El todavía secretario político y portavoz parlamentario de Podemos, Íñigo Errejón, adelanta que está dispuesto a «asumir las consecuencias» de los resultados de Vistalegre II, por los que Pablo Iglesias se hizo con un 60% de la dirección del partido. Unos resultados que se traducirán en una pérdida de poder interno que el dirigente parece dispuesto a aceptar. Aunque advierte: «No es el momento de pasos atrás sino de pasos adelante». En este sentido, ha reclamado proporcionalidad en la nueva configuración de la Ejecutiva del partido, para asegurar así una presencia acorde a los apoyos recibidos.

Sobre este asunto se ha pronunciado también el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando: «Es el día de San Valentín, y algunos tendrán que preguntarse si están en el amor o en las purgas», ha señalado. Pero esta no ha sido su única alusión. «Ya sabe usted que los comunistas son muy partidarios de las purgas. Yo sólo espero que no lo rematen», ha zanjado en referencia al proceso interno de Podemos, Vistalegre II, en el que aseguró que estaban «dispuestos a sacrificar a un niño», en referencia a Errejón.

El todavía portavoz de Podemos no se ha mostrado tan contundente, y ha advertido de que las urnas han fijado unos «nuevos equilibrios que invitan a la pluralidad y a la integración, y es un mandato que debería ser escuchado». No obstante, ha apuntado directamente al líder de la formación a tomar la decisión final sobre su futuro. «Pablo [Iglesias], como secretario general, tendrá que tomar decisiones sobre dónde nos situamos todos». «Mi idea de lealtad es ubicarme donde se crea que soy más útil», ha añadido, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces.

Dije en todo momento que asumía las consecuencias que pudieran venir»

«Yo ya di un paso defendiendo las ideas que creo mejores para Podemos. Dije en todo momento que asumía las consecuencias que pudieran venir», ha advertido. Sobre su portavocía en el Congreso, no ha dado por segura su continuidad y la ha puesto en manos de Iglesias: «Estoy muy satisfecho del trabajo realizado y si Pablo [Iglesias] considera que soy útil en esa posición, seguiré. Y si considera que hay compañeros más capacitados, lo aceptaré», ha reconocido.

El portavoz, al ser preguntado, ha destacado que en su propuesta pedía un Consejo de Coordinación -la ejecutiva de Podemos- acorde a los resultados salidos de Vistalegre, y en este sentido ha mostrado su deseo de que sea así: «Encabecé una iniciativa que proponía que la ejecutiva reflejara la dirección. Me gustaría que lo reflejara, pero es una decisión que no me corresponde a mí».

De darse esta proporcionalidad, al equipo de Íñigo Errejón le correspondería un 40% de las áreas del Consejo, que oscilará entre 10 y 20 miembros, según el documento organizativo elegido -de Iglesias-.

La Secretaría Política, en el aire

Iglesias y Errejón mantuvieron una conversación telefónica este lunes por la noche, 24 horas después de la Asamblea Ciudadana Estatal. En ella, según ha avanzado el portavoz, hicieron un «análisis» del congreso, aunque no entraron al detalle de las consecuencias concretas de los resultados. Un asunto sobre el que ambos dirigentes hablarán a lo largo del día de hoy, posiblemente durante el Pleno del Congreso que da comienzo a las 15 horas.

Errejón no asegura la continuidad de la Secretaría Política que todavía ocupa

Una de las incógnitas sobre la futura organización, que será decidirá el próximo sábado, con la primera reunión del Consejo Ciudadano de Podemos, será la continuidad o no de la Secretaría Política, ahora ocupada por el número dos de la formación morada. «No sé si seguirá la Secretaría Política», ha señalado, asegurando que no hay todavía ninguna decisión en firme. «Si sigue y queda en manos de otra persona, le deseo suerte. Si sigue y queda en mis manos, seguiría haciendo el mismo trabajo que hasta ahora de la mejor manera que sé».

Errejón ha sacado pecho de las tareas que ha realizado durante los últimos tres años como secretario político. Sus afirmaciones han ido en pretérito perfecto, como algo que ya forma parte del pasado, en un tono al que no escapaba cierta melancolía. «De la Secretaría Política, de la parte de la que me sentía más orgulloso era de la «P», no tanto de la Secretaría sino en la orientación política». Ha argumentando que se trata de «la orientación política que ha marcado una formación que no existía y que hoy representa a cinco millones de personas».