hasta ahora alcalde de Manchester. Al llamado rey del Norte se le atribuye el éxito del cambio en la que fuera ciudad industrial en una urbe dinámica y moderna. Es en el norte de Inglaterra, de donde viene Burnham, donde tiene el caladero de votos Farage. Si Burnham triunfa, la estrella de Farage se irá apagando. Y puede contribuir también ese alienígena llamado Conde del Cubo de Basura.