¿Qué le pasa a Macarena Olona? Se diría que ha perdido el norte o que tiene varios nortes a los que atender simultáneamente y no sabe a qué carta quedarse.

Pero lo que parece claro es que ha perdido la sensatez y la hondura que se le adjudicaba cuando estaba en el Congreso de los Diputados y ganaba ante el Tribunal Constitucional, por ejemplo, los dos recursos planteados por ella en relación con los dos estados de alarma que finalmente resultaron inconstitucionales.

Y de ahí hemos pasado a la locura de su campaña andaluza, faralaes incluidos, donde no dió pie con bola, no se sabe si por indicaciones equivocadas de su equipo de campaña o por sus propios errores, que se manifestaron con crudeza en los dos debates que se celebraron en TV y en los que ella no estuvo ni de lejos a la altura. 

Pero lo peor vino en ese segundo debate cuando ella se tiró a la piscina con esta frase inadmisible: “Si tan solo necesita un escaño de Vox, si tan solo necesita una abstención de Vox para ser presidente, no lo va a ser si Vox no está dentro del Gobierno” afirmó cuando se debatían los posibles pactos postelectorales. 

Y tenía razón Juan Manuel Moreno Bonilla cuando calificó de delirio que un partido, al que Macarena Olona pertenecía entonces, esa persona pretendiera ser vicepresidenta de la Junta de Andalucía «cuando no cree en el Estado de las Autonomías ni en el Título VIII de la Constitución».

“Pero ¿de dónde han salido estos señores?” debió de pensar mucha gente que, por cosas como ésta, le negó su apoyo. Eso no quita para que en el resultado final Vox ganara dos escaños más de los que tenía en la anterior legislatura y pasara de 12 a 14 escaños.

Y a partir de ahí, ya todo fué el acabóse porque la señora Olona, una semana después de jurar su cargo como diputada anuncia que deja el cargo y que lo hace “por razones médicas ajenas a mi voluntad”. Y además abandona Vox, aunque haya dicho después que no.

Olona nunca perteneció a la directiva nacional a pesar de tener méritos más que suficientes para ello

No había tales razones médicas, lo que había era el desacuerdo profundo con los dirigentes de su partido sobre su encaje en la formación. Olona nunca perteneció a la directiva nacional a pesar de tener méritos más que suficientes para ello.

Pero las “razones médicas” si las hubo alguna vez, que lo dudo, fueron resueltas con una celeridad tal que le permitieron recorrer el Camino de Santiago nada menos que un mes justo después de haber abandonado su escaño de diputada por Andalucía. 

En el ínterin de estas dos acciones que no encajan la una con la otra ni aunque empujemos mucho, Macarena Olona ha vivido una especial llamada del Señor que la convoca a hacer el Camino rodeada de sus seguidores.

Es más, ahora mismo está en una gira por Latinoamérica para promover el arte sacro andaluz. Porque, atentos a esto que ha dejado escrito: quiere “impulsar Andalucía y su arte religioso, con el apoyo del resto de España, para que el arte de nuestros imagineros y nuestra Fe y tradiciones religiosas trasciendan fronteras. Y lleguen, en especial, a nuestros pueblos hermanos”.

Yo no sabía, y ustedes seguro que tampoco, que la señora Olona sea una experta, o menos aún, una conocedora del arte sacro andaluz, que tiene estudiosos que han dedicado su vida a ese amplísimo aspecto de la vida artística de la cultura en Andalucía.

En fin, a lo mejor ella sabe lo que hace pero en su currículo no constan ni remotamente  conocimientos artísticos de ninguna naturaleza sobre arte y mucho menos sobre el arte sacro andaluz.

Pero antes de su gira por tierras americanas, de la que sabemos muy poco, mantiene un diálogo por personas interpuestas con el líder de su antiguo partido, al que corrige y le dice que ella no ha abandonado Vox. ¿Por qué? Porque se siente muy representada por todos los militantes y los votantes del partido verde.

Bueno, es que una cosa es sentirse cerca de un partido y otra es tener el carnet del partido y hasta donde nosotros sabemos ella ya no está en la nómina de esa formación. Ni como diputada ni como militante.

Dice ahora “sólo me marcharé de la política cuando los españoles digan”. No, si ya lo habían dicho, si tenía usted su escaño preparado y usted salió por piernas porque se ve que no le gustaba el lugar en el que le había puesto su partido.

No nos venga ahora con llamamientos al sentimiento patrio que lo tiene usted muy difícil habida cuenta de su trayectoria última.

Lo último es que cuando vuelva de su gira ¿cultural, espiritual? o lo que sea, va a llamar a un perplejo Santiago Abascal que no da crédito a lo que está viendo, para preguntarle si “caminamos juntos”.

Pues no sé yo qué decirle, señora Olona. La verdad es que usted no es de fiar, fíjese la que ha montado en el seno de un partido que se ha quedado como parado, de piedra, por el estupor de sus idas y venidas. 

Y encima dice que “en el caso de que volviera a la política tendría que pasar de alguna forma por Andalucía, para ser coherente con mi palabra”. Hombre, más implicación que la de un diputado en un parlamento con mayoría absoluta no va a encontrar señora Olona.

A menos que pretenda que la nombren Archipámpano de las Indias Meridionales a cargo de los escasos presupuestos de Vox para hacer esas giras «culturales» o lo que sea que está usted haciendo.

Y ya lo último: la conferencia que se dispone a dar en Murcia, donde hay muchos seguidores de Vox, se ha encontrado con el comunicado oficial de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia donde desmienten que conste “autorización de reserva alguna” en la fecha señalada.

Aquí está pasando algo muy raro con la señora Olona. No me extraña que Abascal confesara el 15 de este mes a Jiménez Losantos después de varios interminables segundos de silencio: “No, no soy capaz de explicar muchas cosas, Federico”. 

No se preocupe, nosotros tampoco.