A cinco días de que expire el plazo para una posible fusión entre las principales corrientes de Podemos de cara a la Asamblea Ciudadana Estatal, las aguas se mantienen en calma. La única reunión oficial que se ha producido hasta el momento, a la que acudieron entre otros Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Miguel Urbán, concluyó el miércoles sin acuerdos, un punto del que no se han movido sus protagonistas que, si bien han mantenido algún contacto informal, no han establecidos cauces oficiales de negociación ni han fijado puntos concretos sobre los que llegar a consensos.

El secretario general del Podemos ha defendido este viernes en la Cadena Ser que es «muy generoso incluir propuestas de otros en nuestros documentos», al mismo tiempo que se comprometía a intentar llegar a acuerdos. Con este mismo espíritu convocó el encuentro oficial de esta semana, donde se reunieron las principales caras visibles del partido, además de una docena de equipos que presentaron documentos. Casi tres horas en las que tanto Iglesias como Errejón, además del resto de asistentes, tomaron la palabra, con un tiempo estipulado para las intervenciones. Una reunión, aseguraron después, poco predispuesta a un acuerdo real.

Los errejonistas creen que la reunión fue «un acto de campaña» de Iglesias

Fuentes de Anticapitalistas, la corriente liderada por Urbán, definían el encuentro como un «teatro» en el que no estaba previsto llegar a un acuerdo real, y lamentaban ser los únicos que habían presentado un decálogo para llegar a algún punto en común. La corriente de Errejón coincide en esta tesis y creen que se trató de un «acto de campaña» por parte del secretario general para escenificar una búsqueda de acuerdo que no se está produciendo como tal. En este sentido, señalan que no se ha mantenido ninguna reunión fuera de foco y que no ha habido intención real de fijar puntos concretos más allá de las conversaciones informales entre integrantes de los distintos equipos.

El próximo miércoles, 1 de febrero, expira el plazo para posibles fusiones o acuerdos puntuales sin que ninguna de las partes reconozca avances. Iglesias, en declaraciones este viernes en el Congreso, ha asegurado que Irene Montero, su jefa de Gabinete y Pablo Bustinduy, secretario de Internacional y afín a Errejón, mantendrán una reunión entre hoy y mañana, aunque fuentes consultadas reseñan que estos contactos son puntuales y que por ahora este cauce de negociación no se ha traducido en progresos.

El único canal efectivo que está funcionando en estos momentos para llegar a puntos en común es el del equipo técnico que fue elegido con el objetivo de organizar la Asamblea Ciudadana de Vistalegre. Este órgano provisional, formado por cinco miembros, mantiene las principales discusiones estos días. La última reunión se mantuvo este jueves por la mañana y pivotó sobre uno de los asuntos que más aleja a pablistas y errejonistas en lo organizativo: la Comisión de Garantías. El sistema de votación de Iglesias, Desborda, no regulaba cuándo debía producirse la renovación de este órgano, encargado de resolver los conflictos internos de Podemos.

La Comisión de Garantías es una las principales pugnas que mantienen las corrientes

La puesta en cuestión de esta Comisión Judicial después de las últimas decisiones, que beneficiaron al pablista Ramón Espinar en las primarias de la Comunidad de Madrid, ha provocado una de las principales pugnas que mantienen ahora ambas corrientes. Mientras Iglesias quiere controlar este órgano hasta nueve meses después de Vistalegre, Errejón quiere que sus miembros se elijan en el mismo proceso de Vistalegre II, unas semanas después del cónclave del 11 y 12 de febrero.

La primera reunión para determinar cuándo se votarán a los nuevos miembros terminó este jueves sin acuerdos, a falta de que mantengan otro encuentro este viernes. Una de las cesiones que los afines a Pablo Iglesias ofrecieron en la reunión fue la no permanencia de los actuales miembros de la Comisión en dicho órgano y la no elección mediante listas, un requisito alejado de las exigencias errejonistas, que piden la renovación inmediata y que los candidatos a la Comisión de Garantías no sean liberados ni cargos electos, para que su sueldo no dependa de su actividad en el partido para preservar su independencia.

Iglesias relaciona al PSOE y a Errejón

En pleno periodo precongresual de Vistalegre II, las intervenciones públicas de los principales líderes de Podemos se han multiplicado. El líder de Podemos, que tiene previstas cuatro para este viernes, ha insinuado a primera hora en la Cadena Ser y luego en Telecinco que su secretario político, Iñigo Errejón, persigue un modelo de partido como el PSOE: «Respeto que haya compañeros que digan que esto tiene que ser como el PSOE, donde nos repartimos la tarta, pero yo no creo que deba ser así», ha destacado Iglesias.

En el mismo sentido, Iglesias también se ha desmarcado de la corriente errejonista y la ha acusado de tratar de parecerse a los «viejos partidos»: «No estoy de acuerdo con los compañeros que plantean una visión de las instituciones más tradicionales y que entienden que es bueno parecerse a los partidos viejos, y no estoy de acuerdo cuando plantean que quizás deberíamos haber apoyado el acuerdo de Ciudadanos con el Partido Socialista».

El propio Errejón ha respondido minutos después en Cuatro, donde ha pedido respeto en el debate y ha desmentido al secretario general: «Tenemos diferencias en algunas cosas, pero en lo que respeta a las cuestiones de la investidura, pensábamos exactamente lo mismo: que no había que darle un cheque en blanco a PSOE y Ciudadanos y había que consultar a las bases», ha aclarado. «Pediría que discutamos de argumentos y con respeto».

El paralelismo entre el Partido Socialista y la referencia a «compañeros» que querrían regirse por las mismas dinámicas «de cuotas» o «familias» ha levantado al sector afín al número dos de Podemos, que a través de las redes han expresado su malestar. Diputados nacionales como Ángela Ballester, Pedro Yllanes o Auxiliadora Honorato han afeado estas declaraciones y han afeado lo que han considerado un intento de desacreditar a Errejón por parte del secretario general.