El Parlamento de Ucrania hizo un tuit el primer día de 2023 donde recordaba a Stepan Bandera, nacionalista ucraniano que luchó contra soviéticos y nazis durante la Segunda Guerra Mundial, pero sus seguidores perpetraron matanzas de ciudadanos polacos, llamadas las masacres de Volinia y Galicia entre 1943 y 1944. Arkadiusz Mularczyk, viceministro de Asuntos Exteriores, expresó su queja porque el mensaje faltaba al respeto al pueblo polaco. Poco después se sumó el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, también molesto, y el tuit se borró. Sí, la influencia polaca es tal que hace corregir y eliminar homenajes a quien para muchos ucranianos consideran un héroe nacional. 

El día 11 de enero Volodimir Zelenski se desplazó a Leópolis (Lviv en ucraniano, Lwów, en polaco). Es la ciudad de los mil nombres. Allí le esperaba el presidente polaco, Andrzej Duda. En el cementerio de los Defensores de Leópolis o cementerio de Orlat, se llevó a cabo una ceremonia discreta para conmemorar a los polacos y sus aliados que lucharon en la guerra polaco-ucraniana, por el control de la Galicia oriental, y en la guerra polaco-soviética.

La gestión de este cementerio polaco dentro de territorio ucraniano ha sido símbolo de las relaciones entre ambos, pues no fue hasta la Revolución Naranja de 2004 cuando se restauró y se reabrió. Bajo la URSS fue destruido gran parte, como también abandonado por su carácter antisoviético. No es casual el homenaje de Zelenski y Duda. 

Siempre que ha habido voluntad de distanciarse de Rusia, los ucranianos han mirado a Varsovia»

Existen vínculos históricos muy profundos entre Ucrania y Polonia, desde la Mancomunidad de Polonia-Lituania, hasta la Gran Guerra del Norte o la alianza entre Josif Pilsudski y Symon Petliura. Siempre que ha habido voluntad de distanciarse de Rusia, los ucranianos han mirado hacia Varsovia. No es casual que Zelenski haya expresado en distintas ocasiones su intención de unirse a la Iniciativa Tres Mares, cuyo centro es la capital polaca. Y al mismo tiempo que haya sectores ucranianos que piden recuperar la Iniciativa Intermarium, también varsoviana, donde se consolidaría una alianza estratégica de todo el Este, que incluya de las costas del Báltico a las costas del Mar Adriático y del Mar Negro. 

No es casual que haya sido Polonia uno de los estados europeos que se ha quejado más pronunciadamente sobre el veto a Rumanía y Bulgaria a formar parte del acuerdo Schengen, pues con él consolidarían la Iniciativa Tres Mares junto con Croacia, quien sí ha entrado. De la misma manera que es el primer ministro Morawiecki uno de los enlaces entre Georgia y las instituciones europeas.

Recordemos que las relaciones entre Polonia y Georgia se remontan al siglo XV, y existió una alianza militar entre ambos en el siglo XVII. Ambos anexionados por Rusia, se intercambiaron muchos georgianos con polacos. En 2007 Lech Kaczyński y Mijail Saakashvili inauguraron un monumento a los georgianos que los soviéticos asesinaron en Katyn y en el Levantamiento de Varsovia. Y por la pandemia de la COVID-19 Polonia asistió a Georgia enviando 468.000 vacunas. 

La invasión rusa de Ucrania ha dado la razón a Polonia y los Bálticos. La amenaza rusa es real y ellos son los más cercanos a la frontera y les pueden invadir»

El día del homenaje en Leópolois, poco después se anunció que Polonia estaba preparada para enviar 14 Leopard 2 si se autorizaba la coalición internacional para armamento. Fue recibido esa noche como un ídolo de masas en las calles de la ciudad ucraniana. Después del anuncio del gobierno alemán al afirmar que no vetaría, ni se entrometería, en lo que los países mandaran a Ucrania, se reforzó más aun la idea que sin la iniciativa polaca, Occidente no se habría movido, como no hizo en 2014 cuando Rusia anexionó Crimea y aparecieron las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Pero la invasión rusa ha dado la razón a Polonia y a Estonia, Letonia y Lituania. La amenaza rusa es real, y ellos son los que más cerca están de la frontera rusa, por lo que les pueden invadir. Hace muchos años que los polacos iniciaron una reforma militar, que culminará en éxito si siguen los pasos actuales, por una potencial invasión rusa. 

La guerra híbrida de Bielorrusia contra Polonia, donde el régimen de Minsk utilizó migrantes de Oriente Medio para azotar la política fronteriza de Polonia y de la Unión Europea, se saldó con una alambrada entre ambos países. Aleksander Lukashenko, presidente bielorruso, tuvo que repatriar a los migrantes que había traído engañados porque los polacos se negaron a abrir las fronteras. Toda la Unión Europea se volcó en aquel entonces con Varsovia, y el Frontex salió reforzado. Es más, se inició una política de revisión de fronteras que afectó a España, Hungría, las repúblicas Bálticas, y otros estados.

En conclusión, el encuentro en el cementerio de Leópolis, y la capacidad de Polonia de recordar a Ucrania qué o quién debe homenajear demuestra la capacidad de influencia que tiene el país centroeuropeo. También destaca su relevancia sobre la cuestión georgiana, el aprovisionamiento con armamento de gran tonelaje o las pautas de acoger a los refugiados ucranianos. Incluso dentro del grupo de Estados V4 o Visegrado, Polonia ha desplazado a Hungría, a quienes sus posiciones de equidistancia y dependencia de Rusia han sacado de foco poco a poco. Tendremos que estar atentos a lo que haga el gobierno polaco. Varsovia se erige como capital del Este


Guillem Pursals es doctorando en Derecho, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.