En Cuba se habla de qué pasaría después de la muerte de Fidel (no se menciona allá el apellido) desde finales del siglo XX, como si el Comandante perteneciera a otra época y hubiera sido sobrenatural que avanzara inexorable en su chándal hasta nuestros días. Contaba el fallecido Fred Halliday, experto en Relaciones Internacionales, en sus interesantes Conversaciones cubanas, publicadas por OpenDemocracy, cómo diplomáticos, funcionarios y académicos cubanos con los que departió estaban en el año 2000 obsesionados con la Cuba post Fidel.

Curiosamente evocaban a Franco como modelo por haber dejado, a su juicio, la transición encauzada, o «atada y bien atada», en sus propias palabras. Creían con gran ingenuidad que de alguna manera Franco había visto inevitable la democracia y había dejado el terreno abonado. Querían algo similar para Cuba. Ignoraban que Franco confíaba en que el régimen de alguna forma perduraría y que había dado los pasos para conseguirlo.

También estaban seriamente preocupados porque Fidel se estaba dejando llevar por un grupo de acólitos que le ocultaban los problemas con los que estaba chocando la Revolución. Quienes le mostraban el lado oscuro acababan apartados y sólo hacía caso a esa nueva generación de admiradores, que en el exterior estaban acaudillados por el venezolano Hugo Chávez.

Entonces Fidel se encontraba fuerte, aún septuagenario, pero la grave enfermedad intestinal que padeció en 2006, y que le llevó a dejar todo el poder en 2008, hizo que fuera poco a poco desapareciendo de la escena, aunque se mantuviera entre bambalinas. David Scott Palmer, profesor en la Universidad de Boston, ya suscribía en 2009 que el Comandante estaba «preparando cuidadosamente su propia marcha», según cita The Washington Post. Lo cierto es que sus apariciones públicas se hicieron en los últimos años excepcionales.

Yoani Sánchez recordaba en 2010 cómo empezó a dejarse ver como lo que realmente era, «un anciano tartamudeante con manos temblorosas». Según la periodista y disidente cubana, «comenzamos a recordarle como alguien del pasado, que venía a ser una manera noble de olvidarle… aquel al que habíamos llamado El Uno, El Caballo o simplemente Él, se vio privado de su carisma. Aunque aparecía de vez en cuando en las noticias, era un hecho: Fidel no volvería».

Era el guardián de las esencias de la Revolución, pero ya no estaba en el día a día. Raúl y el ejército pilotan las reformas

Estaba presente pero ya era un icono, una leyenda, antes de su defunción a las 10.29 de la noche, hora local cubana, del viernes 25 de noviembre. «Era el referente moral, el guardián de las esencias de la Revolución, pero ya no estaba en el día a día. Raúl es quien pilota las reformas y los afines a Raúl, el ejército. De hecho, el sector más fidelista ha perdido poder», explica Anna Ayuso, investigadora senior, especializada en América Latina del CIDOB.  Según explicaba en RNE Carlos Malamud, experto en Latinoamérica del Real Instituto Elcano, «Raúl Castro tiene ahora más facilidades para poner en marcha sus reformas porque desaparece la influencia de Fidel».

Para Arturo López Levy, especialista en Cuba del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Nueva York, «después de la muerte de Fidel ganará ímpetu la reforma orientada al mercado y se dejarán de lado las políticas comunistas más impracticables. Sin el carisma de Fidel, las disposiciones del Partido Comunista descansarán sobre los resultados económicos». En realidad, según afirma López Levy a France Presse, «lo post Fidel comenzó en 2006, lo que cuenta ahora es lo post Raúl».

Efectivamente, Raúl Castro ha anunciado a su vez que dejará paso a la generación más joven en 2018. Todos apuntan al vicepresidente primero del Gobierno, Miguel Díaz Canel, de 56 años. Pero ya se sabe que quien entra Papa en un cónclave sale cardenal… Y los expertos aseguran que quienes van a liderar esta etapa post Fidel y post Raúl son las Fuerzas Armadas.

Fidel fue durante largo tiempo la solución y el problema de Cuba. «Esa unidad dialéctica de Fidel con las masas», en palabras de Jean-Paul Sartre y Simone de Beuvoir, era su fuente de inspiración y su fuerza, y a su vez lo que le llevaba a la arbitrariedad más extrema y a una ineficacia rayana en lo surrealista. Hoy en día, una de las principales fuentes de ingresos de Cuba son los sueldos de los médicos nacionales que trabajan fuera de la isla, sobre todo en Venezuela. Allí trabaja el 70% de los profesionales de la Sanidad y aportan a Cuba entre 7.000 y 9.000 millones de dólares anuales. Del turismo los ingresos de momento apenas rebasan los 3.000 millones de dólares anuales. Surrealismo o muerte.

La principal fuente de ingresos son los sueldos del personal sanitario en el exterior, entre 7.000 y 9.000 millones de dólares al año

«Las incógnitas sobre las reformas económicas son muchas. Hay inversiones, pero no en la medida de lo que se necesitaría. La economía depende de la exportación de servicios, los médicos cubanos cuyos salarios se los queda el Estado, el turismo y las remesas del exterior. El Estado lo sigue controlando todo, salvo las pequeñas empresas de dos o tres empleados», explica Anna Ayuso, investigadora del CIDOB. «La incógnita no surge ahora de la muerte de Fidel, sino de saber hasta dónde puede haber transformaciones económicas conservando las esencias de la Revolución. Abrir la economía al exterior sin grandes cambios políticos no se ha conseguido», añade la experta.

China, o quizá más Vietnam, pueden ser el modelo. Pero China, por sus recursos y dimensiones, no es equiparable. Resulta curioso que el último presidente que vio a Fidel Castro fue el vietnamita, precisamente. Cuba se ve forzada a permitir que crezca el sector privado porque el Estado no da para más. La crisis del petróleo, que ha vapuleado la economía de la fiel Venezuela, unida a una pésima gestión de los recursos por el chavismo, ha dejado aún peor a la isla caribeña, tan pobre en recursos como rica en ingenio. Sin embargo, de apertura política los dirigentes cubanos no quieren saber nada. Sólo se dan muy pequeños pasos al amparo -quién lo diría- de la Iglesia cubana.

En una pirueta de la Historia, la apertura a Estados Unidos, favorecida por El Vaticano y por Canadá, se ha convertido en la tabla de salvación del socialismo caribeño fundado por Fidel. «Si esa puerta se cierra, el proceso de reformas se puede estancar y el sistema correrá riesgo de colapso», señala Ayuso. El levantamiento del embargo depende del Congreso, y ahora ambas cámaras son de mayoría republicana, reticente en gran medida con la política de apertura a Cuba promovida por el presidente Obama.

Si EEUU no lleva la voz cantante, es el momento de la UE, comandada por España, que tiene una oportunidad de oro

El presidente electo de EEUU, Donald Trump, es implacable en su crítica al régimen castrista, si bien es cierto que es un hombre de negocios, y en Cuba están deseando recibir inversiones. Si no es Estados Unidos quien lleve la voz cantante, puede ser el momento de la Unión Europea, comandada por España, que tiene una oportunidad de oro de recuperar el terreno perdido.

¿Hay socialismo después de la muerte (de Fidel)? A mitad de los 90 se hizo popular un chiste que refleja el sentir de los cubanos desde entonces. En una jaula coinciden Bill Clinton, Boris Yeltsin y Fidel Castro con un león hambriento. Clinton y Yeltsin intentan reducirle y salen malogrados. Sin embargo, Fidel contempla la escena impasible, luego se dirige al león y le susurra algo al oído. El animal parece perder la fuerza, se va a una esquina, se acurruca y cae fulminado. Clinton y Yelsin le preguntan a Fidel qué ha hecho para conseguir ese efecto en semejante fiera. Fidel contesta: «Le he dicho lo que siempre digo: ‘Socialismo o muerte'».