Que el negocio del retail está en transformación es una realidad que pocos osarían discutir. El cambio de los hábitos de consumo, acelerado por el auge del comercio online, ha obligado a los distintos actores del sector a una precipitada carrera de adaptación.

En ese recorrido, Inditex se ha preciado siempre por llevar la delantera. Inmerso en una profunda reconversión para hacer de las nuevas tecnologías un aliado fundamental de su negocio, el grupo dirigido por Pablo Isla ha alcanzado unos niveles de integración entre sus tiendas y sus canales digitales envidiables para la mayor parte de sus rivales.

Pero sería un error considerar que el trabajo está ya hecho y ese es el mensaje que la matriz de Zara parece haber querido enviar hacia afuera pero también internamente con el nombramiento de Carlos Crespo como nuevo consejero delegado.

El mercado confía en que Isla siga llevando las riendas del negocio, pese al nombramiento de un CEO

Crespo, de 48 años, es un hombre de la casa, donde acumula casi dos décadas de carrera, y en el que Isla parece haber depositado su confianza. No en vano, ya en 2018 había sido nombrado director de Operaciones y desde la empresa entienden que el salto a la condición de CEO era un paso natural en su trayectoria, que, según empiezan a especular ya fuentes del mercado, parece destinada a concluir con su ascenso a la máxima posición ejecutiva del gigante textil.

Desde la empresa, en cualquier caso, han querido dejar claro que el nombramiento de Crespo no representa, ni mucho menos, un paso a un lado de Pablo Isla, que seguirá llevando las riendas de Inditex.

La advertencia no es baladí, pues como muestran los analistas de Alantra, el papel del presidente del grupo es uno de los fuertes que más se valora en el mercado. «Valoramos mucho a Pablo Isla y no interpretamos este nombramiento como una señal de que esté buscando abandonar funciones y responsabilidades. Por el contrario, entendemos que sigue estando totalmente comprometido, que el nuevo CEO vendrá a reforzar el equipo de alta dirección y podría convertirse en un sucesor de Pablo Isla a largo plazo», indicaban en la firma de análisis española.

En Inditex pretenden imprimir al que es el nombramiento directivo más relevante desde que Isla asumió la presidencia en 2011 una pátina de normalidad, casi de irrelevancia más allá de lo simbólico.

De hecho, para Crespo, más allá del hecho de reportar directamente al presidente de la compañía, el ascenso ni siquiera conllevará grandes cambios en su trabajo diario. Seguirá ejerciendo las mismas tareas que hasta ahora, aunque revestido de mayor autoridad, para poder transmitir la importancia que da el grupo a su proceso de transformación digital, que debe proseguir con la implantación de la tecnología RFID en todas las tiendas y marcas del grupo ya en 2020.

El gran desafío para Crespo y su equipo no es tanto poner a funcionar esta tecnología, sino hacerlo de tal modo que no ponga en riesgo la rentabilidad y el crecimiento del grupo, pero sí sirva para hacer frente a gigantes del negocio online como Amazon.

La importancia de esta misión no pasa desapercibida para nadie y en el mercado se entiende y valora el paso dado por Inditex con el nombramiento de su nuevo consejero delegado. «Dada la escala (28.000 millones de euros en ingresos estimados en 2019), la diversidad (7.490 tiendas a través de 202 mercados online y 96 físicos) y las crecientes necesidas (digital, sostenibilidad…) del negocio, creemos que este nombramientos será muy positivo, reforzando el liderazgo ejecutivo de Inditex», consideran en Banco Santander.

Los éxitos de la transformación digital ya en marcha refuerzan la visión de que el grupo debe mantener sin cambios su hoja de ruta

Y también en Renta 4 hacen una lectura positiva del nombramiento de Crespo, «una persona con larga trayectoria en el grupo y un perfil que se ajusta a las necesidades de la compañía a la hora de definir la estrategia para hacer frente a los retos actuales». Los avances en bolsa firmados por Inditex en las dos sesiones posteriores parecen corroborar que el mercado, en general, apoya esa visión favorable, aunque su moderación -ambos días ha sumado poco más de un 0,5%- también evidencia que nada de esto se ha visto como un viraje de calado en el rumbo del grupo.

Con consejero delegado o sin él, Inditex tiene trazado un camino claro para abordar los nuevos desafíos del negocio y nada parece indicar que se avecinen cambios en la hoja de ruta. Al fin y al cabo, son estos elementos los que le han permitido dejar atrás las turbulencias de ejercicios pasados y -pese a la debilidad de las últimas semanas- acumular ya ganancias en el entorno del 14% en lo que va de año.

A la matriz de Zara no parecen faltarle argumentos para convencer al mercado. No en vano, firmas como Alantra, Renta 4, UBS o Santander le otorgan a día de hoy potenciales entre el 15 y 25%. «Inditex aún tiene muchas oportunidades de crecimiento de largo plazo, la integración de la tienda física y online está demostrando ser una ventaja competitiva importante, el modelo de negocio se está volviendo menos intensivo en capital y los vientos de cola de las divisas ahora deberían impulsar el crecimiento del beneficio por acción», argumentan en Alantra.

Buenas bases para conquistar a los inversores cuando llegue el momento de volver a rendir cuentas, el próximo 12 de junio. Si todo sale según lo previsto será el mejor modo de probar que para Inditex hoy en día el mejor modo de afrontar el cambio que afecta a su negocio es que nada cambie su rumbo.