«Pablo Iglesias juega un papel imprescindible en Podemos y eso nadie lo discute». «Si cae Iglesias, cae Podemos (y tú te jodes)”. «Hoy, cuando se ataca a Pablo Iglesias lo que se pretende es desmontar la única alternativa posible que existe al PP y a Rajoy». Carolina Bescansa, secretaria de Análisis Político y Social de Podemos, el ex dirigente Juan Carlos Monedero y Rafael Mayoral, secretario de Relaciones con la Sociedad Civil, han salido esta semana en tromba para defender que Iglesias no tenga ningún adversario en su reelección como secretario general.

En esta ocasión, los pablistas coinciden con el errejonismo, la corriente interna a la que quieren frenar con este tipo de advertencias. «Si cae Iglesias, cae Podemos», aseguran, en línea con su estrategia de convertir Vistalegre II en un plebiscito sobre el secretario general y atraer así el voto de la militancia hacia la candidatura oficialista.

La guardia de corps del líder de Podemos intenta convertir así en un ataque al partido cualquier alternativa programática, como la de Anticapitalistas o la de errejonistas, que también presentará su propia lista al Consejo Ciudadano estatal si no hay acuerdo entre Iglesias y Errejón antes del 4 de febrero.

El entorno de Errejón cree que Podemos tiene que madurar antes de relevar a su líder

No obstante, en esta ocasión ambos coinciden. El número 2 de Podemos considera que la organización aún no está madura para relevar a Iglesias, cuyo hiperliderazgo ha sido clave para atraer a cinco millones de votantes en sólo dos años de vida. Éste es uno de los motivos que alegan los errejonistas para descartar que el secretario Político dispute la Secretaría General a Iglesias. «No creemos que sin Iglesias Podemos caiga, pero tampoco sabemos qué puede ocurrir. Es pronto», aseguran fuentes cercanas a Errejón.

En este sentido, el número 2 de Podemos se plantea encabezar una lista alternativa al Consejo Ciudadano, como hará Miguel Urbán con la de Anticapitalistas, si no llega a un acuerdo antes de Vistalegre. Esta opción, la de presentar candidatura propia, es la que ha cogido más fuerza en las últimas semanas, ante lo precipitado de los plazos de negociación y a la escasa disposición de Iglesias a ceder posiciones. Aunque no compitan por la Secretaría General, el enfrentamiento interno entre los principales referentes del partido se aleja mucho de la imagen de unidad que, teóricamente, propugna Pablo Iglesias.

Contemplan que Iglesias suprima la secretaría política para restar poder a su número dos

El entorno del número 2 tiene asumido que perderá importantes posiciones dentro de la organización, ya que Iglesias considera que el errejonismo está «sobrerrepresentado» dentro del partido y quiere arrebatarle cuotas de poder interno. No obstante, los errejonistas están dispuestos a asumir ese ‘sacrificio’ a cambio de que el secretario político mantenga sus posiciones en la cúpula del partido y como portavoz parlamentario.

El equipo de Errejón no está dispuesto a perder el estatus de su líder dentro del partido, y confían en que después de Vistalegre mantenga cargos de responsabilidad. En el caso de que fuera relegado en el organigrama, creen que Pablo Iglesias optaría por la supresión de este área con el objetivo de restarle poder y evitar al mismo tiempo la tarea de buscar un sustituto comparable al actual número dos del partido.