El PSOE va a pulsar todos los resortes a su alcance para conseguir que Mariano Rajoy se vea obligado a ir a la investidura. Los socialistas temen que el PP aproveche la debilidad del partido para forzar unas terceras elecciones en las que podría lograr hasta 150 escaños, según sus sondeos internos.

Si eso ocurre, la operación de derribo de Pedro Sánchez tendría como consecuencia una debacle electoral achacable al sector crítico que ha tomando el mando del partido. Aunque Susana Díaz, que comanda la estrategia, sigue confiada en que Rajoy gobernará sólo con la abstención del PSOE, las advertencias del PP para lograr un acuerdo de legislatura no han caído en saco roto entre los socialistas. Mientras el PP construye el argumentario de que la abstención no es suficiente para lograr un Gobierno estable, el PSOE insiste en evitar los comicios por una cuestión casi patriótica. Los socialistas aumentarán la presión en este sentido para lograr que Rajoy se vea forzado a presentarse ante el Rey y aceptar su encargo de formar Gobierno.

El portavoz de la Gestora del PSOE, Mario Jiménez, lo dejó claro este miércoles. «La única alternativa que de verdad está puesta encima de la mesa es si vamos a elecciones, demostrando un fracaso integral de la representación política de los españoles”, o “si al final hay un ejercicio de responsabilidad por parte de todas las fuerzas políticas para que España tenga un gobierno y que ese Gobierno se ponga a la tarea”, aseguró.

La Gestora socialista reprocha el ‘tacticismo impropio’ del PP

Jiménez, hombre de confianza de Susana Díaz, recordó que el PP “no ha sido capaz de conformar una mayoría que le permita la investidura en un parlamento mayoritariamente de derechas”, por tanto “no está en situación de poner condiciones para nada y para nadie”.

“Lo que afrontamos ahora es el momento constitucional de la investidura y el PP y su candidato tendrán que decidir si van a afrontar este proceso con un tacticismo impropio”, afirmó, expresando el temor de que Rajoy se niegue a aceptar la investidura del PSOE y opte por forzar elecciones. A los socialistas les preocupa que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ni siquiera facilite la ronda de contactos de las fuerzas políticas con el Rey, lo que dejaría al PSOE sin margen de maniobra. En ese caso, “Mariano Rajoy se lo tendrá que explicar a España, a Europa y al mundo entero: que el PP y el presidente en funciones está jugando a tácticas de guerra electoral antes que afrontar con responsabilidad y con honestidad un proceso de investidura”, aseguró Jiménez.

Ronda de contactos con el Rey

En este sentido, Susana Díaz mantiene sus planes para evitar las elecciones. El PSOE andaluz da por segura la victoria de esa postura frente al ‘no’ en el próximo Comité Federal. La presidenta confía en el sentido de estado de Rajoy y el papel del Rey para acabar con un Gobierno que lleva casi un año en funciones.

Díaz espera que, una vez que el Comité Federal apruebe abstenerse en la investidura de Rajoy, el Rey inicie la ronda de contactos para proponer a un candidato. En ese caso, con un acuerdo en vigor con Ciudadanos y Coalición Canaria que le otorga 170 votos a favor, sumada a la abstención de la mayoría de los 85 diputados socialistas, el monarca podría invitar al candidato del PP que vuelva a presentarse a la investidura. Entonces recaería directamente en el presidente del Gobierno en funciones la decisión de no aceptar el encargo -por segunda vez- y abocar al país a terceras elecciones.

Rajoy ya declinó la oferta del Rey en enero de este año, cuando argumentó que carecía de los apoyos necesarios para presentar su candidatura. Según explicó entonces, no estaba «en condiciones de obtener una mayoría de la Cámara». Dada su negativa, el monarca encargó a Pedro Sánchez que intentara presentar candidatura para terminar con el bloqueo.

La incógnita de Rajoy

A pesar de que el PSOE decrete su abstención en la investidura de Rajoy, el presidente en funciones podría insistir en no presentar candidatura. Rajoy alegaría que la abstención socialista no le da garantías para un Gobierno estable y que sólo supondría un retraso de seis meses en la celebración de las elecciones, que se tendrían que convocar entonces si no logra aprobar los Presupuestos Generales del Estado o se presentara una moción de censura.

Un calendario endiablado para el PSOE

El PSOE tiene dos fechas para celebrar su Comité Federal: el sábado 15 de octubre o el sábado 22. En principio, el PSOE-A optaba por la segunda fecha para tener más tiempo para aplicar su «pedagogía» en el partido y en la sociedad. Además, así ajustaría al máximo los plazos de la investidura para evitar al PP que exigiera una negociación entre ambos partidos. No obstante, la celebración de los Premios Príncipe de Asturias ese mismo día y la celebración de la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que comienza el día 28 en Cartagena de Indias, complica esa previsión.

Con este calendario, Rajoy tendría el pronunciamiento claro a favor de la abstención el 22 de octubre. El Rey podría llamar a consultas a los líderes de los partidos al comienzo de la semana siguiente, lunes 24 y martes 25, y encargar automáticamente la investidura al candidato popular. Si Rajoy aceptase el encargo, el pleno se tendría que celebrar el miércoles 26 para poder desplazarse al día siguiente a la Cumbre Iberoamericana.

La segunda opción sería que el Comité Federal se celebrara el 15 de octubre, pero esa fecha coincide con las primarias del PSC. Además, previamente debe reunirse el Consejo Territorial del partido, presidido por Susana Díaz, para acercar posturas entre los barones antes del cónclave socialista. La reunión del máximo órgano entre partidos podría retrasarse al domingo y así ampliar el margen temporal para la investidura. De esta manera, el Jefe del Estado podría convocar la ronda de consultas entre el lunes 17 y el miércoles 19, antes de acudir a Oviedo para los actos previos a la entrega de los Premios el jueves por la tarde. Si el Rey hace un encargo, la investidura se podría debatir y votar entre el lunes 24 y el miércoles 26.