Se ha cumplido el guión en la tercera votación de investidura de Mariano Rajoy desde el mes de agosto. Tras un debate en el que los principales puntos de fricción los han protagonizado el aspirante a la presidencia, por un lado, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, por el otro, el primero debe esperar a la cuarta intentona para resultar elegido por la Cámara Baja. El reparto de votos era el esperado: 170 «síes» frente a 180 «noes», no sin antes de que los diputados de Podemos abandonaran el Hemiciclo por sentirse insultados por el portavoz popular, Rafael Hernando. Las cosas cambiarán este sábado, en el debate exprés que arrancará a las seis y media de la tarde aunque nunca se podrá votar antes de las 19.45. Con su elección el sábado y la posterior formación de gobierno podemos dar por inaugurada, de verdad, esta legislatura de duración incierta.

La única incógnita a despejar la constituye el número de diputados socialistas, además de los del PSC, dispuestos a romper la disciplina de voto del comité federal del PSOE para volver a rechazar la candidatura de Rajoy. No hay dificultades numéricas para que la investidura prospere, otra cosa son los problemas internos que puede generar en el PSOE, obligado a sancionarlos aunque parece poco probable que lleguen hasta la expulsión del grupo. También se ha especulado mucho en las últimas horas en los pasillos del Congreso sobre si el ex secretario general del PSOE Pedro Sanchez acudirá el sábado a votar «no» o si este viernes renunciará a su acta de diputado. Él se ha mantenido silente al respecto.

Dos tonos muy diferentes

A lo largo de casi diez horas de debate, ha habido dos tonos muy distintos en las intervenciones del presidente del Gobierno, aun en funciones, en su respuesta a los portavoces de PSOE y Podemos, Antonio Hernando y Pablo Iglesias, respectivamente. La primera ha sido una intervención de guante blanco, sin descalificaciones, la segunda, ha echado mano de su ancestral ironía, con cargas de fondo mutuas donde no han faltado ni las alusiones al ya famoso sms dirigido a Luis Bárcenas.

Pero el debate políticamente significativo ha sido el mantenido con Hernando, a la postre, representante del grupo que le va a desbloquear la investidura. Rajoy ha elegido un tono sereno para dirigirse al PSOE en su tono de réplica, incluso ha destacado las coincidencias entre ambos partidos, lo que más que un favor al socialismo es apretar un poco el nudo en torno a su cuello. Pero tras agradecer al orador socialista, Antonio Hernando, la responsabilidad del PSOE para hacer posible su investidura, ha exigido esa misma actitud «para el futuro».

Ha explicado Mariano Rajoy en esta segunda jornada del debate de investidura que hay unos «mínimos» de gobernabilidad y «tan malo es no tener gobierno como tener un gobierno que no pueda gobernar», lo que nos aboca «a una legislatura estéril». Tras admitir que no tiene ningún tipo de acuerdo con el PSOE y que va a poner «todo» de su parte para alcanzar acuerdos. «Tendré la máxima responsabilidad, pero no la única. Aquí somos 350 (diputados) y todos tienen su responsabilidad, algunos mas que otros, y cuidar el interés general», ha señalado.

Hernando le reprocha a Rajoy que «quiere anularnos como oposición»

La petición del aspirante a la investidura ha sido replicada por Antonio Hernando con una frase lapidaria: «Tiene nuestra abstención para la investidura, no para la legislatura. Quiere anularnos como oposición». A continuación se ha esforzado especialmente por marcar distancias con el PP en materia laboral, de pensiones, educativa y sanitaria, con otro aviso que tiene por destinatario no solo el partido en el gobierno sino también Podemos, al afirmar que «nos vamos ha hacer respetar como oposición».

La estabilidad presupuestaria y las políticas destinadas a la creación de empleo Rajoy, son las dos líneas rojas que el próximo presidente del gobierno no está dispuesto a traspasar, pero, por lo demás, insistió en su ofrecimiento para abrir el diálogo social, reunir el Pacto de Toledo o modificar la Lomce «huyendo de posiciones maximalistas», pero, en definitiva, la sangre no ha llegado al río.

Iglesias ha recordado a Rajoy los casos de corrupción y su SMS a Bárcenas

Mas animado ha subido Rajoy para replicar a Pablo Iglesias. Con ironía, y mucha condescendencia, le ha recordado que si era él el que aspiraba a la investidura era porque «los españoles han preferido de forma mayoritaria al PP». Sin dejar de ironizar sobre el alto concepto «que tiene de sí mismo» Iglesias le ha exhortado a interiorizar los resultados del 26-J e invitado a comparar los datos que arrojaron las urnas en las dos elecciones consecutivas, intervalo en el que el PP ganó 14 escaños y Unidos Podemos perdió 1.100.000 votos -‘jóvenes envejecidos rápidamente», ha comentado Rajoy-.

«No puedo aceptar que estoy aquí por una extraña conspiración», le ha dicho a Iglesias quien, por su parte, ha acusado el golpe sacándole a Rajoy su buen manejo con los SMS en alusión al «Luis, sé fuerte», que envió a su ex tesorero nacional. También ha abundado en su idea de los «potenciales delincuentes» que se sientan en los escaños al citar a José Manuel Soria, Pedro Gómez de la Serna o Vicente Martínez Pujalte. «A lo que tienen miedo es a los jueces o a los policías registrando sus sedes», ha espetado a Rajoy, quien, por su parte admitió que «con Twitter voy mejorando y con los SMS me manejé peor pero también voy mejorando. He aprendido, es bueno reconocer los errores y rectificar. Le recomiendo, con afecto, que se fije en mí».

Rivera advierte a Rajoy que no aceptará «parches» y amenaza con «pensarse» el voto por discrepancias con la Lomce

El debate con Albert Rivera parecía en principio mas cuestión de trámite sin diferencias llamativas entre ellos, aunque lo cierto es que el líder de Ciudadanos ha advertido a la bancada popular que su formación no va a aceptar «parches» sobres cuestiones tan trascendentales como la reforma de la Lomce, ya en muy buena parte enmendada, las inversiones en I+D o en cuestiones de Hacienda como la amnistía fiscal.

El pacto con Ciudadanos incluye no solo un paquete de medidas, sino también un estricto calendario para la puesta en marcha de muchas de ellas. Fue a raíz de la Lomce, que Rajoy no es partidario de derogar, cuando Rivera ha advertido «no siga que me pienso el voto» al tiempo que el ha responsabilizado de que la legislatura «salga bien o mal». El sí del partido naranja rebaja, en todo caso, la tensión.