Susana Díaz quiere blindarse en el PSOE andaluz y la Presidencia de la Junta. La perdedora de las primarias socialistas ha trasladado un mensaje a su flamante secretario general: ‘Tú en Ferraz y yo en San Vicente’. Se trata de una especie de entente cordiale, un pacto de no agresión para que Pedro Sánchez no intente crear una estructura propia en el territorio andaluz que suponga una amenaza interna para la baronesa. A cambio, Díaz le garantiza enterrar el hacha de guerra y abandonar el pulso soterrado que inició prácticamente desde su nombramiento en julio 2014 hasta que consiguió apearlo de la Secretaría General el 1 de octubre de 2016.

Tras dos años de desestabilización interna, Díaz promete ahora lealtad. Un respeto a la nueva dirección socialista con condiciones: que renuncie a cualquier aspiración o injerencia en su territorio. «Pretende convertir al PSOE andaluz en una especie de PSC, con la misma autonomía», explican fuentes cercanas a Sánchez, que rechazan esa posibilidad. El entorno del líder socialista recuerda que el PSOE andaluz forma parte del partido y como tal debe esa lealtad a su dirección federal, que ejercerá sus competencias en Andalucía como en el resto de comunidades.

Sánchez no promoverá una candidatura alternativa en Andalucía

Pedro Sánchez no tiene intención de promover una candidatura alternativa a la de Susana Díaz como secretaria general del PSOE-A. El liderazgo de Susana Díaz en la Junta de Andalucía es indiscutible y todo el partido tiene que estar detrás de ella», aseguró uno de los hombres de Sánchez en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, durante el Comité Director andaluz. Tal y como prometió en las primarias, el secretario general no quiere desestabilizar los gobiernos autonómicos ni cuestionar a los presidentes socialistas. Temerosa de esa posibilidad, la Ejecutiva andaluza ha acelerado el proceso para que se celebren primarias el 16 de julio si existe algún rival para la baronesa.

En su empeño por reconstruir la unidad del partido, Sánchez no quiere fomentar victimismos ni mostrar una actitud revanchista entre los barones que provocaron su caída. Por ese motivo no promoverá a candidatos sanchistas en los congresos regionales, aunque advierte de que los militantes elegirán a sus líderes en todos los territorios si surgen opciones alternativas.

El secretario general se ha garantizado un congreso federal tranquilo

Los barones suman un 41% de los delegados al congreso federal de junio, frente al 51% que controlará Sánchez, que se garantiza así el éxito de sus propuestas y el aval a la Ejecutiva federal que quiere formar. En esa minoría, a Susana Díaz sólo le quedan dos alternativas: consolidar su posición en la Junta de Andalucía en el periodo más incierto del PSOE-A o buscar alguna salida ante el riesgo de ser la presidenta que perdió el Gobierno andaluz tras 37 años de ejecutivos socialistas. Ese peligro fue una de sus motivaciones a la hora de intentar el salto a Madrid.

La aparición de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos suponen una grave amenaza al régimen socialista andaluz. Hasta ahora, el PP para poder gobernar en la comunidad necesitaba ganar por mayoría absoluta. Victorias por minoría simple como la de Javier Arenas en 2012 se contrarrestaban con acuerdos de gobierno con partidos bisagra como el andalucista o IU. La existencia de Ciudadanos y sus acuerdos con el PP en el Gobierno central y otras comunidades podría permitir que los populares alcanzasen la Presidencia andaluza por primera vez en la historia si consiguen ganar por mayoría simple.