Ciudadanos tiene que dar un paso al frente”. Es una de las frases que más se repite entre los representantes de la formación. No hay duda para ellos como tampoco la hay entre los militantes: Hay que gobernar en 2019 y para ello tienen que entrar en los Ejecutivos autonómicos, y así se decidirá durante este fin de semana en la Asamblea general, que se celebra hoy y mañana. Hace dos años que Ciudadanos se expandió por todo el territorio nacional, pero uno de los lugares donde más peso tiene sigue siendo Cataluña, cuna del partido, donde ejerce como oposición con Inés Arrimadas al frente.

En el resto del país, Ciudadanos ha sido determinante para la formación de gobiernos autonómicos en cinco comunidades: Madrid, Andalucía, Murcia, La Rioja y Castilla y León. En todas ellas han firmado pactos de investidura, tanto con el PP como con el PSOE, pero no han entrado en los Ejecutivos porque así se comprometieron con sus votantes. ¿El motivo? Su objetivo era adquirir experiencia de cara a 2019 y vigilar de cerca al partido al frente. Dos años después, los militantes presentarán una enmienda para entrar en estos gobiernos antes de esa fecha. Pero, ¿deben hacerlo?

Ciudadanos quiere gobernar en 2019 y para ello tiene que entrar en los Ejecutivos autonómicos

“No me lo planteo y espero que el partido tampoco lo haga”. Así de rotundo se muestra Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía. Con sus nueve escaños favoreció el gobierno de Susana Díaz y, aunque cree que la formación “tenía que tomar la decisión” de dar un paso al frente en 2019, rechaza la opción de hacerlo antes de esa fecha. “Es cierto que se trabaja mejor desde el gobierno que desde la oposición. Se pueden controlar las políticas públicas, y desde la oposición dependemos de los informes que nos pasan… Pero hay que adquirir experiencia”, insiste. Hasta el momento, se muestra satisfecho con el cumplimiento del pacto con Díaz, y así quiere continuar hasta que acabe la legislatura. “Hasta ahora hemos aumentado el presupuesto en Sanidad y hemos ampliado los medios para la educación pública andaluza”, argumenta.

En su opinión, adelantarse al 2019 sería defraudar a sus votantes: “Nos comprometimos a no entrar en gobiernos. Por lo menos, que alguien en política cumpla sus compromisos”. El mismo argumento comparten los líderes de la formación en las distintas regiones donde han sido determinantes. “No debemos apresurarnos, hay que demostrar que sabemos hacerlo mejor que los que mandan ahora. Pido paciencia a los militantes”. Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, reconoce que ha rechazado en varias ocasiones un cogobierno con Cristina Cifuentes, a quien apoyó con los 17 escaños obtenidos. Son, según sus palabras, “el corsé naranja” en el Ejecutivo madrileño.

Al igual que Marín, Aguado se muestra satisfecho con el cumplimiento del acuerdo de investidura. Según él, más de 70 medidas ya se han aprobado y otras 35 van camino de ello. Congelar las tasas universitarias y las del transporte público son sólo algunas de ellas. Por ello, espera que se cumplan todos los puntos del pacto antes de gobernar. «Hacer experimentos con el dinero de los ciudadanos no es razonable. Si entramos de nuevas puede pasarnos como a Carmena, que no sabe gestionar«.

También en Castilla y León, donde Luis Fuentes presume de haber conseguido bajar el IRPF, o en La Rioja, donde Miguel Sánchez ha contribuido a bajar el impuesto de sucesiones o modificar la ley electoral, prefieren ser oposición durante los próximos dos años. Si algo se torciera, confían en la capacidad del partido para gobernar si hiciera falta, pero prefieren no plantearlo. «Sencillamente no lo hacemos por compromiso, pero en las comunidades donde hemos sido decisivos hemos demostrado que tenemos la madurez suficiente», sentencia Marín.

Pros y contras

La visibilidad de estar en el Ejecutivo es el mayor beneficio de adelantarse al 2019, según los expertos. “Les vendría bien gobernar y ver que tienen capacidad de mando”, afirma el consultor político Iván Redondo. En su opinión, de no entrar en ellos, las buenas políticas que se realicen en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se asociarían sólo a Cifuentes, ya que los ciudadanos no percibirían la firma de la formación, aunque las propuestas salgan de este partido.

Si comparte mandato con los «viejos partidos», las políticas que saquen adelante podrían volverse en su contra

Por otra parte, al compartir mandato con los «viejos partidos», las políticas que saquen adelante podrían volverse en su contra. De esta forma, «estarían presente en unas comunidades pero puede hacer que pierdan otras», argumenta el politólogo Álvaro Madrigal. A su parecer, si el hecho de ser un partido joven les favorece, «entrar en un Ejecutivo con otra formación y aprobar leyes que no convienen les puede perjudicar mucho electoralmente, porque aunque se voten en una asamblea, ellos formarían parte del Gobierno». Además, podría pasarles factura romper su compromiso con los votantes.

Todos estos aspectos tendrán que estudiarse durante el fin de semana, donde Albert Rivera, además, defenderá la redefinición ideológica del partido que propone la nueva dirección, suprimiendo del ideario su origen «socialdemócrata» para convertirse en una formación «liberal progresista». No obstante, el secretario general, José Manuel Villegas, ya adelantó que la opción de entrar en Ejecutivos autonómicos -ya sea a partir de 2019, como propone la dirección, o antes, como se plantea en la enmienda de los afiliados a la ponencia de Estrategia- «no es una entrada automática en todos ellos». En cualquier caso, la última palabra la tienen los militantes.