Tira y afloja. Es el resumen de la relación entre PP y Ciudadanos estas últimas semanas. Ambos partidos han tensado la cuerda durante los últimos 15 días, pero en su justa medida para no romperla. Mientras el PP se ha mantenido en sus trece aplazando todo lo posible las medidas de regeneración firmadas y defendiendo la continuidad del presidente de Murcia pese a su condición de imputado, Ciudadanos ha dejado a un lado los ultimatums para pasar a la acción y presionar a los populares.

Rivera pretende presionar al PP y demostrarle que C’s “va en serio”

Por un lado, con las medidas de regeneración. A día de hoy sólo están “encarriladas” tres de las seis firmadas. La mitad. Una cifra que, lejos de provocar una ruptura, ha llevado a Ciudadanos a recurrir al plan b. Esto es, buscar mayorías alternativas con el resto de partidos de la oposición. Una estrategia con la que Rivera pretende aumentar la presión y demostrarle al PP que “Ciudadanos va en serio”.

Este ha sido el último recurso. A Ciudadanos, las palabras, no le sirven con el partido de gobierno. Con palabras discutieron los puntos del pacto cuando se cumplían los tres meses acordados para su puesta en marcha, y el PP respondió con largas. Con palabras, más serios, cuestionaron el pasado miércoles a Rajoy durante la sesión de control del Congreso sobre la comisión de investigación del caso Bárcenas, y éste volvió a responder con largas a un Rivera que, entre gestos de desaprobación llegó a llamarle “caradura”. Ese día, Ciudadanos pasó a los hechos.

El mismo miércoles, la formación naranja, como ya había advertido, buscó el apoyo de la oposición. Una oposición que se ha unido para poner al PP contra las cuerdas. “Como dijimos, con o sin Rajoy se va a investigar el caso Bárcenas“, anunciaba el portavoz del grupo, Juan Carlos Girauta, tras registrar la comisión de investigación junto a PSOE y Podemos. Los tres registraron de forma conjunta esta iniciativa, que hizo saltar las alarmas en las filas populares.

Apenas dos horas tardó el PP en responder con otra comisión de investigación. Esta, sobre la financiación de todas las formaciones: “O todos o ninguno”, señalaba esta semana el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo. El portavoz del grupo, Rafael Hernando, visiblemente molesto con esta relación de tres, calificó de “hostil” la acción de Ciudadanos y acusó al líder de la formación naranja de mentir. “La foto con Podemos e IU era totalmente innecesaria”, apuntaba duramente. Según él, su partido estaba dispuesto a crear dicha comisión como estaba firmado, pero “no nos dio tiempo a debatirla con C’s”. No contentos con presentar dicha comisión, registraron otra paralela para que se investigara en el Senado, donde tienen mayoría absolura.

Pero la “hostilidad” generada durante esa jornada entre ambos partidos apenas duró unas horas. Las sucesivas conversaciones mantenidas entre los portavoces rebajaron el tono sin poner en peligro la continuidad del pacto. “Las 150 medidas se están cumpliendo”, justificaban las dos formaciones evidenciando que a ninguna le interesa sobrepasar ese límite.

La “hostilidad” generada tras registrar sendas comisiones de investigación duró unas horas

Ciudadanos considera que el PP se ha aprovechado todo lo que ha podido hasta ahora de su pasividad, pero una ruptura provocaría unas nuevas elecciones que supondrían otro parón institucional y volver a empezar de nuevo. Por su parte, los de Rivera están intentando reforzar su imagen demostrando que van “en serio”, pero está midiendo sus fuerzas y usando las alianzas con la oposición sólo para hacer cumplir las medidas de regeneración, donde les falla el PP. Saben que la foto con Podemos no le hace bien porque, de adelantarse las elecciones, esta amistad puede castigarles en las urnas. Por lo pronto, ambos cuentan con seguir juntos para aprobar los Presupuestos.

De momento, los acuerdos con la oposición serán puntuales. Con ellos intentarán llevar a cabo la limitación de mandatos y el fin de los aforamientos, dos cuestiones que con el PP a día de hoy parece imposible. Éste quiere evitar a toda costa reformar la Constitución, algo imprescindible para acabar con los aforamientos pero no para limitar los mandatos, ya que conoce la voluntad de Podemos de crear un referéndum.

Ciudadanos, por su parte, ya se ha sentado este viernes con Podemos. Según el secretario general de la formación naranja, José Manuel Villegas, el referéndum exigido por los de Pablo Iglesias supone “un impedimento” porque “retrasa” una reforma sobre la que hay consenso y que por la vía rápida podría resolverse en un plazo de “entre dos semanas y un mes”. No obstante, se trata de un impedimento que en último caso están dispuestos asumir, según fuentes del partido. Mientras tanto, continuarán negociando con Podemos y esperan reunirse también la próxima semana con el PSOE.

27 de marzo, fecha límite en Murcia

La estrategia de Ciudadanos a nivel nacional no dista mucho de la llevada a cabo en Murcia. La insistencia del presidente de la región, Pedro Antonio Sánchez, de continuar en el cargo pese a su condición de imputado y el respaldo de su grupo ha llevado a Miguel Sánchez, portavoz de Ciudadanos en la Asamblea, a mover ficha. La pasada semana, los de Rivera dieron por roto el pacto por incumplir el punto número uno del acuerdo de investidura, que exigía la dimisión del presidente o de cualquier miembro de su equipo si era imputado.

Al igual que en Madrid, Ciudadanos ha iniciado contactos con la oposición en Murcia

Al igual que en Madrid, Sánchez ha iniciado contactos con la segunda fuerza más votada en la región, el PSOE, para buscar alternativas y quitarle la presidencia al barón popular. Hasta ahora, Ciudadanos sólo descarta sumarse a un gobierno a tres con Podemos y PSOE como le ofrecía el portavoz socialista, Ramón González Tovar.

Por el momento, de la reunión mantenida esta semana entre ambos partidos ha salido una fecha: 27 de marzo. Si Sánchez no ha dimitido antes de ese día, tomarán una decisión sobre una posible moción de censura. De esta forma, Ciudadanos deja la pelota en el tejado del PP, de quien depende seguir tensando la cuerda o aflojarla de nuevo.