Opinión

El arte de la guerra en las relaciones entre España y Marruecos

Pedro Sánchez y Mohamed VI, juntos durante el banquete de Iftar.

Pedro Sánchez, Mohamed VI y su hijo, juntos durante el banquete de Iftar el pasado mes de abril MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE MARRUECOS

Sun Tzu decía: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y en cien batallas nunca estarás en peligro”. Marruecos sin el Sáhara no es nada, porque en el territorio saharaui se encuentran las mayores reservas de fosfatos del mundo; el caladero de pesca más importante; grandes reservas de petróleo, gas y recursos estratégicos como la arena para la construcción; zonas donde hay vientos fuertes y constantes para la energía eólica y, en los últimos años, se han descubierto grandes yacimientos de minerales claves para las nuevas tecnologías como el telurio y cobalto en un monte submarino llamado Monte Tropic localizado frente a las costas de Dajla, el antiguo Villa Cisneros.

Ante este hallazgo, Marruecos hizo un nuevo trazado y reclamó ante Naciones Unidas dichas aguas. La ONU dice que hasta que no se resuelva el conflicto no se pueden cambiar las fronteras internacionales. Dado que la administración jurídica del territorio todavía esta en manos de España, y que “el entendimiento de tu enemigo es crucial para la guerra”, el reino alauí conoce muy bien el talón de Aquiles de la política exterior de España. Para ello ha optado por el uso de la presión migratoria aplicando otro principio de Sun Tzu: “Ganar en cien batallas no es la mejor de tus destrezas, someter al enemigo sin luchar lo es”.

El reino alauí conoce muy bien el talón de Aquiles de la política exterior de España

Marruecos “evita lo que es fuerte ataca lo que es débil”, en este caso el vecino del sur evita un enfrentamiento directo con el ejército español recordando siempre lo que pasó a sus soldados en el Perejil. Es por ello que ejerce su presión sobre la administración política y no la militar.

Una estatua como mensaje

En la primera foto aparece Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, con el primer ministro marroquí, Aziz Ajanuch. En el fondo, la bandera de España aparece en una correcta posición. Sin embargo, los marroquíes colocaron la estatua de Tariq ibn Ziyad, el jefe de las tropas que conquistaron parte de la península Ibérica.

Saben que las órdenes que han dado los militares españoles en sus diferentes comparecencias son muy claras: Marruecos es un enemigo potencial. Es aquí donde entra en juego un papel muy importante, uno de los principios de Sun Tzu: “Si las órdenes no están claras y las tropas no obedecen la culpa es del general; pero si las órdenes son claras, la culpa es de los oficiales subordinados”, en este caso, el Gobierno.

Pedro Sánchez y Mohamed VI, juntos durante el banquete de Iftar.

La enseña al revés: plaza rendida

En la segunda imagen aparece Sánchez y Mohamed VI y en el fondo, la bandera española al revés. Creo lo siguiente: antiguamente, cuando una fuerza armada toma una plaza y, por cualquier razón, no tiene un pabellón propio, puede izar la bandera enemiga de la plaza tomada al revés,. Así indica a sus fuerzas aliadas que la posición está rendida o tomada, que ya no es hostil. Y creo que los marroquíes asumen que tienen La Moncloa conquistada.

Marruecos intenta aplicar en su política exterior con España la táctica del juego del Go [Un juego de tablero de estrategia para dos personas. Se originó en China hace más de 4000 años. Fue considerado una de las cuatro artes esenciales de la antigüedad China] en lugar del clásico juego de ajedrez, porque mientras que “el objetivo del ajedrez es forzar al oponente a rendirse eliminando sus piezas, el objetivo del Go no es la destrucción de la fuerza del oponente sino la conquista de su espacio”. De ahí lo de la bandera al revés en la ceremonia del Iftar.

Las grandes batallas de la historia se han ganado por la mente y no por la fuerza bruta

Hay que recordar siempre que las grandes batallas de la historia se han ganado por la mente y no por la fuerza bruta. Es más importante superar a tu enemigo mentalmente que con la fuerza.

Uno no gana la guerra venciendo batallas. Ese es un concepto muy arcaico. Roma lo aprendió: lucharon 40 años en España y nunca pudieron controlar la insurgencia. Para que España pueda derrotar a Marruecos, las diferencias políticas internas no deben llevarse al campo militar. La peor derrota es la fragmentación de la tropas en retirada.


Baba Ahmed Mulay es profesor de Geopolítica y Recursos Hídricos en Cátedra Almirante Don Juan de Borbón.

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