La presentación del libro de Pablo Iglesias ayer tarde en Madrid fue más la de un relato de vivencias personales en las que el autor ocupaba en casi todos los casos el papel de víctima, que un libro político en el que se expusiera el proyecto de su partido de cara al futuro. Fue casi un libro de memorias de su breve paso por la vida política activa cargado de lamentos y reproches, sobre todo a ciertos periodistas, por el «injusto» trato recibido.

De todos modos, la intervención del líder de Podemos, que sigue siéndolo efectivamente aunque esté situado ahora en la retaguardia institucional, sí contó con unas cuantas pinceladas que dan una pista de por dónde puede discurrir la nada optimista trayectoria de Podemos de aquí en adelante.

Empezó por los agradecimientos en los que subrayó la «valentía» de Ione Belarra «algo mal visto incluso entre algunos sectores de la izquierda», dijo, comentario muy aplaudido por sus fieles aunque los demás no sepamos de dónde se saca Iglesias una conclusión así, que inviste de heroísmo cualquier defensa de las propias posiciones.

Pero también se refirió frecuentemente a Yolanda Díaz, a la que considera su «obra», tal como Gepetto consideraba a Pinocho,un muñeco transformado en el ser viviente que había salido de sus manos. Léase con atención esta frase de Pablo Iglesias ayer para comprobar que lo afirmado aquí es cierto: «Si Yolanda cuenta con una proyección espectacular es gracias a que, contra el criterio de la progresía mediática, dijimos gobernar, gobernar, gobernar y el resultado de eso es que existe Yolanda Díaz».

El problema de Pablo Iglesias es que su Pinocho particular se le ha escapado de las manos y se dispone a volar sola

Más claro imposible. El problema de Pablo Iglesias es que su Pinocho particular se le ha escapado de las manos y se dispone a volar sola. Es más, a lo que se dispone es a liderar un movimiento, o plataforma, o lo que sea, en el que Podemos se podrá sumar, sí. Pero dando por supuesto que las líderes del partido morado no van a estar en el puente de mando del proyecto sino entre la clase de tropa y sin una especial influencia política en los planteamientos de ese pre-partido que Díaz parece querer tener listo antes de las próximas elecciones generales.

Las pocas incógnitas que quedaban por despejar sobre el papel de la actual vicepresidenta segunda del Gobierno las despejó el lunes el propio presidente con ese planteamiento del todo artificial pero que a él le servía para separar al Bien del Mal, como muy bien apuntaba ayer aquí Casimiro García-Abadillo, según el cual los españoles tenían que elegir entre él y «el espacio político de Yolanda Díaz» o «el PP y la ultraderecha».

Al margen de que con ese planteamiento daba por muerta la opción política encarnada por Iglesias y dirigida ahora por Belarra y Montero, lo que quedó meridianamente claro en sus palabras es que Pedro Sánchez cuenta para el futuro con la muleta que le pueda proporcionar políticamente la actual ministra de Trabajo .

Es decir, que mucho tiempo antes de que sean convocadas las elecciones, el presidente del Gobierno ya tiene un pacto con Díaz para caminar en la misma dirección. No serán, por lo tanto, dos partidos enfrentados en una contienda electoral sino dos socios que van a discurrir por la misma senda. Y lo que no obtenga el uno en términos de votos, ya se encargará de recogerlo el otro.

Conclusión: Yolanda Díaz va a jugar respecto del PSOE un papel muy parecido al que jugaba en su día el grupo de la Izquierda Socialista, con la diferencia de que la IS estaba plenamente integrada en el PSOE y ejercía el papel de su concienca crítica y lo que consiga armar Díaz estará aparentemente fuera de la «casa madre».

Y que esto es así lo confirmó la propia señora Díaz: “Tiene razón”, contestó la vicepresidenta al periodista que la entrevistaba en esos momentos en TVE y, mientras escuchaba por el pinganillo al presidente, hacía gestos de estar de acuerdo con las palabras de Sánchez con quien dijo estar dispuesta a «colaborar» para conseguir que las opciones de la izquierda fueran ganadoras en los próximos comicios.

El futuro de la señora Díaz está pegadita al PSOE

Si eso no es un proyecto de asociación no post sino pre-electoral, un acuerdo para caminar juntos, que venga dios y lo vea. Y precisamente por eso, porque ve que su «obra» se les escapa para correr junto a quien es más poderoso y más capaz de ganar unas elecciones, un escamado Pablo Iglesias advertía ayer a Yolanda Díaz: «En política no hay confiar en la palabra de nadie. Si alguien duda de que el PSOE intentará tener un gobierno en solitario es que no sabe nada de política».

Es decir, «no te compongas Yolanda, que, a poco que pueda, Pedro te va a dejar tirada». O lo que es lo mismo, «no te juntes tanto a él, que te puedes acabar quedando sola»

Pero esto lo hemos dicho ya muchas veces y lo volvemos a repetir: el futuro de la señora Díaz está efectivamente junto al PSOE, pegadita al PSOE o, si las cosas rodaran de cierta manera, incluso dentro del PSOE. Como Izquierda Socialista.