Comienza la era Trump. Ha llegado el día T. Una jornada para la Historia. Donald J. Trump es ya el 45º presidente de EEUU.  «Hoy estamos transfiriendo el poder de Washington DC a vosotros, el pueblo», dijo nada más arrancar su discurso tras jurar el cargo. Y el emperador populista empezó así a trasladar su visión de América, «America First» (América primero), una América más grande, más segura, más fuerte, en la que el pueblo vuelve al poder. «Estados Unidos, primero… No os decepcionaré», prometió.

«Este momento es vuestro… Antes celebraban en Washington, pero no vosotros. Estados Unidos de América es vuestro país», señaló el magnate neoyorquino. Donald Trump destacó que es el pueblo, ese pueblo al que adoran los líderes populistas a uno y otro lado del Atlántico, el que ahora pasa a controlar el gobierno. «Este día será recordado como el día en que el pueblo volvió a controlar la nación», añadió, y subrayó que los olvidados dejarán de serlo. Con un marcado tono mitinero, Trump, que encabeza el gobierno más rico que se recuerda, aseguró que los privilegios acaban «aquí y ahora».

«Durante épocas hemos defendido las fronteras de otros países… y hemos gastado millones y millones de dólares mientras nuestro país se venía abajo. Hemos hecho ricos a otros países y la confianza en nuestro país desaparecía. Las fábricas cerraban una a una…. La riqueza de nuestra clase media se ha redistribuido por el mundo. Eso es el pasado y ahora miramos al futuro», dijo en su combativo y breve discurso inaugural el presidente Trump.

«Una nueva visión nos dominará: Estados Unidos, primero», remarcó. El lema, America First, América primero, EEUU primero, fue el más repetido en su breve intervención. Y los ecos de La conjura de América resonaban a lo lejos.

Hemos hecho ricos a otros países… Ahora nos domina una nueva visión: Estados Unidos, primero»

Evocó la Biblia para hablar de solidaridad. «Cuando EEUU se une, es imparable» y animó a los estadounidenses a «soñar a lo grande». Aseguró que no iban a aceptar a políticos que hablen sin hacer nada. «Ya no más mensajes vacíos, es el momento de pasar a la acción», dijo. Y aseguró que «ningún reto queda fuera del alcance de EEUU». Anunció: «Estamos ante un nuevo milenio».

Tras asistir a una misa en la iglesia de St.Johns y tomar el té en la Casa Blanca con los Obama, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, tomó juramento a Trump sobre dos Biblias, la de Abraham Lincoln, como sus antecesores, y la que le regaló su madre al terminar el colegio. Poco antes también lo hizo el vicepresidente Mike Pence.

Después de la ceremonia en el Capitolio, el presidente Trump, junto a su familia, y el vicepresidente Pence, asistían a un almuerzo en el Congreso. Rodeado de sus nietos, durante la firma de las primeras órdenes ejecutivas quiso dar un toque familiar y entrañable al momento.

Es el primer presidente que llega al cargo sin experiencia previa como político ni como militar. Pasará a la Historia sin duda. Después del primer presidente afroamericano, el primer millonario novato que entra en la Casa Blanca. Singular como pocos, saludó el día desde su cuenta de Twitter: «Todo comienza hoy! Os veo en la jura a las 11.a.m. El movimiento continúa. El trabajo empieza».

Estaban presentes en la jura de Trump el presidente saliente, Barack Obama, y Michelle Obama, así como sus antecesores, George W. Bush y su esposa Laura; Bill Clinton y Hillary Clinton, quien fuera la contendiente demócrata de Trump en las elecciones; y Jimmy Carter, pero no pudo asistir George W. H. Bush por estar hospitalizado. Melania Trump, toda vestida de azul, se estrena como primera dama, la segunda de origen extranjero que accede a la Casa Blanca.

Faltaron a este arranque de la era Trump hasta 70 congresistas demócratas, encabezados por el activista por los derechos civiles John Lewis, quien consideró a Trump «un presidente ilegítimo». El millonario neoyorquino bromeó con estas ausencias y dijo que así dejarían sitio a todos los que querrán estar presentes en este momento histórico.

Los Obama se despedían del personal de la Casa Blanca  mientras Trump y su familia se reunían con los congresistas. En su discurso Trump tuvo el detalle de dar las gracias a su antecesor por facilitar una transición pacífica.

En la base de St Andrews, minutos antes de volar hacia su nueva vida, Barack Obama seguía evocando la esperanza que ha guíado su mandato de ocho años. «Aquí veáis una cara, pero no se trataba de mí, ni de nosotros, sino de vosotros. Siempre ha sido así», remarcó. Obama se dedicará a descansar un tiempo y después se volcará en su fundación para ayudar a las nuevas generaciones de líderes. También se dedicará a escribir una de sus grandes pasiones.

Casi un millón de personas se calcula que ha participado en los actos, bien a favor, o en contra. Trump, que perdió en voto popular frente a Clinton por unos tres millones de votos, empieza su mandato con una popularidad históricamente baja. Sólo un 38% de los estadounidenses tiene una «imagen positiva» de Donald Trump. Obama contaba con un respaldo de un 67% en 2009, George W. Bush tenía un 50%, y Bill Clinton, un 63%.

Trump llega a la Casa Blanca con una popularidad de apenas un 38% y Obama se va con un 60% de apoyo»

Sin embargo, Obama se despide con una de las cuotas de popularidad más altas, cercana al 60%, según la última encuesta de Gallup. Es uno de los presidentes salientes más queridos por el pueblo estadounidense. En su despedida de la prensa, prometió intervenir en caso de que se violasen las libertades.

Hay convocadas varias decenas de protestas este fin de semana en Estados Unidos. La víspera de la jura, el actor Robert de Niro entretuvo a cientos de asistentes en una singular protesta frente al Hotel Internacional de Trump en Nueva York en la que el actor leyó tuits ficticios de Trump, tan aficionado a esta red social. Acudió a esta fiesta el director, Michael Moore, quien predijo que Trump podía ganar, para sorpresa de muchos. «Es un momento muy delicado para EEUU… pero con mucho trabajo de nuestra parte conseguiremos detener a este hombre. No durará cuatro años», aseguró Moore.

En Washington, la policía tuvo que intervenir porque los manifestantes increparon y gritaron: «Escoria nazi»» a los asistentes a una gala de celebración tras el primer concierto inaugural. Hubo tres detenidos. El sábado las mujeres, con hashtag #WhyIMarch saldrán a las calles en lo que han calificado sus impulsoras como «un proceso de sanación». Se espera que sea la protesta más multitudinaria, con unas 200.000 personas, la  mayoría en Washington D. Este ambiente de inquietud popular es un preludio de lo que se espera en esta era Trump, marcada por la división del país.

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