Internacional

Un Starmer con la popularidad por los suelos abandona Downing Street: vía libre para Andy Burnham

El exalcalde de Mánchester se perfila ya como claro sucesor de Starmer al frente de los laboristas

Keir Starmer ha anunciado este lunes su dimisión como líder del Partido Laborista y primer ministro británico tras reconocer que había perdido la confianza de su grupo parlamentario para seguir gobernando. Una decisión que llega tras meses de crisis en el seno del Gobierno británico, que se ha visto sacudido por las dimisiones de algunos de sus altos cargos, la impopularidad del primer ministro y los recientes disturbios en Belfast.

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La inminente dimisión de Starmer era un secreto a voces entre los laboristas. Ya desde el fin de semana se rumoreaba que el primer ministro planeaba dejar el cargo este lunes, escuchando así a las voces críticas que lo reclamaban desde hace meses. En una rueda de prensa desde Downing Street, el jefe de Gobierno ha subrayado sus logros al frente del Ejecutivo y ha ofrecido su apoyo a quien le suceda en el cargo.

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Aunque el primer ministro saliente no ha dado nombres, el número uno en las quinielas es Andy Burham, que hasta el viernes pasado era el alcalde de Mánchester, cargo que ha abandonado para disputarle el liderazgo a Starmer. Sin embargo, el actual líder laborista ha querido ahorrarse lo que iba a ser una derrota asegurada. Sus horas parecían estar contadas desde la dimisión sorpresa de su ministro de Defensa, John Healey, a principios de mes, el sexto alto cargo que saltaba del barco en un mes.

La marcha de Healey se produjo en un momento especialmente delicado para el Gobierno británico: esa misma semana habían estallado en Belfast violentos disturbios raciales tras al apuñalamiento de un hombre de 40 años a manos de un refugiado irlandés. Antes de la dimisión del titular de Defensa había llegado la del de Sanidad, Wes Streeting. Todo ello mientras duraban los coletazos por escándalo del nombramiento de Peter Mandelson como embajador en EEUU en febrero de 2025, cuando ya se conocía que se había relacionado con el empresario Jeffrey Epstein.

Starmer se va pero saca pecho de su gestión

Starmer ha llamado por teléfono esta mañana al rey Carlos III para comunicarle su dimisión, según ha informado la BBC. A continuación, se ha presentado ante los ciudadanos británicos para decir adiós al cargo que ocupaba desde hacía menos de dos años. De la histórica victoria del Partido Laborista en la elecciones de 2024, donde obtuvieron más del 33% de los votos, se ha pasado a la debacle del pasado 7 de mayo, cuando Reform UK arrasó en unos comicios locales que evidenciaron la crisis que atraviesan los laboristas.

Un mes después, Starmer ha decidido dar un paso al lado para "poner en primer lugar al país que amo", ha explicado él mismo. El primer ministro era consciente de que había perdido el apoyo de su partido, que desde hacía un tiempo se preguntaba si el londinense era la persona adecuada para dirigirlo. Asegura que ha "escuchado la respuesta" de los laboristas a esa pregunta y la acepta "de buena gana".

Durante su comparecencia, ha recordado su llegada a Downing Street como el momento de "mayor orgullo en su vida". Lo hizo tras heredar un Partido Laborista "en bancarrota política, financiera y moral" -ha asegurado-, que logró transformar hasta llevar a la formación de vuelta al poder en Reino Unido, que habían ostentando los conservadores durante catorce años. Además, ha logrado "recuperar la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional", ha afirmado.

El "rey del Norte", el relevo de Starmer

Starmer permanecerá al frente del Gobierno hasta que el Comité Ejecutivo Nacional de su partido elija a su sucesor, el séptimo primer ministro británico en diez años. La dirección laborista deberá establecer ahora un calendario para la presentación de candidaturas, que debería comenzar el 9 de julio y concluir antes del receso de verano. Por lo tanto, se espera que el nuevo jefe del Ejecutivo tome posesión del cargo antes de que el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre. Si se presentase una única candidatura, Reino Unido podría tener nuevo primer ministro antes de que termine julio.

A no ser que se produzcan nuevas sorpresas, el principal candidato para suceder a Starmer es Andy Burnham, el hasta ahora alcalde de Mánchester, que la semana pasada consiguió el escaño en el Parlamento que necesitaba para disputarle la dirección del partido al londinense. Aunque Wes Streeting, exministro de Sanidad y del ala más conservadora del partido, también se había perfilado para tomar el relevo de los laboristas, este lunes ha anunciado su apoyo a la candidatura de Burnham.

El diario The Economist ya se refería a Burnham como "futuro primer ministro" la semana pasada. Conocido como "el rey en el Norte", el exalcalde Mánchester ocupó importantes cargos en los gabinetes de Tony Blair y Gordon Brown. Ahora ha vuelto a Londres aupado por su espectacular victoria en el distrito de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, donde ganó el escaño al Parlamento con un 55% de los votos, veinte puntos por encima de su adversario de Reform UK. Su éxito ha dejado claro para muchos laboristas que es la persona indicada para recuperar la popularidad del partido, en sus horas más bajas.

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