La de hoy será la primera ocasión en que Mariano Rajoy y Javier Fernández se vean las caras desde que el segundo fue elegido presidente de la comisión gestora del PSOE. Y no estarán solos, porque con motivo de la celebración de la Fiesta Nacional coincidirán en el desfile de las Fuerzas Armadas, primero, y luego en la recepción del Palacio Real con Su Majestad el Rey, justo un día después de la Casa Real anunciara su decisión de convocar a las fuerzas políticas los días 24 y 25 del presente mes.

Don Felipe decidió hacer pública ayer esta nueva ronda para despejar el acto de hoy y, de paso, meter presión para la resolución del bloqueo político. No cabe duda de que para los socialistas no es lo mismo reunir a su Comité Federal con o sin cita real de por medio. Saber que el jefe del Estado espera una respuesta el día 25 -cuando reciba al PSOE en orden ascendente de Grupos, de menor a mayor- añade un plus de apremio a una caldera ya recalentada. Fuentes oficiales prefieren usar el término «empujón institucional» a presión, pero no cabe duda de que ese ha sido el efecto del anuncio de la Casa del Rey.

Fuentes oficiales admiten que la decisión de poner fecha a la ronda de contactos del Rey supone un «empujón institucional»

Fernández acude hoy al desfile y a la posterior y multitudinaria recepción en el Palacio Real en su doble condición de presidente del Principado de Asturias y «líder» interino de los socialistas, en un momento político crucial.

Don Felipe ha decidido seguir los mismos pasos que tras las elecciones del 20-D, cuando convocó los días 26 y 27 de abril una tercera ronda de contactos con los partidos representados en el Congreso. Entonces fue para certificar que no había ningún candidato viable y se iba a nuevas elecciones. En principio, y tras otra cita ante las urnas, esta vez se abre la puerta a la investidura de Mariano Rajoy, cuestión que los socialistas tienen que dilucidar previsiblemente el día 23.

No es una ronda obligada constitucionalmente. El artículo 99.4 de la Constitución, al que ayer aludió la presidenta del Congreso, Ana Pastor, señala en su literalidad que «si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores». Y el apartado 5 agrega que si transcurridos dos meses a partir de la primera votación de investidura «ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso», pero nada dice de que esté obligado a convocar de nuevo a los partidos.

Lo previsible es que el Rey encargue a formación de Gobierno a Rajoy el día 25 si Fernández le da garantías

Así, lo previsible es que el Rey encargue a el día 25 Rajoy la formación de Gobierno a sabiendas de que éste sólo puede aceptar el encargo si tiene aseguradas las abstenciones para salir elegido en segunda votación. Para ello es necesario que Javier Fernández le dé garantías tanto a él como al propio jefe del Estado, que no puede hacer un nuevo encargo fallido tras la experiencia de marzo con Pedro Sánchez y de septiembre con Rajoy.

Si la Fiesta Nacional del año pasado estuvo marcada por el ambiente preelectoral de los comicios del 20-D la de hoy lo será por un escenario inédito de dos elecciones seguidas y una investidura que, de producirse, será en el ultimísimo momento, en una carrera casi alocada la última semana de mes. Nada que ver con el 12 de octubre de 2015, cuando nada hacía prever que se produjera una situación de impasse que está a punto de cumplir 300 días.

Si vamos a investidura, la presidenta del Congreso quiere dejar pasar 24 horas desde el fin de la ronda le Rey a la convocatoria de pleno en el Congreso. Por ello, la sesión parlamentaria no sería antes del miércoles 26 por la tarde si el Rey culmina dicha ronda el martes por la mañana. Si se retrasara, el debate arrancaría el día 27 y la segunda votación, tras una primera en que Rajoy no sacaría la mayoría absoluta preceptiva, sería el 30. Toda una carrera contrarreloj que impedirá al presidente en funciones acudir a la XXV Cumbre Iberoamericana.