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Reino Unido, ante las elecciones más importantes del siglo

El primer ministro conservador, Boris Johnson, busca la mayoría absoluta en unos comicios cruciales para culminar el Brexit

Cuando era niño Boris Alexander de Pfeffel Johnson soñaba con ser el «rey del mundo» de mayor. A sus 55 años aspira a pasar a la Historia como el primer ministro que culmine el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Para conseguirlo, el Partido Conservador que lidera desde el pasado verano ha de conseguir la mayoría absoluta en los comicios que se celebran este jueves en el Reino Unido. 326 es el número mágico con el que podría hacer realidad el Brexit. Son las elecciones británicas más importantes de este siglo. Es la tercera vez que los británicos votan desde mayo de 2015 y la primera que lo hacen en pleno diciembre desde hace casi 100 años.

El primer ministro en funciones, Boris Johnson, ha votado a primera hora de este jueves en el centro de Londres, acompañado de su perro Dilyn. El líder laborista, Jeremy Corbyn, lo ha hecho en su circunscripción electoral (constituency) de Islington, en el norte de la capital británica, donde había colas a primera hora del día.

El lema de Boris Johnson en esta singular campaña prenavideña han sido tres palabras get Brexit done (culminemos el Brexit). Las ha repetido hasta la saciedad. En 2016 los partidarios del Brexit lograron el éxito con otras tres: take back control (recuperemos el control).

Por ello, Boris Johnson ha abanderado una campaña de mínimos aferrado a su principal aval: el Acuerdo con la Unión Europea que ya está sobre la mesa. Solo si los conservadores ganan por mayoría absoluta el Brexit se hará realidad. La alternativa es el caos, según BoJo.

Su peor pesadilla sería que de nuevo los conservadores carecieran de una mayoría suficiente como para aprobar leyes, sobre todo para culminar el Brexit, sin verse envueltos en interminables debates y negociaciones.

Según una encuesta publicada este jueves por The Telegraph, el diario en el que escribía una columna semanal Boris Johnson hasta ser primer ministro, los conservadores obtendrían un 41% de los votos, cinco puntos más que los laboristas, la menor desde mediados de octubre. Los tories tendrían una mayoría de apenas seis escaños. Es el mensaje que quiere remarcar Boris Johnson: el riesgo de un Parlamento sin mayoría está ahí.

Con un sentido del humor made in UK, del que ha hecho gala en sus periplos por el país y sus redes sociales, Boris Johnson ha insistido en cómo solo él puede sacar al Reino Unido de la UE y reconciliar al país. Uno de sus últimos anuncios electorales es un video en el que reproduce una de las escenas más conocidos de la película navideña británica por excelencia, Love Actually (realmente amor), que adapta como Brexit actually (realmente el Brexit).

El actor que interpreta a un primer ministro británico en la película, Hugh Grant, que ha pedido el voto contra Boris Johnson, le ha recordado que el principal mensaje de Love Actually, del que no habla, destaca cómo siempre hay que decir la verdad. Boris Johnson mintió en sus primeros pinitos como periodista, y como político cuando le preguntaron por una relación amorosa. Los mensajes sobre el Brexit en el referéndum de 2016 también se basaban en falsedades.

En la última jornada de campaña, este miércoles, ha recorrido el país para arañar hasta el último voto. Una victoria conservadora se da por segura, pero si su mayoría es tan frágil como la que consiguió su antecesora Theresa May en el verano de 2017 se verá tan enjaulado como ella por lo que denominan en la política británica un hung Parliament (Parlamento colgado, o sin mayorías). Realmente será Boris Johnson quien quedaría colgado en ese caso.

Su llamamiento final ha remarcado cómo es posible que el resultado electoral se traduzca de nuevo en un Parlamento sin «una mayoría operativa». Los conservadores ganan en todos los casos, pero a medida que se aproximaba el 12-D su ventaja se va acortando. Boris Johnson teme que muchos den por sentada su victoria y no voten.

Hay un riesgo real de que haya un Parlamento sin mayorías. No podemos permitirnos más parálisis en este país», afirma Boris Johnson horas antes del crucial 12-D

«Hay un riesgo real de que el resultado derive en un Parlamento sin mayorías. El riesgo es muy real. No podemos permitirnos más parálisis en este país», ha remachado el actual primer ministro horas antes del crucial 12-D.

Boris Johnson ha tratado, sobre todo, de evitar errores, más que mostrar sus cualidades. Ha rechazado, y ha sido el único de los principales candidatos, una entrevista con el incisivo periodista de la BBC Andrew Neil. Uno de sus peores momentos lo ha tenido frente a otro reportero que quería que reaccionara ante la foto de un niño de cuatro años tendido en el suelo de un hospital público por falta de camas. Su primera reacción fue el rechazo, no quería ver la imagen. Finalmente tuvo que hacerlo e improvisar una respuesta carente de empatía.

El último sondeo de YouGov, conocido este miércoles, anticipa que los conservadores obtendrían un 43% de los votos, diez puntos más que los laboristas. Si fuera así, lograrían la mayoría absoluta con 339 escaños. Los laboristas tendrían 231 diputados, los nacionalistas escoceses 41 y los liberaldemócratas 15.

En el Parlamento saliente los conservadores tenían 298 escaños, tras una veintena de fugas, los laboristas, 242 después de que otros 20 laboristas dejaran el partido, mientras que los nacionalistas escoceses contaban con 35 escaños y los liberaldemócratas con 20 tras incorporar a ocho críticos de los dos grandes partidos.

Si se cumple este pronóstico, Boris Johnson se habría salido con la suya, y los nacionalistas escoceses reforzarían su peso en Westminster. Los laboristas y liberaldemócratas habrían perdido el pulso con el aspirante a «rey del mundo».

Sin embargo, la horquilla de esta encuesta, realizada a partir de más de 100.000 entrevistas, está entre 311 escaños y 367. Es todo un abismo, y más cuando Boris Johnson precisa esos 326 para ser un primer ministro con poder real de superar la etapa del Brexit, afrontar la negociación de las relaciones comerciales y afrontar retos como la reforma del sistema sanitario y de la policía.

El rival de Boris Johnson, el laborista Jeremy Corbyn, evita por todos los medios mencionar la palabra Brexit. Promete renegociar el Acuerdo de Salida en caso de que desplace a Boris Johnson del 10 de Downing Street y en seis meses celebrar un nuevo referéndum. Pero Corbyn ni siquiera dice qué votaría en esa consulta.

Su campaña se ha basado en trasladar al electorado que será quien ponga fin a la austeridad y hará que las jóvenes generaciones recuperen la esperanza. Ha arrancado el miércoles en Escocia, donde los laboristas están perdiendo terreno frente a los nacionalistas escoceses, que son claramente favorables a seguir en la UE.

Tanto es así que han prometido que abogarán por un referéndum sobre la independencia si son decisivos en el nuevo Parlamento británico. Necesitan la aprobación del gobierno para convocarlo, como ya hicieron en 2014 cuando perdieron los favorables a la independencia por el peso del voto europeísta.

La gran ventaja de Boris Johnson es que su más directo rival es Jeremy Corbyn. También ha tenido a su favor que el Partido del Brexit, liderado por Nigel Farage, haya optado por favorecer a los candidatos conservadores pro Brexit, es decir, dan un paso atrás donde un conservador tenga opciones de victoria.

El voto anti Corbyn

El gran problema de Jeremy Corbyn es Jeremy Corbyn. Corbyn tiene un rechazo tan alto que muchos votantes están dispuestos a votar a cualquiera para evitar que sea primer ministro. Es el líder de un gran partido peor valorado en 12 años», dice Carlos Campillos

Corbyn tiene un rechazo tan alto que muchos votantes están dispuestos a apoyar a cualquiera para evitar que él sea primer ministro. Es el líder de los dos grandes partidos peor valorado en 12 años», dice Campillos

«Aunque Boris Johnson haya mentido, el resumen de la campaña podría ser: ‘Cualquier cosa menos Corbyn’. Tiene un rechazo tan alto que muchos votantes están dispuestos a apoyar a cualquiera para evitar que sea primer ministro. Es el líder con peor valoración de los dos grandes partidos de los últimos 12 años», afirma Carlos Campillos, analista de relaciones internacionales.

Según Campillos, «Jeremy Corbyn está muy anclado en los esquemas ideológicos del siglo XX y no sabe cómo funciona una sociedad del siglo XXI. Representa a una izquierda muy conservadora. Piensa que la apertura al mundo es una excusa para reducir derechos laborales. No ha sabido entender cuál es el papel de la izquierda en un país como el Reino Unido en el siglo XXI».

En caso de que se confirmen los datos del último sondeo de YouGov, Jeremy Corbyn quedaría muy cuestionado. Sería el momento de que los laboristas se plantearan cómo afrontar el periodo post Brexit, en el que todavía quedará por determinar qué tipo de país será Reino Unido en su relación con el mundo y cómo serán sus relaciones comerciales con la UE.

La tercera en liza, Jo Swinson, de 39 años, ha visto cómo las expectativas de los más firmes partidarios de la permanencia se han ido evaporando. De ser aspirantes a partido bisagra, con la expectativa de duplicar el número de escaños, ahora parece que sería ya un éxito que mantuvieran los 20 logrados en 2017. El pragmatismo parece que puede imponerse en unas elecciones que parecen un plebiscito sobre el Brexit que hay ya sobre la mesa.

Empate en los debates en televisión

Boris Johnson y Jeremy Corbyn han tenido ocasión de verse las caras y confrontar sus ideas directamente en dos debates, el primero organizado por la cadena privada ITV y el último, el viernes 6 de diciembre, realizado en la BBC. Ninguno de los dos aspirantes al 10 de Downing Street se impuso claramente sobre el otro, lo que en el caso de Corbyn casi es una victoria, pero no suficiente para convencer a los electores escépticos con la clase política en general.

En su primera confrontación Boris Johnson y Jeremy Corbyn expusieron su opinión sobre la monarquía ante los televidentes, a instancias de la brillante periodista Julie Etchingham. La pregunta tenía especial sentido por el limitado papel de la Corona en situaciones de crisis como el Brexit y por el cuestionado comportamiento del príncipe Andrés, amigo del millonario Jeffrey Epstein, que se suicidó en prisión cuando afrontaba acusaciones por abuso de menores. Una de las jóvenes que frecuentaba a Epstein acusa al hijo favorito de Isabel II de haber mantenido relaciones con ella cuando no había cumplido los 18, algo que él niega. Aún así, ha tenido que renunciar a su papel institucional.

Corbyn dijo que la monarquía necesita mejoras, mientras que el primer ministro, Boris Johnson, señalaba que la institución de la Corona estaba por encima de cualquier reproche. Sobre el comportamiento del príncipe Andrés los dos coincidieron en solidarizarse con las víctimas de Epstein.

En el segundo debate en televisión, los dos tuvieron que elegir entre socialismo y capitalismo. Corbyn defendió los logros del socialismo y aseguró que el líder conservador solo favorecerá a los ricos. Mientras, Boris Johnson acusaba a Corbyn de querer desbaratar el capitalismo. En el minuto de oro final, Corbyn se presentaba como la encarnación de «la esperanza y el cambio».

Boris Johnson volvió a insistir en su mantra del Brexit: «Este jueves podéis elegir entre un Parlamento inestable con Corbyn y Sturgeon al alza, o que se haga realidad el Brexit, y evitar así dos referéndum, uno sobre la salida de la UE y otro sobre la independencia de Escocia».

Corbyn confía en dar la sorpresa como sucedió en 2017, cuando Theresa May, que había anticipado la celebración de elecciones con la esperanza de apuntalar su mayoría, perdió la ventaja que tenía para depender de los 10 diputados unionistas. En aquella ocasión los laboristas lograron mejores resultados de los esperados.

Después de lo que hemos visto desde que ganó el al Brexit el 23 de junio de 2016, sabemos que todo puede suceder en la imprevisible Albión. Hasta ahora el proceso del Brexit se ha llevado por delante a dos primeros ministros (David Cameron y Theresa May) y decenas de ministros. Si Boris Johnson fracasa en su intento de afianzarse en el poder, el Reino Unido seguirá presa de la incertidumbre.

Este 12-D en las capitales de los Veintisiete y en Bruselas tendrán el corazón con los partidarios de la permanencia pero la cabeza se inclinará hacia el primer ministro con el que han pactado un Acuerdo de Salida. Después de tres años y medio de interminables negociaciones, la mayoría confía en que Boris Johnson, por una vez, cumpla su palabra y culmine el Brexit.

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