El electorado andaluz resolvió ayer las que quizás san las elecciones más transformadoras desde 1982 y hoy examinamos qué ha ocurrido con Ángel Rivero, profesor de ciencia política en la Universidad Autónoma de Madrid, Aurora Nacarino-Brabo, que ha sido diputada y es analista política y editoria ejecutiva en Grupo Planeta. Junto a ellos Javier Collado, profesor de historia de las ideas en la URJC, Álvaro Petit, poeta y consultor de comunicación y David Sarias, director del podcast. 

El Partido Popular ha doblado su representación en el Parlamento andaluz desde los 26 escaños de 2018 a los 58 que les aseguran la mayoría absoluta. Si bien fueron las de 2018 donde se puso fin a cuarenta años de control socialista de la Junta de Andalucía, en esta ocasión el triunfo de los populares representa el sorpasso del Partido Popular en solitario al conjunto de los votos de la izquierda, no hablemos ya del PSOE. 

A la derecha, los radicales de Vox ganan dos escaños hasta alcanzar 14 pero lejos de los 20 que en algún momento se plantearon alcanzar. La consolidación del Partido Popular se ha producido, sin duda, gracias a la absorción del voto de centro derecha de Ciudadanos y la contención de la derecha radical representada por Vox. 

En términos nacionales, aunque el PSOE solo pierde tres escaños, el resultado supone otro doloroso golpe en el ya largo vía crucis electoral que viene sufriendo la izquierda en el conjunto de España. El gobierno socialista suma otro descalabro, a los sufridos en Madrid y Castilla-León, que debilita aún más el liderazgo de Pedro Sánchez y sus posibilidades de terminar la legislatura. Al mismo tiempo, se acelera la descomposición de la extrema izquierda, que en Andalucía ha pasado de ocupar 17 escaños en coalición a presentar dos candidaturas que solo han sumado siete escaños contribuyendo así también a dificultar la convivencia de Podemos e Izquierda Unida en el gobierno de coalición. 

En términos internacionales, las elecciones andaluzas marcan sin duda una excepción en la deprimente dinámica en curso durante el último lustro. Como se desprende de lo descrito hasta ahora, la de Juanma Moreno es una victoria de la moderación y la centralidad política del PP, un partido, recuérdese, que en abril de 2019, hace apenas tres años, parecía asomarse al mismo precipicio por el que se han despeñado Los Republicanos franceses en las elecciones legislativas que se celebraron también el domingo. Obsérvese que en el país vecino los socialistas han desaparecido del arco parlamentario nacional. 

Preguntas para el análisis

Juanma Moreno ha abanderado la moderación ideológica y el énfasis en la gestión durante la legislatura y durante la campaña.  

  • ¿En qué medida se debe su victoria al agotamiento del electorado del histrionismo hiperideologizado de Vox y de la buena parte de la izquierda en esta campaña?
  • El contraste con el estilo, también muy exitoso de Isabel Díaz Ayuso en Madrid es evidente 
  • ¿Cuáles son las principales diferencias entre Madrid y Andalucía? 
  • ¿Es el conjunto de España más cerca de Madrid o de Andalucia? 

Excepto para Adriana Lastra, la moderación de Juanma Moreno parece estar considerablemente más cerca de Feijóo que de Ayuso. 

  • ¿Anuncia la victoria andaluza la victoria para Feijóo también?

Al margen del liderazgo en el PP. Lo que es indudable es el descrédito del Socialismo, máxime teniendo en cuenta la enorme maquinaria electoral con la que cuenta el socialismo en Andalucía 

  • ¿Es trasladable un colapso del PSOE en Andalucia a otro aún mayor a nivel nacional?

A nivel internacional el PSOE ha sido la excepción en el panorama de disolución general de la socialdemocracia, o al menos, dado que ocupa el poder, lo ha parecido. El laborismo en Reino Unido – en cierto modo el caso más parecido al PSOE – cayó primero en manos del radicalismo de Jeremy Corbyn y desde entonces ha sido incapaz de ofrecer una alternativa real de poder incluso ante el tragicómico gobierno de Boris Johnson. En Francia y Alemania han quedado arrasados. 

  • Así mirado ¿Está el PSOE ante una crisis existencial?

Si alguien tiene en mente esa dimensión internacional es sin duda en Vox, cuyo acto estrella incluyó la incorporación de Giorgia Meloni, líder de Fratelli D’Italia, a la campaña. Meloni exhibió un histrionismo radical solo comparable al de Macarena Olona.

  • ¿Marcan las andaluzas, sumadas al resultado en Madrid, el techo de Vox y el retorno a la “excepción” española o es Castilla y León lo que marcará el futuro?

David Sarias Rodríguez es profesor de Historia del Pensamiento Político URJC.