La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se ha dirigido esta semana a la Asamblea General de las Naciones Unidas, con un discurso en el que ha asentado los ejes de la nueva política exterior nipona. Takaichi arrancó con una rotunda afirmación: "La estabilidad de la era posguerra fría es ahora una cosa del pasado". Aun así, Japón está conmemorando el 70.º aniversario de su adhesión a las Naciones Unidas. En su seno afronta los desafíos que se le plantean a la comunidad internacional. En primer lugar, Takaichi abordó los retos actuales, y luego explicó cuál es la visión que tiene Japón del multilateralismo.
La primera ministra explicó cuáles son los tres ejes fundamentales de la política exterior japonesa. En primer lugar, dijo que su país trabaja actualmente para fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro de energía y materiales críticos, con el fin de asegurar un comercio libre y transparente incluso en situaciones de emergencia. Para ello ha creado la Alianza para la Resiliencia de la Energía y los Recursos en Asia (POWERR Asia). Además, se espera que se establezcan canales de cooperación integral con los países del golfo Pérsico para garantizar el suministro energético global. La idea de que los países del Golfo sean autónomos y resilientes ante cualquier situación es una de las cuestiones importantes de la agenda nipona. Esto va acompañado de la Alianza para el Fortalecimiento de la Cadena de Suministro Resiliente e Inclusiva (RISE), que persigue el mismo objetivo con los países productores de materiales críticos.
A continuación, Takaichi recordó que, desde la Segunda Guerra Mundial, el país ha impulsado con firmeza una política de no proliferación nuclear, pero que las situaciones de Ucrania y Corea del Norte recuerdan al mundo que aún hoy existen amenazas nucleares. La cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte también supone una amenaza, pues favorece la proliferación de tecnologías nucleares y de misiles que ponen en riesgo la región. Por este motivo, Japón apuesta por vincular más estrechamente la seguridad del Indo-Pacífico con la euroatlántica. La primera ministra también señaló que es importante avanzar en la liberación de las personas secuestradas por Pyongyang y que es necesario facilitar cualquier vía diplomática para lograrlo. Por ello, Japón se compromete, de conformidad con la Declaración de Pyongyang, a avanzar en esta dirección.
Otra cuestión que apuntó en el discurso es la necesidad de revisar la Carta de las Naciones Unidas. Por un lado, destacó cómo es una anomalía que un miembro permanente del Consejo de Seguridad que haya perpetrado un acto de agresión contra otro país pueda vetar las resoluciones del Consejo relativas a sus propias acciones. Pone en entredicho que el Consejo de Seguridad cumpla su función fundamental, que es garantizar la paz internacional. Y subrayó que todavía no se ha eliminado la referencia a los "Estados enemigos", en virtud de la cual aún hoy podrían adoptarse medidas contra Japón, Alemania, Italia y los demás Estados que integraban el Eje en la Segunda Guerra Mundial. Y esto pasa cuando Japón lleva siete décadas contribuyendo al funcionamiento de las instituciones internacionales.
Japón defiende que la lucha contra el cambio climático y el crecimiento económico pueden ir de la mano"
Sobre la cuestión climática, Takaichi señaló que los desastres naturales son cada vez más graves y frecuentes, y que Japón se esfuerza por convertirse en la nación líder en la reducción del riesgo de desastres. Por ello se creó el Ministerio de Estado para la Cooperación Internacional en la Reducción del Riesgo de Desastres. Además, el próximo año, en el contexto del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, Japón acogerá la Conferencia Ministerial de Asia y el Pacífico sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, con el fin de que los Estados adopten medidas decididas para combatir el calentamiento global. Japón defiende que la lucha contra el cambio climático y el crecimiento económico pueden ir de la mano. Así, en la conclusión del discurso, fijó la resiliencia como una de las metas que deben promoverse en el ámbito internacional.
En definitiva, el discurso de la primera ministra de Japón no solo tuvo especial interés por coincidir con el 70.º aniversario de la incorporación de Japón a las Naciones Unidas, sino también por constituir una declaración de intenciones sobre la proyección internacional que el país impulsará en los próximos años. Además, reivindicó su lugar en el mundo, ya no como antigua potencia enemiga, sino en pie de igualdad con el resto de los Estados miembros.
Asimismo, Japón ha mostrado interés por el acuerdo de la Unión Europea con Canadá y por cómo se concreta esta nueva figura de Estado asociado a la UE. Su compromiso con la seguridad europea se ha puesto de manifiesto en su apoyo inquebrantable a Ucrania, y la alianza entre Moscú y Pyongyang en el esfuerzo bélico lo sitúa en el punto de mira de Corea del Norte. La política de defensa de la actual administración Trump en Ormuz también lo ha perjudicado, y quizá por ello debamos prestar atención a Tokio, una capital aliada más próxima de lo que parecía.
Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado. Aquí puede leer sus artículos publicados en www.elindependiente.com
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