La situación del Rey ante esta crisis institucional sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, no deja de ser muy delicada incuso tras conocerse la resolución del cisma socialista, saldado a favor de los críticos. Si bien se cierra el camino a un posible gobierno alternativo acordado entre el PSOE con Ciudadanos y Podemos o con Podemos y los independentistas, Don Felipe necesitará garantías de que el PSOE está dispuesto a abstenerse antes de encargar una nueva formación de gobierno a Mariano Rajoy.

Tal y como informábamos el pasado viernes, Moncloa exige que el panorama hacia la investidura se despeje, como tarde, este mismo lunes, para hacer llegar al Rey, a través de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que cuenta con los apoyos necesarios. En la misma medida,  Don Felipe no puede ir a un tercer encargo fallido, de modo que solo abrirá la puerta a una nueva ronda de contactos con los partidos políticos representados en el Congreso para encargar gobierno si el aspirante, esto es, Rajoy, le certifica que le salen las cuentas.

Don Felipe no puede ir aun tercer encargo fallido

En caso contrario, el propio Rajoy comunicará al Rey -«muy preocupado por la situación», según coinciden algunos de sus interlocutores- que no tiene los apoyos para salir elegido ni en segunda votación y se agotará el tiempo hasta finales de este mes de octubre para una nueva convocatoria de elecciones el 18 de diciembre.

Resulta cuanto menos complicado que el PSOE pueda tener clarificada su posición para hoy lunes porque, al margen de cuáles puedan ser los deseos de la actual comisión gestora, habrá que hablar, y tratarlo, con el grupo parlamentario socialista. Aún estando divididos frente al dimisionario Pedro Sánchez, son ellos, los diputados, los que, en definitiva, tienen que abstenerse para que salga elegido Rajoy. Es en este punto donde se debe decidir si hay o no abstención, si es total o parcial (esto es, los 11 diputados que se necesitan para que la investidura prospere) y si se negocia a cambio de reformas o prefieren no sentarse en ninguna mesa con los populares.

La comisión gestora socialista se reúne hoy por primera vez

Al tiempo, la actual gestora necesita tiempo para hilar un relato que serene a sus bases, ante el temor de que Rajoy quiera forzar en realidad unas nuevas elecciones donde los populares podrían sacar unos 150 diputados, según la previsión más realista, y hasta 160 como afirman los más optimistas, frente a un PSOE en uno de sus peores momentos.

La nueva dirección socialista interina celebrará su primera reunión este lunes. Formada por diez miembros a los que capitanea el presidente asturiano, Javier Fernández, deberá comenzar a desbrozar sus siguientes pasos que son, además de conducir al partido hacia el próximo congreso federal, despejar antes de fin de mes su posición parlamentaria.

Perfil «bajo total» del PP

También han sido citados hoy en Génova los miembros del comité de dirección popular, que analizarán la situación política creada con la dimisión de Pedro Sánchez y el nombramiento de una gestora. El sábado y el domingo la consigna continuaba siendo de “perfil bajo total”, según fuentes gubernamentales. En un nuevo escrito al que ha tenido acceso El Independiente, la orden dada a los dirigentes y cargos populares es que el PP “asiste con profundo respeto a los debates internos de otros partidos. No valoramos ni comentamos asuntos ajenos a nuestra formación”.

“Prudencia, responsabilidad y respeto es lo que esperan los españoles de nosotros y esa ha de ser nuestra única aproximación a estos acontecimientos”, agrega el texto. Eso sí, a continuación hacen un alegato sobre la necesidad de que España tenga un gobierno “cuanto antes” y que éste esté liderado por Rajoy, “vencedor de las dos últimas elecciones generales”, por si a alguien se le ocurre cuestionar su continuidad, que no parece ni dentro ni fuera del PP.