Reino Unido tendrá este martes 23 de julio un nuevo líder del Partido Conservador, que mañana miércoles se convertirá en primer ministro. El Gobierno de Theresa May da por hecho que será el ex ministro de Exteriores, como anticipa la renuncia del secretario de Estado de Exteriores Sir Alain Duncan, muy crítico con Boris Johnson y su defensa acérrima del Brexit sin acuerdo. Leales a May, como el titular de Economía, Philip Hammond, y el de Justicia, David Gauke, dimitirán si se confirma, como anticipan los medios británicos, que Boris Johnson ha sido el elegido por los 160.000 militantes conservadores. También lo hará Rory Stewart, ministro de Desarrollo Internacional, que aspiró al liderazgo tory pero no pasó a las rondas finales.

Alexander Boris de Pfeffel Johnson (Nueva York, 1964) fue el favorito de los diputados conservadores en sus cinco votaciones. En la ronda definitiva, el 20 de junio, obtuvo 160 votos, más de la mitad de los 313 del total. Quedó segundo el actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, con 70 apoyos. Hunt, su competidor, cercano a las tesis de May, ha tenido que librar con la crisis iraní con una primera ministra en plena mudanza. Según avanza The Sun, Boris Johnson no mantendrá a Jeremy Hunt como jefe de la diplomacia por llamarle «cobarde» al no aceptar comparecer a uno de los debates.

Esta lucha por el liderazgo ha mostrado un Reino Unido vulnerable en un momento clave en el Golfo Pérsico. Irán tiene bajo su custodia a los 23 tripulantes del Stena Impero, capturado cerca del Estrecho de Ormuz el pasado viernes. El 4 de julio los británicos capturaron en Gibraltar al petrolero iraní Grace 1, sospechoso de entregar petróleo al régimen sirio, a petición de las autoridades de EEUU.

La crisis iraní será uno de los asuntos más relevantes que abordará de inmediato el nuevo primer ministro. Hunt hasta ahora ha dado relevancia a la vía diplomática. Johnson, más cercano a la Administración Trump, puede ser más beligerante. Hunt ha asegurado que será una fuerza europea la que protegerá a los barcos en el Estrecho de Ormuz.

Pero es el Brexit lo que ha llevado a Theresa May a dimitir y lo que ha alzado a su sucesor al 10 de Downing Street. En su carta de renuncia, Sir Alan Duncan señala que ha sido “trágico” que el Gobierno de May haya estado dominado “por la oscura nube del Brexit”, lo que ha impedido que el Reino Unido siga siendo “una fuerza dominante política e intelectualmente” en el mundo”.

Con Boris Johnson al frente los defensores del Acuerdo alcanzado con la Unión Europea por la primera ministra, Theresa May, saben que el Reino Unido se acercará al abismo. Johnson lo ha dicho por activa y por pasiva: habrá Brexit el 31 de octubre, con o sin acuerdo, y el que está suscrito hay que reformarlo. Incluso ha intentado que el Parlamento no pueda frenarle y cerrarlo en esas fechas para impedirlo.

Por su obcecación sobre el Brexit quieren saltar del barco Hammond, Gauke y Stewart, como lo ha hecho Sir Alan Duncan. Y no serán los únicos. Todos los ministros de Boris Johnson han de suscribir su decisión de salir incluso sin acuerdo.

Desde el primer día, Johnson va a chocar con los partidarios de un Brexit con acuerdo y eso va a hacer difícil que consiga suficientes apoyos. La rebelión está en curso, esta vez por el lado de los conservadores que quieren evitar el cataclismo de una salida sin acuerdo.

Podemos salir de la UE el 31 de octubre y, sí, tendremos la tecnología apropiada. Lo que necesitamos es voluntad y determinación», ha escrito Johnson

En su posiblemente último artículo en The Daily Telegraph, Boris Johnson hace una comparación entre el viaje del hombre a la Luna hace 50 años y el Brexit. “El problema de fondo a la hora de dejar la UE es logístico y técnico”, señala Boris Johnson, en alusión a la “frontera sin fricción” entre las dos Irlandas. Si hace 50 años, los técnicos de la NASA lograron que los astronautas pudieran regresar a la atmósfera “sin fricción”, Johnson confía en “poder resolver el problema de un comercio sin fricción en la frontera norirlandesa”.

Concluye: “Es hora de que este país recupere el espíritu que hace que las cosas sean posibles. Podemos salir de la UE el 31 de octubre, y sí, tendremos la tecnología apropiada. Lo que necesitamos es voluntad y determinación”.

Es decir, Boris Johnson, muy a lo Boris Johnson, como dijo después el ex primer ministro laborista Tony Blair, piensa que solo hace faltar confianza para acometer un problema para el que no han hallado solución los Veintiocho.

Otro ex primer ministro laborista, Gordon Brown, asegura que si Boris Johnson lleva al Reino Unido al abismo de un Brexit sin acuerdo, se arriesga a ser no el 55º primer ministro británico, sino el primer jefe del gobierno inglés, en alusión al riesgo de escisión del Reino Unido. Tampoco consiera aceptable dejar la UE sin acuerdo el ex premier conservador John Major.

Una mayoría muy frágil

Si a Theresa May le han hecho sufrir los euroescépticos como Boris Johnson, el probable nuevo líder conservador va a sufrir por el flanco más europeísta. La mayoría tory es cada vez más frágil, y se apoya en apenas dos diputados en un momento en el que se anuncian fugas hacia los liberaldemócratas. Johnson, como le ocurría a May, dependerá de los unionistas norirlandeses, a quienes ha prometido cambios sobre el llamado backstop, es decir, sobre la frontera «sin fricciones» entre las dos Irlandas.

Precisamente, este lunes los liberaldemócratas han elegido a su nueva líder, Jo Swinson, de 39 años, claramente anti Brexit. Es la primera mujer al frente del Partido Liberal Demócrata, que pasó un calvario después de estar en el poder con los tories.

Boris Johnson solo se preocupa de Boris Johnson… El Reino Unido se merece algo mejor», ha dicho Jo Swinson, recién elegida líder de los liberaldemócratas

“Boris Johnson solo se preocupa de Boris Johnson. Lo sabe sir Kim Darroch (embajador británico en EEUU que tuvo que dimitir tras filtrarse sus correos confidenciales sobre Trump) o Nazanin Zaghari-Ratcliffe (ciudadana británica acusada de espionaje en Irán). Deja a la gente a los pies de los caballos, o miente sobre ellos. El Reino Unido se merece algo mejor que Boris Johnson”, ha dicho Swinson tras ser elegida.

A su vez, el número uno laborista, Jeremy Corbyn, finalmente se ha decantado por un segundo referéndum. “El próximo primer ministro debería tener la confianza para someter a votación popular su propio acuerdo o la posibilidad de un ‘no acuerdo’”, ha señalado este mes de julio Corbyn, saliendo de la ambigüedad finalmente. Los laboristas apostarían por seguir en la UE en esa consulta.

“El escenario que preveo es que el nuevo primer ministro intentará negociar un nuevo Acuerdo con la Unión Europea, pero los Veintisiete lo rechazarán. No quedará otra opción que las elecciones en las que puede defender esa salida sin acuerdo”, apunta Miguel Otero, investigador en el Real Instituto Elcano. La presidenta de la Comisión electa, Ursula von der Leyen, anticipó que sería posible un aplazamiento, si el Reino Unido lo solicitara por una razón justificada.

En uno de sus últimos mensajes como primera ministra, Theresa May fue crítica con los políticos populistas y con lo que ella denominó su absolutismo. “Esa falta de habilidad para combinar principios con pragmatismo y buscar compromisos cuando son necesarios nos ha llevado a un discurso político absolutista. Cada uno cree que si proclama a voz en grito su opinión acabará imponiéndose.. No podemos retrotraernos a posiciones binarias, quien gane impone al resto quedarse o irse sin un compromiso”.

El primer consenso que habrá de buscar el sucesor de May será entre las filas conservadoras. Un primer ministro que llega al poder ratificado por una mayoría de los 160.000 militantes en un momento crítico para el Reino Unido está forzado a buscar compromisos.