Aunque solo sea por lo fervientes defensores de las armas que son, la cúpula de Vox bien sabe qué es un gatillazo. Error de puntería que se produce cuando se ejerce excesiva presión sobre el gatillo, explica la RAE a los que de armas no entendemos. La falta de tino en los cálculos que el partido de Santiago Abascal manejaba sobre su resultado electoral el 28-A encaja también con el resto de acepciones para las que no hace falta el diccionario.

Vox ha pasado en cuatro años de 60.000 votos a 2,5 millones. Hace apenas seis meses la duda era si entraría o no en el Congreso y el 28-A lo ha logrado con 24 diputados. No estaría nada mal de no ser porque internamente, y visto el éxito multitudinario de sus mítines durante la campaña, los de Abascal esperaban el doble de escaños. Para colmo de chasco, de salvadores de la patria han pasado a salvadores de Pedro Sánchez.

Gracias a la fragmentación de la derecha y al poder movilizador de Vox entre el votante de izquierdas, el presidente socialista pasará otros cuatro años amortizando su colchón de La Moncloa. Sin la irrupción de Vox por la derecha, y descalabro del PP mediante, Sánchez no lo habría conseguido. Debe de estarle muy agradecido a Abascal. La audacia de Sánchez fue ver la jugada tras la foto de Colón. Acuñada la amenaza del trifachito como eje de campaña, adelantó unas elecciones que ha conseguido ganar.

La audacia de Sánchez fue ver la jugada tras la foto de Colón, debe de estarle muy agradecido a Abascal

El otro vencedor de las urnas ha sido Albert Rivera, que ha logrado para Ciudadanos un 80% más de votos que en las anteriores elecciones. Renunciaron los naranjas al votante de centro izquierda con el arriesgado objetivo de ganar, si no las elecciones, sí al menos las primarias de la renovación de la derecha post Rajoy. Y al menos anímicamente, Rivera ha conseguido convertirse en el nuevo líder de la oposición. Numéricamente es tercera fuerza, pero solo le separan 200.000 votos de lo que queda del PP.

Otra de las cosas que hemos aprendido la noche del 28-A, además de que a veces las encuestas del CIS a veces aciertan, es que para defender la unidad de España no hace falta comparar el aborto con los neandhertales ni vaciar las listas de aburridos gestores para llenarlas de ruidosos tertulianos y aguerridos toreros. Creyó Pablo Casado que tenía que parecerse a Vox para volver a las esencias del partido y hasta le ofreció a Abascal en la recta final de la campaña entrar en su gobierno no nato antes si quiera de que tuviera un solo escaño.

En la resaca electoral, desde Génova reconocen que les falló el cálculo. Abascal no solo movilizó a los votantes de izquierdas, también espantó a mucho votante popular de centro-derecha, al que la derechización del PP le causó rechazo hasta escorarlo a Ciudadanos.

Abascal espantó a mucho votante popular de centro-derecha al que la derechización del PP le espantó hasta escorarlo a Ciudadanos

Cómo no va a dar miedo Ortega Smith, con ese inquietante aire suyo de boina verde que aspira a ser John Wayne. El secretario general del partido salió a dar su discurso la noche electoral con el que regañó a todos los cobardes que no le habían votado. Frente al micro en la plaza Margaret Thatcher, con pose de estar a punto de desenfundar, habló en nombre de “la resistencia”. Dijo también que con Vox “a la izquierda se le ha acabado la fiesta”. No era la sensación que tenían en Ferraz, llena de vítores y banderas socialistas tras ganar las primeras elecciones en 11 años.

A la mañana siguiente del gatillazo, sin embargo, Abascal cambió ese tono beligerante con el que por la noche se reivindicaban como los verdaderos enemigos “de la izquierda”. Y con cara de no haber roto nunca un plato le decía a Ana Rosa Quintana en su primera entrevista tras las elecciones que él no cree “ni en la derecha ni en la izquierda, sino en el sentido común”. Y como lo cortés no quita lo valiente, agradecía la felicitación de la ultraderechista francesa Marine Le Pen y el italiano de La Liga Mateo Salvini, que ya han transmitido a Abascal su enhorabuena y mejores deseos para las elecciones europeas.

Abascal le ha quita toda la importancia que puede a esos apoyos ultras porque necesita dejar de darle miedo a los conservadores moderados si quiere ampliar su base de 2,5 millones de votantes. A lo mejor no dan para más los que ha logrado apelando a la Reconquista, agitando el miedo a la inmigración y dejando que en sus listas entren generales filofranquistas y señoras que no quieren que las mujeres violadas puedan abortar. Esto aún no está claro si le da más votos de los que le quita, porque a Vox aún no le conocemos la letra pequeña.

Una de las ventajas de tener a Vox en el Congreso es que vamos a saber mejor lo que piensan sus diputados más allá de las stories de Instagram

Esa va a ser una de las ventajas de tener a Vox en el Congreso. Por fin vamos a saber lo que piensan sus diputados más allá de los mítines llenos de banderas y las frases hechas para las stories de Instagram. Se puede llenar una campaña apelando a Dios, la patria y el rey, pero cuatro años de Hemiciclo dan para mucho, que se lo digan a Rufián.

Decía el abogado Ortega Smith en la noche del gatillazo desde Colón que con sus Proposiciones No de Ley van a hacer que la derechita cobarde se retrate ante los españoles. Sin embargo, son ellos los que más pendientes están de retratarse, acostumbrados a vetar a los medios de sus actos públicos y apenas dar entrevistas.

A Ana Rosa, que no está en la larga lista de profesionales a los que Abascal considera enemigos de la patria, el líder de Vox  le ha dicho como que no quiere la cosa que no va a permitir “que nuestra soberanía nacional” se rinda ante Bruselas. ¿Dejará ver Vox antes de las elecciones de mayo el plumero antieuropeo que ya abanderan sin complejos Orban, Salvini y Le Pen? ¿Se asociará Abascal en Bruselas con el frente populista de la extrema derecha de Hungría y Polonia que tanto preocupa en la UE?

Poco a poco Vox se irá despojando de la ventaja de no tener más pasado que Don Pelayo. La duda es qué haremos los españoles en las urnas a medida que lo vayamos conociendo mejor. Si el 28-A han tocado techo o realmente ha sido un gatillazo hasta que afinen puntería.