Dejó la sociedad civil cuando conoció a Albert Rivera en un set de maquillaje. Después de más de una década como abogada, Begoña Villacís se incorporó a la política como candidata a la Alcaldía de Madrid en 2015. Desde entonces, reconoce que ya no ve la ciudad como madrileña, sino como concejal. Estos dos años le han servido para ganarse la confianza del líder de la formación naranja y entrar en el núcleo duro de su Ejecutiva. Ahora, la ya responsable del Área de Política municipal se enfrenta a la primera Asamblea General de Ciudadanos como partido de ámbito nacional. En ella se establecerá la nueva estrategia del partido para los próximos años, con la que espera entrar en el gobierno en 2019. Para Villacís es una posibilidad «más que real» pero, hasta entonces, se conforma con ser parte del «gobierno en la sombra».

Pregunta.- Ciudadanos afronta el próximo fin de semana la primera Asamblea General desde su expansión de los dos últimos años. ¿Qué espera de ese congreso?

Respuesta.- Espero encontrarme con muchísimos afiliados, que además han salido compromisarios, porque eso es objeto de votación también en mi partido. Prácticamente todo lo votamos y, en este caso, entre los compromisarios, nos sentaremos a reflexionar y a buscar ese espacio por fin. Después de tantas elecciones necesitábamos definir cuál es la estrategia de partido a largo plazo, cuáles son nuestros fundamentos, siempre reconociendo hacia dónde hemos ido y hacia dónde queremos ir. Eso es lo que espero encontrarme.

P.- Uno de los puntos más polémicos que se presenta es la desaparición del término socialdemocracia de su definición. Ahora, Ciudadanos será “constitucionalista, liberal, demócrata y progresista”. ¿Qué tiene de malo la socialdemocracia?

C’s se define sobre todo por ser un partido reformista, un partido que busca la evolución»

R.- No tiene nada de malo. Pero yo soy de las que piensan que lo que define a un partido son sus políticas. Ahora se va a debatir si esa es la línea que queremos seguir. Yo creo que Ciudadanos se define sobre todo por ser un partido reformista, un partido que busca la evolución, que se vayan reconociendo cada vez más derechos civiles y sociales, que a lo largo de estos años han sido bastantes. Esos avances los ubicamos más en el progreso que en la socialdemocracia. Para mí hay algunos ejemplos de progreso que, porque los haya propuesto el PSOE no significa que sean socialdemócratas. Los matrimonios homosexuales son un ejemplo de ello. Igual que la ley del divorcio. Así que yo creo que los ejes que estamos presentando son progresistas. Por eso me gusta más esa palabra y creo que nos define mucho mejor.

P.- ¿Supone este cambio un giro a la derecha como denunciaban algunos críticos?

R.- Para que yo le de validez a los argumentos que escucho, además de enunciados me lo tienen que argumentar. ¿Cuál de las cosas que hemos llevado a cabo está en el eje de la derecha? Yo creo todo lo contrario. Creo que somos un partido muy ponderado, que casa el hecho de que en España no se pueden subir los impuestos, como ha hecho el PP y el PSOE con las políticas sociales que son necesarias para la sociedad. No obstante, si hay personas que lo piensen podrán exponer sus argumentos en el congreso que vamos a tener y pueden prosperar, lógicamente. La aparición de los términos no es algo que esté definido, es una propuesta que tendrá que ser validada y podrá ser modificada perfectamente.

P.- Uno de los argumentos de los críticos era el apoyo a la investidura de Mariano Rajoy.

R.- Bueno, también hemos apoyado al PSOE en Andalucía cuando hemos tenido que hacerlo. Hemos conseguido muchas cosas para los andaluces gracias a ese apoyo. Por primera vez en 30 años hemos bajado el impuesto de sucesiones, que llevaba anunciando el PP pero en 30 años no lo ha conseguido. Pactamos con Rajoy, pero hay que recordar que unos meses antes pactamos con el PSOE, y en realidad no era tanto pactar con el PP o con el PSOE, sino pactar por unas medidas que nosotros llevábamos en nuestro programa. Es lo que nos motiva para meternos en política, que esas medidas se pongan en práctica. Además, gracias a esos pactos fuimos capaces de descubrir un común denominador entre los dos partidos, que antes se tiraban los trastos a la cabeza de la manera más improductiva posible. Me parece que eso ha sido un salto cualitativo.

P.- Los dos candidatos que se presentaron a las primarias como alternativa a Rivera criticaban los cambios que ha sufrido el partido en estos dos últimos años. ¿Ha perdido Ciudadanos su identidad?

R.- Para nada. Están esas afirmaciones, pero no encuentro ningún argumento de peso. Creo que la identidad de Ciudadanos se refuerza. Tenemos un histórico de promesas cumplidas. Somos un agente que es mediador, de consenso, y lo hemos demostrado. Hace algunos años, Ciudadanos hablaba y decía: ‘Esto es lo que hay que hacer’. Ahora, en 2017, podemos decir que gran parte de lo que había que hacer en España lo hemos hecho. Por lo tanto, no sólo no ha perdido la identidad sino que se ha reforzado con hechos, con medidas, con políticas, con pactos, con los ojos y los oídos muy abiertos a la sociedad civil.

P.- ¿Dónde situaría ideológicamente al nuevo Ciudadanos?

R.- Yo lo situaría en el centro. Antes decía que somos un partido muy ponderado porque nuestras políticas económicas están más ubicadas en torno a lo que es el liberalismo y nuestras políticas sociales están ubicadas en el progresismo. Es algo muy claro y perfectamente compatible y demostrable. Cuando hemos pactado con el PSOE, lo que más hemos trabajado es la parte económica y, con el PP, en lo que más hemos tenido que insistir, aparte de en transparencia y anticorrupción, es en la parte social. Si vamos al inmovilismo/progreso, te diría que estamos totalmente en la parte del progreso. No tenemos las mochilas de otros partidos y eso nos permite ser mucho más valientes.

P.- En Cataluña, cuna de Ciudadanos, ha ganado la candidatura de Jordi Cañas frente a la oficialista que defiende Rivera. ¿Escucharán a las voces contrarias en el congreso?

R.- No ha sido exactamente así. Ha habido una candidatura que ha obtenido muchos compromisarios. Eso te dice una cosa, que nuestra democracia es absolutamente real. Yo creo que en un partido donde no surgen otras voces es un síntoma de mala democracia interna. Creo que el hecho de que todo el mundo pueda hablar y que la gente pueda discrepar con total normalidad y que eso no fragmente en absoluto el partido es un ejemplo de unión y un síntoma de nuestra democracia. No sólo los vamos a escuchar sino que van a tener el mismo peso que los compromisarios de Andalucía, que los de Madrid… Y, por supuesto, ese debate se va a llevar a cabo y me parece muy bueno.

P.- ¿Ha abandonado Ciudadanos la lucha anti-independentista en Cataluña?

Un partido donde no surgen otras voces es un síntoma de mala democracia interna»

R.- Cada vez que escucho eso… Que alguien me lo explique porque no soy capaz de entenderlo. Creo que eso es una afirmación absolutamente hueca. Yo pertenezco a la sociedad civil y me he dedicado al Derecho. Y en Derecho, tú puedes establecer cuál es tu tesis, pero como no lo pruebes o aportes algún documento, no va a prosperar. Que alguien me diga una sola votación en el Parlament que cuestione que somos absolutamente firmes en ese sentido. O que alguien me diga una sola afirmación que se haya alejado de nuestra lucha, de nuestra identidad, que es precisamente de donde surge Ciudadanos. Que me enseñen una intervención de Inés Arrimadas u otro diputado en el Pleno que haya sido sutil con el tema independentista. Nadie puede enseñarme ninguno de esos hechos porque simplemente no se ajustan a la realidad. Si alguien cuestiona esto, tenemos abrumadoras pruebas en contra.

P.- Estas críticas vienen a raíz de unas declaraciones de Inés Arrimadas en las que decía que votaría en un referéndum independentista.

R.- Que Inés esté planteando lo que dicen que está planteando es completamente absurdo porque ha dado cientos de entrevistas y ha hecho muchas intervenciones criticando este hecho, así que para nada.

P.- Sólo un 34,3% de los militantes ha votado en las primarias, lo que se traduce en cerca de 7.000 personas. ¿Qué le dice la baja participación?

R.- No me dice nada. ¿Cuál es la participación estándar? Tienes que tener muchos procesos para establecer un estándar. Lo cierto es que España no es un país ultraparticipativo. Lo hemos visto en los comicios. En las últimas elecciones, la participación no fue excesivamente alta. A mí lo que me dicen son los resultados finales, y fue que la candidatura de Albert ganó. La gente cuando vota en las primarias no sólo vota un proyecto de futuro, está avalando una candidatura. Con el liderazgo de Albert hemos pasado de cero diputados a tres, de tres a nueve y a estar de repente implantados en todo el territorio nacional, cambiando políticas. Ese histórico no puede sino ser avalado. También es importante que existan las primarias. Ahora la candidatura de Albert tiene un plus de legitimación que no tienen otros partidos, que es el aval de sus afiliados. Por tanto, me parece que no hay mejor manera de empezar una época.

P.- Albert Rivera ha ganado con un 87,3% de los votos, pero un 12,7% de los militantes ha votado a candidatos prácticamente desconocidos. ¿Existe cierto desencanto entre la militancia?

R.- Supongo que sí les conocerían porque, si no, no les votarían. Pero estamos hablando de un 12%, es desproporcionado. No tiene nada que ver el respaldo que ha tenido la candidatura de Albert con la de las otras personas. Es evidente que ha ganado por una abrumadora mayoría y que no ha habido sorpresas en ese sentido. Albert lo ha hecho muy bien en estos últimos años, tanto en el Parlament como en el Congreso. Cómo ha influido para mejorar la calidad de vida de las personas, con los autónomos… Al final es normal que la gente respalde el ejercicio tan responsable de la política.

P.- ¿Entonces, no le parece significativo ese 12%?

R.- Un 12%… Yo creo que nadie le da un valor estadístico.

P.- Usted formaba parte de la candidatura de Rivera. Después de dos años en política ha entrado en el núcleo duro como responsable del Área de Política municipal. ¿Cómo afronta este nuevo papel?

R.- Con mucha ilusión porque me parece un gesto muy acertado del partido. No porque me eligieran a mí, sino porque lo que están reconociendo es la importancia de la política municipal en España. Lo decía Fernando Giner hace unos días y me parece muy acertado: somos como la atención al cliente de una empresa. Somos los que ponemos cara a los vecinos, los que tenemos relación directa con ellos y los que atendemos sus quejas. Estamos más cercanos a la realidad. Creo que es fundamental esa política. Estamos en un momento en que las ciudades están creciendo, para el año 2050 se estima que entre un 66% y un 67% de las personas va a vivir en las ciudades. Creo que desde las ciudades se puede cambiar España y lo cojo con muchas ganas.

La responsable del Área de Política Municipal de Ciudadanos, Begoña Villacís.

La responsable del Área de Política Municipal de Ciudadanos, Begoña Villacís. E. I.

P.- En esta nueva Ejecutiva ganan peso algunos nombres como Inés Arrimadas o José Manuel Villegas, pero Ignacio Aguado, por ejemplo, llevará el Área de Deporte… ¿Se ha castigado a Ignacio Aguado?

R.- No es así. Hay jurisdicciones y competencias, y tan importante es una como otra. La competencia de Ignacio Aguado es Deportes, que es muy importante y fundamental. Pero aparte de la importancia de sus competencias, en el tema jurisdiccional, Ignacio Aguado es el portavoz de Madrid, y es fundamental el papel que desarrolla desde hace muchísimo tiempo. Por eso, para analizar las cosas hay que hacerlo de forma global. Tiene mucho peso con la Portavocía de Madrid y ejerciendo el papel que está ejerciendo en la Asamblea, condicionando al equipo de Cifuentes y condicionándolo de forma seria y responsable. Y haciéndolo de verdad, no como en la ciudad de Madrid. Si uno pondera los dos elementos, los pesos están muy equilibrados, y no nos fijamos tanto en cómo queda tal o cuál, porque eso nos parece más de la vieja política, sino en cómo se están desarrollando los papeles.

P.- En esta nueva etapa, Rivera deja de ser “imprescindible” y delegará funciones en su equipo. ¿Se acabó el hiperliderazgo?

No es que sea hiperliderazgo, Albert no tiene la culpa de que la gente confíe en él»

R.- Hiperliderazgo no es una palabra que yo maneje. El auténtico líder es una persona que ilusiona, que no es autoritario sino que convence por sí mismo, el que hace que sigas teniendo ilusión en el proyecto. Es auténtico y no necesita de una batuta o un ordeno y mando para que sigamos todos en un proyecto y, además, bastante cohesionados. Yo creo que eso Albert lo tiene, es incuestionable. Se ha visto en las primarias. No es que sea un hiperliderazgo, es que no es su culpa que la gente confíe en él, porque lo hace bien y su honestidad es algo que es evidente y que lo ve todo el mundo. Además, me parece un gesto bastante bueno cuando alguien reconoce que no quiere ser imprescindible. Hay personas que querrían hacerse imprescindibles y que querrían ponerse un armazón con el fin de que nadie les mueva de ahí. Albert ha demostrado lo contrario. Lo que busca con esto es tener más espacio y más tiempo para hacer lo que realmente le nutre a él: tener contacto con la sociedad civil, reunirse con afectados, con asociaciones… Es una cosa que tiene presente, que si te quedas encerrado en tu torre vas a perder perspectiva y él precisamente tiene claro que no quiere convertirse en eso. Por eso es fundamental que siga en contacto con la sociedad civil y viendo la realidad en lugar de perder perspectiva porque sea muy cómodo quedarse en un sillón como han hecho muchas personas en España.

P.- ¿Había perdido perspectiva?

R.- No. Simplemente, cuando evolucionas, tienes que reflexionar las posibilidades que tienes, los retos, las oportunidades. Si no estás en la sociedad y tocando los problemas es muy complicado, puedes hablar de oídas, pero es como el teléfono escacharrado. Me gusta que Albert Rivera reconociera en su discurso que somos sociedad civil, porque un partido nacido de la sociedad civil puede estar muy pegado a la gente. La decisión de Albert de que su tiempo esté ahí es muy buena. Pero un año con elección tras elección hace que estés más pendiente de una campaña.

El gobierno en la sombra

P.- La nueva Ejecutiva ha pasado de 23 a 37 vocales para preparar el gobierno en la sombra. ¿Cómo funcionará ese gobierno en la sombra?

R.- Nosotros creemos en la especialidad. No queremos a alguien que hable de impuestos sin que sepa de impuestos, por eso tenemos ahí a Francisco de la Torre que es especialista y puede ver mucho más allá que otros políticos. Lo mismo pasa con Sanidad, donde tenemos un médico especialista en el tema y en Cultura, con Marta Rivera. Ellos tienen mucha sensibilidad con su área. Aparte de saber mucho, están cogiendo experiencia, porque no vamos a esconder que nuestro objetivo tras las elecciones generales es gobernar. Somos un partido responsable, no queremos gobernar como Ahora Madrid, absolutamente desorientados como pollos sin cabeza, como decía mi abuela. Queremos llegar con una acumulación de conocimientos, con muchas cosas que aportar y cambiar en este país sin ningún tipo de bandazo. Somos un gobierno en la sombra que espera tener su momento en el sol, por decirlo de alguna manera.

P.- ¿Debe Ciudadanos entrar en los gobiernos autonómicos?

Somos un gobierno en la sombra que espera tener su momento en el sol»

R.- Yo creo que uno se mete aquí para gobernar, y te lo digo por mi experiencia personal. Me ha cambiado la vida en estos dos años totalmente. Estoy feliz con lo que estoy haciendo y con lo que estoy aprendiendo. Me gusta cómo se ve Madrid con ojos de concejal y no con ojos de madrileña, porque ves muchas cosas más, ya no sólo cuando vas por Madrid sino cuando vas por Atenas, que te fijas en cuántos cubos de basura ves. La labor de oposición también es bonita y no deja de ser parte de la democracia, pero es un poco frustrante porque dices: nosotros haríamos esto, o lo otro. Si uno se mete aquí es para gobernar, para gestionar una ciudad o una comunidad autónoma, y nosotros tenemos los mejores cuadros para hacerlo. Venimos con una ilusión que los viejos partidos no tienen por el hecho, quizás, de ser nuevos en esto, vemos todas las cosas que hay que cambiar. Cuando entras en una oficina y ves una mancha en la pared, la ves el primer día y el segundo, pero el tercero ya no lo ves y tiene que venir alguien de fuera para decirte que está ahí. Si tenemos que entrar o no en el gobierno es algo que hay que debatir, a mí me gusta, pero antes de 2019, no.

P.- ¿Por qué no?

R.- Porque eso fue lo que acordamos y a no ser que haya alteraciones graves de las circunstancias, y no es el caso de Madrid, por ejemplo, o de otros escenarios, no entraría en el Gobierno.

P.- ¿Sería un fracaso no gobernar en 2019?

Hay una competencia desigual, porque tú vas con la verdad y eso no vende tanto»

R.- No sería un fracaso. Cuando tú decides presentarte a unas elecciones con un programa de verdad, cumplible, no con billetes que caen de los árboles… Es decir, con un programa no sensacionalista, sino de verdad, y compites con programas que son mentira como es el caso del PP, que prometían bajar los impuestos y véase lo que han hecho. Y cuando compites con programas que son incumplibles como es el caso de Podemos, que prometían muchas cosas que son irrealizables, es una competencia desigual, porque tú vas con la verdad y eso no vende tanto. A la gente le gusta más decir que les puedes regalar cosas, pero en el fondo lo que estás haciendo es una apuesta a largo plazo. En el trabajo que estamos desarrollando en el Ayuntamiento de Madrid, en la Asamblea, en el Parlament, en la Junta de Andalucía… En los escenarios donde se está valorando nuestro trabajo estamos saliendo muy bien en las estadísticas. Se está viendo que somos un grupo trabajador. Yo apuesto por el 2019. Creo que tendremos bastante recorrido como para que la gente pueda valorar nuestro trabajo. Y después de 2019 habrá nuevas elecciones, y el mundo va evolucionando, lo hemos visto en otros países, que el centro, lo ponderado, va ganando peso en un montón de sitios donde la gente se encuentra más hastiada con las polarizaciones y empieza a ver que son más inútiles y menos constructivas.

P.- En las elecciones de junio perdieron muchos de los escaños que consiguieron en diciembre y que fueron al PP. ¿Es una apuesta real gobernar en 2019?

R.- Es una posibilidad más que real. Para empezar, las últimas encuestas, todas nos han dado subida. En segundo lugar, el transcurso del tiempo sólo nos beneficia. Nuestro momento perfecto no es la campaña, es el momento trabajo, donde los ciudadanos pueden ver quién trabaja y quién no trabaja. En ese ámbito nos movemos cómodos. Es una posibilidad más que real porque además de eso, tenemos cantera y la gente está apostando cada vez más por nosotros. Primero tocó demostrar que se podía entrar en el Parlament, y nadie daba un duro por ello. Luego que se podía seguir en el Parlament. De toda la vida la amenaza constante es que Ciudadanos iba a desaparecer. Luego tocó demostrar que se podía ser un proyecto nacido en Cataluña y presentarte en Madrid, y luego en el Congreso. Y fuimos capaces de demostrarlo incluso a pesar de una ley electoral en la que el escaño de Ciudadanos se pagaba mucho más caro, casi el doble que el PP. Creo que vamos a tener un buen resultado.

P.- Con la nueva estrategia que se decida en la Asamblea, ¿esperan seducir a más militantes?

R.- Esa es la idea que tenemos. Este congreso debe servir para que las ideas de todos se encuentren representadas en esos textos. Para que todos se sientan atraídos por el proyecto. Yo, además, soy de bases y me gusta mucho estar en contacto con los afiliados. El sitio donde estoy ahora mismo se lo debo a las bases, a la gente de Madrid y de fuera que estuvo peleando para abrirnos un hueco. El partido, al final, son sus bases. Son necesarias activas y que sigan aportando y que vean cómo sus ideas acaban en el Congreso y se materializan. Somos un partido muy abierto y que les tiene en cuenta.