Opinión

Afganistán, lustro de infamia y olvido

Cientos de personas a la entrada del aeropuerto internacional de Kabul.
Cientos de personas a la entrada del aeropuerto internacional de Kabul. | EFE

Con la que está cayendo en España este verano, Ceuta, incendios, etc. nos hemos olvidado de que han pasado cinco años desde la ignominiosa huida de Occidente y la caída de Kabul. Lustro en que la comunidad internacional, con una mezcla de impotencia, apatía, desidia y pragmatismo cínico, ha contemplado como una nación entera era engullida de nuevo por el fanatismo más implacable.

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Lo que en agosto de 2021 se anunció como una versión "moderada" del régimen talibán, con la que pretendieron embaucar a las cancillerías foráneas, ha resultado ser, como todos los que habíamos pasado por Afganistán advertimos, la crónica de un increíble retroceso en los derechos humanos de los afganos. Hoy los hechos demuestran la cruda realidad.

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Afganistán es un presidio al aire libre. Un régimen que fundamenta su supervivencia en el terror y la opresión, un desierto de libertades especialmente despiadado con las mujeres y niñas afganas, por las que tanto trabajamos allí, que sufren una discriminación de género sin paralelo en el planeta, totalmente subordinadas al varón, privadas de la educación secundaria y universitaria, borradas del espacio público y reducidas a la invisibilidad domiciliaria.

La caída de Kabul fue un fracaso geopolítico de Occidente, seguido con la complacencia y un aislamiento financiero que han sumido a la población en una catástrofe

La caída de Kabul fue un fracaso geopolítico de Occidente, seguido con la complacencia y un aislamiento financiero que han sumido a la población en una catástrofe donde el hambre azota a millones bajo el peso asfixiante de la sharia, mientras se consagra la normalización diplomática de los verdugos de Kabul sin exigir la restitución inmediata de los derechos humanos más elementales en una abdicación moral imperdonable. Permitir que el terror se convierta en rutina no es estabilidad, es rendición.

No cabe la tibieza ni el reconocimiento diplomático ante quienes han secuestrado el futuro de todo un pueblo. Occidente no puede seguir mirando hacia otro lado, la complacencia actual con los talibanes no es pragmatismo, es una vergonzosa claudicación frente a la tiranía que la Historia juzgará con severidad. La libertad, los derechos humanos, no han prescrito en Afganistán.

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Félix Eugenio García Cortijo es coronel de Infantería DEM (R).

2 Comentarios

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Comentarios cerrados para este artículo.

  1. Por cierto ningún país musulmán ni moderado ni radical ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Investigad.

  2. Afganistán es un fracaso de la civilización. Ha fracasado la izquierda y ha fracasado la derecha y el centro.

    El único ganador ha sido el Islam.

    En Occidente no se entiende lo que significa el Islam y sus implicaciones. Quizá lo aprendamos por la fuerza un día.

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