Opinión GUERRA EN EUROPA

Armas frente a la 'Ostpolitik'

Una columna rusa destruida en una carretera cercana a Kiev. EFE

Ucrania está necesitada de equipos más grandes que le permitan hacer frente a ofensivas concentradas y de gran envergadura, como la que se libra en estos momentos en el Donbás, y en el lanzamiento de sus propias ofensivas para liberar el sur del país. Este tipo de guerra ya no se basa en pequeños grupos de soldados que destruyen tanques y APC (transporte blindado de personal, por sus siglas en inglés), sino en la lucha contra grandes formaciones rusas.

Los sistemas de artillería y cohetes solicitados tendrían capacidad de disparo a mayor distancia y con mayor rapidez. Los sistemas enviados a Ucrania para apuntar a los buques han llegado desde Reino Unido y Dinamarca, y tienen su base en Odesa. Ucrania ha logrado destruir dos barcos rusos (Moskva y Makarov) utilizando sus propios misiles Neptune.

Estados Unidos mantiene aún el temor de que Ucrania utilice los misiles para atacar bases rusas en la propia Rusia

Estados Unidos mantiene aún el temor de que Ucrania utilice los misiles para atacar bases rusas en la propia Rusia. Ucrania ya ha estado haciendo esto, pero contra las bases militares rusas y los depósitos de energía cerca de la frontera. La esquizofrenia de Estados Unidos es producto de la falta de un objetivo final de la guerra por parte de Occidente. Tanto los líderes de EE.UU. como de Reino Unido han manifestado que Ucrania tiene derecho a atacar instalaciones militares rusas dentro de Rusia. Ucrania también tiene derecho a hacerlo en virtud de las normas de autodefensa establecidas por las Naciones Unidas.

La lista de material militar que Kiev necesita en este momento de la contienda es clara: sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple (MLRS); aviones de combate MIG que se encuentran en el este de Europa; artillería de largo alcance en tanques; sistemas de defensa aérea S-300 de la era soviética encontrados en Europa del este; obuses de 155 mm; vehículos tácticos para remolcar obuses de 155 mm; helicópteros Mi-17; Humvees blindados; vehículos de transporte de personal M113; drones Switchblade, y sistemas aéreos tácticos no tripulados Phoenix Ghost.

Ucrania se ha quejado sistemáticamente de la lentitud con la que ha llegado el material prometido. También de que resulta insuficiente. La política interna, especialmente en Estados Unidos y Alemania, ha sido la responsable, junto a la indecisión de Occidente sobre cuáles son sus objetivos finales. Francia, Alemania e Italia apoyan la idea de la «no humillación» de Putin -esto es, la derrota- y las negociaciones sobre un acuerdo de paz.

La izquierda alemana aún no puede superar sus tradiciones de apoyo a la ‘Ostpolitik’

Las divisiones europeas sobre el endurecimiento de la próxima ronda de sanciones contra el petróleo y el gas rusos también han herido la estrategia. Las divisiones son especialmente profundas con respecto al gas en Alemania. La izquierda alemana, el SPD, sigue enfrentándose a “problemas psicológicos” para proporcionar armas a Ucrania. La izquierda alemana aún no puede superar sus tradiciones de apoyo a la ‘Ostpolitik’ [en alemán Política del este; término que describe al proceso político llevado adelante por Willy Brandt, ministro de Relaciones Exteriores y después canciller de la República Federal de Alemania de 1969 a 1974, para normalizar las relaciones con las naciones de la Europa del Este] y de ser comprensivos con Putin. La izquierda alemana es tradicionalmente rusófila.

Si se entregaran todas las armas reclamadas por Ucrania y prometidas por la UE y la OTAN, la guerra terminaría más rápido con una victoria ucraniana. Las armas rusas son inferiores a las occidentales y las fábricas militares rusas están cerrando debido a su dependencia de las piezas de repuesto de Occidente que ya no pueden ser suministradas debido a las sanciones impuestas.
Sin embargo, Alemania, al menos el SPD, no parece querer que Rusia sea derrotada.


Taras Kuzio, de nacionalidad ucraniana, es investigador asociado de la Henry Jackson Society y profesor del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Kiev Mohyla Academy. Es, además, autor de Ukraine: Democratisation, Corruption and the New Russian Imperialism o Ukraine-Crimea-Russia: Triangle of Conflict, Soviet and Post-Soviet Politics and Society series, entre otros títulos.

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