Iba a ser un paseo triunfal hacia el renovado liderazgo del partido en Castilla-La Mancha. Y pocos dudan de su reelección como presidenta del PP regional. Pero la existencia de un pequeño sector crítico, que eclosionó en el Congreso nacional popular de este fin de semana, ensombrece el camino de María Dolores de Cospedal.

Fuentes del PP castellanomanchego admiten que «quien diga que no nos preocupa, miente». Temen que en el Congreso que celebrarán posiblemente los días 17 y 18 de marzo (dos semanas antes del calendario inicialmente previsto) los críticos de Cuenca vuelvan a hacer aparición cuestionando la acumulación de cargos de la también ministra de Defensa y secretaria general del PP. Y que otra vez, como pasó este viernes, su momento estelar se vea interferido por su presencia.

Quien diga que no nos preocupa el Congreso regional tras lo pasado este fin de semana miente»

Cospedal había cuidado con especial mimo su intervención del pasado viernes en la sesión inaugural del XVIII Congreso nacional. Debía presentar el informe de gestión de los últimos 5 años, que es el tiempo que mediaba desde la celebración del Congreso de Sevilla. Admitió que el partido no había actuado con la celeridad debida para atajar algunos casos de corrupción y agradeció la implicación de la estructura popular en la reivindicación de las siglas, lo que algunos interpretaron como un «toque de atención» a aquellos que, desde el Gobierno, no se habían significado precisamente por bregarse en la defensa de la honorabilidad del partido.

Pero la votación, también el viernes, de la llamada enmienda anti-Cospedal, que presentaba un compromisario crítico de Cuenca, Francisco Risueño, y que fue derrotada por solo 25 votos de diferencia, se convirtió en la noticia de la primera jornada del Congreso. El malestar de la secretaria general del PP, que no pudo parar el tsunami, era indisimulable.

La Junta Regional convoca hoy el Congreso que debería reelegir a Cospedal como líder

La Junta Directiva Regional del PP de Castilla-La Mancha se reúne hoy para convocar el Congreso que reelegirá a Cospedal, salvo giro dramático de los acontecimientos. Ayer mismo, en una maratón de entrevistas que comenzó en la Cadena Ser, siguió en Onda Cero, prosiguió en Telecinco, pasó por Espejo Público de Antena 3, y terminó en La Sexta, no quiso concretar si aspiraría de nuevo a presidir a los populares castellanomanchegos. “Haré lo que crea más importante y necesario de acuerdo con el partido”, se limitó a contestar al respecto, para agregar un lacónico “los plazos se los pone una misma» respecto a cuándo anunciará su decisión.

Fuentes regionales aseguran que «todos, sin excepción, damos por hecho que va a seguir de presidenta. El partido es ella y Vicente Tirado (su secretario general), no hay más». Otra persona de su entorno asegura que «María Dolores no va a dejar de tener una base territorial como la que le procura el partido aquí», una formación que la quiere de nuevo en 2019 candidata a la presidencia de la Junta en competición con el socialista Emiliano García Page.

Ella quiere volver a ser presidenta autonómica», afirman fuentes del PP

Bien es cierto que nada impide que volviera a ser candidata autonómica sin necesidad de presidir el partido, «pero quizá no se entendería que dejara ese cargo, para volver a competir dentro de dos años», objetan las fuentes consultadas. Lo cierto es que, hoy por hoy, Cospedal sigue siendo la gran esperanza del PP regional para regresar al gobierno autonómico, «que ha sido una de las responsabilidades que más le han satisfecho. Ella quiere volver a ser presidenta de Castilla-La Mancha», aseveran.

Otro destacado dirigente regional asegura no tener «ninguna duda» de que se presentará a la reelección, bajo el argumento de que «este partido es ahora una piña y no los cinco reinos de Taifas que se encontró cuando llegó en junio de 2006, con gente cómodamente instalada en la oposición. Se decía entonces del PP que era como otra consejería de José Bono. Los críticos -agrega- es gente que se ha quedado sin cargos por la pérdida de poder territorial, y que ahora protesta».

Dimisiones parciales

La votación de la enmienda anti-Cospedal se acabó saldando con dos dimisiones, una por carta, y otra vía Twitter que todavía no se ha materializado. La primera fue la de Rogelio Pardo, ex alcalde de Minglanilla (Cuenca), ex diputado provincial, ex diputado regional, ex senador y ex delegado de la Junta de Castilla-La Mancha en su provincia. Pardo abandona el comité ejecutivo regional del PP «por lo que considero un fraude democrático y un auténtico pucherazo, por parte del aparato del PP», en alusión a la votación de la enmienda de Risueño.

El segundo es el concejal de Cuenca Pedro García Hidalgo, que supuestamente ha abandonado también el comité ejecutivo regional pero no ha dejado su acta de concejal. En el PP interpretan que los dos están ya fuera del partido por lo que no podrían ir al Congreso regional, aunque ellos nada han dicho de que hayan dejado también la militancia. Por su parte, Risueño ha pedido las grabaciones de la votación de su enmienda para demostrar que hubo «pucherazo». Los tres son la cara visible de un sector crítico con epicentro en Cuenca que puede amargarle el Congreso del PP de Castilla-La Mancha a María Dolores de Cospedal.