El PSOE ha dejado de ser un «donante de votos». Así definió la situación del PSOE el periodista Xavier Sardà el 19 de abril en el acto de homenaje a la ex ministra Carmen Chacón. «Dejen de ser donantes de votos por una temporada», reclamó el comunicador al PSOE y al PSC. Y así ha ocurrido, según la dirección socialista.

La Gestora maneja sondeos y estudios internos que muestran esa recuperación. Ya el último barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señaló en febrero un ligero repunte del Partido Socialista. Aunque no recuperaba el segundo puesto, alcanzado por Podemos en octubre, sí lograba un 18,6% de apoyos frente al 17% alcanzado tres meses antes, que fue el peor resultado de toda la serie histórica. Ese cambio de tendencia señalaba que el partido había frenado su caída e iniciaba un periodo de cierta recuperación electoral.

Los estudios internos del PSOE demuestran que ese repunte se consolida. Según esos sondeos, un 3,2% de los votantes de Podemos el 26-J respaldaría hoy al PSOE. El partido de Pablo Iglesias sólo tendría un 2,4% de votantes socialistas, de los que se ha nutrido desde mayo de 2014, cuando irrumpió en las elecciones europeas. El auge de Podemos hasta alcanzar cinco millones de votos ha coincidido con la debacle del PSOE, que ha perdido igual número de apoyos.

Un 3,5% de los votos del PSOE ya procede de Podemos

La situación ya habría cambiado, según los datos que maneja la dirección socialista. El PSOE ya quitaría un 3,2% de votos a Podemos, de los que un 2,4% se declara ex votante socialista. Por su parte, los votantes que aseguran que no volverían a apoyar al PSOE se irían mayoritariamente a la abstención, frente a sólo un 1,8% que votaría a Podemos. Un 3,5% de los votos del PSOE ya procederían del partido de Pablo Iglesias. Y esos porcentajes supondrían cifras mayores de voto, ya que la abstención aumentaría considerablemente, según los estudios.

Dentro del PSOE existen distintas tesis sobre el motivo de esa recuperación electoral. Ese debate se ha avivado con motivo de la primera vuelta de las elecciones francesas, que ha dejado al candidato socialista fuera de juego. Los tres aspirantes a la Secretaría General han interpretado el resultado de Benoît Hamon, que ha quedado en quinta posición con un 6,4% de los votos.

Díaz achaca la debacle de Hamon a su radicalización

«Las elecciones francesas son una demostración concluyente de que a los socialistas nos exigen alternativas solventes y para grandes mayorías», escribió en Twitter la presidenta de la Junta de Andalucía, que también pidió «sumar para frenar a la ultraderecha» porque «no hay excusas»: está en juego «el proyecto europeo» y el «modelo de convivencia» de todos.

«Si la socialdemocracia se desdibuja», los votantes les «abandonan». «Solo desde la izquierda y con credibilidad seremos alternativa a la derecha», seguró Pedro Sánchez en la misma red social.

«Nos duele el resultado del Partido Socialista en Francia. Pero tenemos que aprender: ni radicalismos estériles ni izquierda resignada», ha concluido Patxi López.

Oposición útil y radicalización de Podemos

Algo parecido ocurre con la mejoría electoral del PSOE. La Gestora está convencida de que la «oposición útil» iniciada en el Congreso de los Diputados con su agenda social ha servido para mostrar las señas de identidad socialista y recuperar su crecibilidad. Ese trabajo parlamentario ha coincidido con un giro estratégico en Podemos «hacia la radicalidad» tras su congreso de Vistalegre II y la caída de Íñigo Errejón. La combinación de ambos elementos hacen que el PSOE recupere su lugar como segunda fuerza política del país, según la dirección socialista.

La Gestora se había marcado como objetivo «centrar» al PSOE en busca de los ocho millones de votantes que se sitúan en torno al 4 sociológico en las encuestas del CIS. Ése es el proyecto de Susana Díaz, que propone una alternativa «para grandes mayorías» que devuelva la victoria al PSOE.

Por su parte, el sector crítico del partido, liderado por Pedro Sánchez, atribuye ese cambio de tendencia en la ola de ilusión generada por el proceso de primarias y la vuelta a la escena política del ex secretario general.