El ex presidente del Gobierno José María Aznar se suma a aquellos que creen que María Dolores de Cospedal no debe simultanear los cargos de ministra de Defensa y de secretaria general del PP, según ha indicado en conversaciones privadas. La misma persona que nombró en 1996 vicepresidente primero a su entonces número dos en Génova, Francisco Álvarez-Cascos, reniega ahora de una fórmula que volvió a repetir con Javier Arenas. Y es que el andaluz fue nombrado ministro de Administraciones Públicas, cargo que ocupó por algo más de un año, siendo también secretario general del PP, entre enero de 1999  y septiembre de 2003.

El gran debate congresual popular reside en si Cospedal seguirá o no de secretaria general del partido. En su entorno lo dan por seguro, hasta el punto de que argumentan de que «basta que haya alguna voz discrepante para que Rajoy no prescinda de ella». De hecho, apelan al modelo que instauró Aznar en 1996 cuando nombró a Ángel Acebes coordinador general al objeto de que administrara el día a día. Fuentes de la dirección popular indican que el gallego «es alérgico a los cambios y, si algo le funciona, para qué lo va a modificar».

Cree el ex jefe del Ejecutivo que debe haber un ‘número dos’ en Génova con dedicación exclusiva

Pero Aznar no es de los que le asustan ante los cambios. Defiende ahora que debe haber al frente de la Secretaría General del partido en el Gobierno alguien «con dedicación exclusiva» que se vuelque en la organización. Quizá haya influido en su ánimo la actuación de la ministra de Defensa al asumir el contenido del informe del Consejo de Estado sobre el accidente del Yak-42, en 2003, siendo él jefe del Ejecutivo. El órgano consultivo, presidido por el ex ministro popular José Manuel Romay Beccaría, apunta a la responsabilidad patrimonial del Estado por entender que era obligación del Ministerio de Defensa cuidar de las condiciones de transporte de las tropas.

La asunción, por parte de Moncloa, del contenido de dicho informe cuestiona no ya al entonces titular de Defensa, Federico Trillo, sino que desautoriza la gestión que el propio Aznar hizo sobre el asunto, negándose a que éste dimitiera. Tal y como reveló Trillo en 2004 en una entrevista al diario Levante-EMV, planteó su renuncia a Aznar la misma noche del tenso funeral de los 62 militares y el presidente entendió que hacerlo «era huir y eludir la responsabilidad».

«Cordón sanitario»

El hecho de que el Gobierno dé por bueno el contenido del informe, no vinculante, y que la ministra se haya apresurado a reunirse con los familiares y a comparecer en la comisión de Defensa del Congreso es interpretado además como una manera de tejer un «cordón sanitario» en torno a Rajoy. El 26 de mayo de 20o3, cuando ocurrió la catástrofe, éste era vicepresidente primero del Ejecutivo, y ahora PSOE y Unidos Podemos exigen su comparecencia para que explique el alcance del informe del Consejo de Estado, petición que se quiere desactivar con la presencia de la ministra.

La salida de Trillo de la embajada quita presión a la comparecencia de hoy en el Congreso de Cospedal

Todo ello se completa con la salida de Trillo de la embajada de España en el Reino Unido, anunciada el jueves por él mismo en rueda de prensa y culminada en el consejo de Ministros de este pasado viernes. Así, Cospedal comparecerá hoy a las cuatro de la tarde sin que le reprochen la más que controvertida continuidad del ex ministro en un puesto tan representativo de nuestro país.

Aznar: Ni Santamaría ni Cospedal

La defenestración de Trillo, junto a la pérdida de militancia de la ex alcaldesa de Valencia, recientemente fallecida, Rita Barberá, no ha sentado nada bien al ex presidente del Gobierno, que ve cómo Rajoy va poniendo distancias con una administración que también fue la suya y en la que tuvo importantes responsabilidades. Si hace unas semanas arremetía contra la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a la que consideraba «entregada» a los argumentos de los adversarios ante el órdago catalán, ahora lo hace contra Cospedal, esto es, contra las dos mujeres del Ejecutivo enfrentadas entre sí.

Moncloa quiere cerrar hoy página en un intento de que no le salpique a Rajoy

La intención de Moncloa es que el tema, al menos políticamente, quede cerrado con las explicaciones de la ministra, que se ha comprometido con las familias de las víctimas a buscar «por tierra, mar y aire» los contratos de los 42 vuelos anteriores al accidentado y los papeles del seguro del Yak, hoy desaparecidos. Cospedal ya les avisó de las dificultades de la empresa, «habida cuenta de que también buscaron aquellos documentos en tiempo de los socialistas José Bono y Carme Chacón (ambos, ministros de Defensa con José Luis Rodríguez Zapatero) y no encontraron nada», señalan fuentes de Defensa a El Independiente.

Cambio de criterio

De hecho, ha sido ese cambio de criterio del PP, el que ha precipitado la salida de Trillo, abandonado por un Gobierno que quiere pasar página cuanto antes. Mientras, a Aznar, le queda el recurso del pataleo contra la más que probable continuidad de la castellanomanchega al frente de los mandos de Génova 13 tras al celebración del XVIII congreso nacional del PP de los días 10, 11 y 12 de febrero.