Daniel de Alfonso, ex director de la Oficina Antifraude de Cataluña, considera que las declaraciones del ex número dos de la Policía Eugenio Pino a El Mundo y las revelaciones de esta semana de El Independiente «demuestran» que no fue él quien grabó ni filtró las conversaciones que mantuvo con Jorge Fernández Díaz en el Ministerio del Interior en octubre de 2014, en vísperas de la consulta soberanista del 9-N. Y añade: «No le reprocho nada al ministro; hasta cierto punto se justifica que me grabaran».

Sobre De Alfonso sobrevolaba la sospecha de algún sector como responsable de las grabaciones de sus encuentros con el ex titular de Interior, acusación que él siempre ha negado. En sus manifestaciones públicas y cuando compareció en el Parlamento catalán para dar explicaciones por el contenido de sus reuniones con Fernández Díaz. «¿Usted sabe las medidas de seguridad que hay que pasar para entrar en el Ministerio? ¿Cree que no te van a registrar cuando vas al despacho del Ministerio al que está encomendada la seguridad del Estado español? ¿En qué me beneficia? Y, si tengo la grabación que no me ha beneficiado en nada, lo que no voy a hacer es difundirla. Es de cajón», respondió a este diario en una entrevista concedida el pasado 13 de enero a la pregunta de si fue él quien registró las reuniones.

Más de siete meses después de que estallara el escándalo por el tenor de las conversaciones, en las que intercambian información sobre supuestos casos de corrupción que afectaban a familiares de políticos independentistas y por lo que el Parlament forzó su destitución días después de que se difundieran las cintas, el ex director de la Oficina Antifraude de Cataluña considera que el tiempo le ha dado la razón y que se desvanece definitivamente la acusación de que él fue el autor después de que Pino haya reconocido que «en el Ministerio [del Interior] hay salas donde se  graba absolutamente todo» para que «quede constancia de la postura de cada cual en las reuniones». «Hay una sala detrás, una sala de control en la que se puede grabar. Ahí el problema es el custodio», ha declarado ahora el ex número dos de la Policía. Éste ha evitado revelar la identidad del «custodio», aunque todos los indicios apuntan al comisario Marcelino Martín-Blas por su condición entonces de jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional.

Me hubiera extrañado si las grabaciones hubieran sido en el Ministerio de Cultura», dice De Alfonso

«El gesto de Eugenio Pino [en alusión a las manifestaciones de esta semana] está a la altura de su categoría. Es un gesto digno», declara De Alfonso en conversación telefónica con El Independiente. «Me acusaron de haber grabado y de haber filtrado. No tenía ningún sentido; no pude ser yo. Pero no reprocho nada ni al señor ministro ni al señor Pino, a los que les tengo todo el respeto del mundo», observa.

Con la perspectiva que le ha dado el tiempo, Daniel de Alfonso considera que, «hasta cierto punto, se justifican las grabaciones en un Ministerio como Interior». «Cuando había un estallido general de corrupción en toda España, cuando empezaba la amenaza del yihadismo y cuando la situación era convulsa por la cuestión territorial de Cataluña… No me causa ahora extrañeza, sí si hubiera ocurrido en el Ministerio de Cultura», agrega.

El ex director de la Oficina Antifraude de Cataluña, que se reincorporó a su plaza en la Sección Séptima de la Audiencia de Barcelona tras su destitución y que desde noviembre pasado sirve en el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria 1 de Cantabria, considera que «el daño ya está hecho» pero insiste en que se ha marchado de Cataluña «sin odio ni rencores». «Estoy centrado en mi vida, no miro el pasado. No tengo palabras de dolor», destaca.

El gesto de Eugenio Pino está a la altura de su categoría», afirma el jefe Antifraude de Cataluña

Es por ello por lo que ha descartado acudir a los tribunales para defenderse de la acusación de que fue la persona que grabó, en contra de lo que tenía previsto inicialmente. De Alfonso tenía decidido interponer una acción penal, nunca antes de que el Tribunal Supremo se pronunciara sobre la querella interpuesta contra él y contra el ex ministro Fernández Díaz por el Partido Democrático de Cataluña (PDC) -antigua Convergencia- y por el ex alcalde de Barcelona Xavier Trías por violación de secretos, malversación de caudales públicos y delitos continuados de prevaricación. El pasado mes de diciembre, el Supremo archivó la querella porque el delito de conspiración para delinquir «no estaba en vigor» cuando se cometieron los hechos -en octubre del 2014-, si bien él ha optado finalmente por no pleitear.

En la entrevista con El Independiente, el ex director de la Oficina Antifraude de Cataluña mostró su extrañeza por el hecho de que Fernández Díaz no hubiera denunciado, pese a ser presuntamente víctima de un delito. «Si hubiera estado en el pellejo del señor ministro hubiera presentado la querella inmediatamente por revelación de secretos. Ni se ha presentado la querella ni se ha hecho una investigación», indicó entonces.

Como ya publicó este diario el pasado 4 de octubre, Daniel de Alfonso dejó correr el plazo y tampoco recurrió su destitución, acordada el Parlament el pasado 29 de junio. Éste tenía de plazo hasta el pasado 23 de septiembre para recurrir en amparo ante el Tribunal Constitucional al considerar vulnerados derechos fundamentales (concretamente su derecho de defensa).