La Ejecutiva del PSOE ha aprobado este lunes una resolución política que justifica su cambio de postura sobre el acuerdo comercial de la Unión Europea con Canada, conocido como CETA por sus siglas en inglés. Del apoyo inicial en el Parlamento europeo y el Congreso, el PSOE pasa a una “abstención razonada”, para demostrar el giro a la izquierda que anunció Sánchez durante la campaña de las primarias. El motivo de la abstención, en vez del voto en contra, es que el PSOE es “acérrimo defensor del comercio multilateral”, aunque ha encontrado “objeciones razonables” y escasa regulación en este caso concreto.

“A pesar de que tiene aspectos concretos a los que nos oponemos, estamos a favor del multilateralismo, la apertura y el estrechamiento de los lazos comerciales con otras regionales del mundo y, en particular, con Canada”, ha explicado el secretario de Economía del PSOE, Manuel Escudero, que ha abogado por una “globalización justa”. Sobre el anuncio del viraje, realizado por la presidenta del partido, Cristina Narbona, a través de Twitter, ha explicado que “esta Ejecutiva ha empezado a la carrera”, sin admitir mayor autocrítica.

El cambio de criterio es “un serio aviso de que en el futuro seguiremos objetando a tratados comerciales que tengan estas características”, ha advertido Escudero, que ha explicado los motivos de ese cambio de criterio. Ha asegurado que la abstención socialista no va “en contra de la globalización ni el comercio multilateral” -“eso sería negarse al crecimiento y al progreso”- pero sí ve considera necesario establecer “una reflexión sobre las reglas que lo rigen, sobre el ordenamiento”, así como garantizar la “salvaguardas medioambientales y laborales en el futuro”.

El PSOE ha encontrado tres “objeciones razonables” para justificar su nueva postura

En ese sentido, Escudero ha destacado las “objeciones razonables” del PSOE. La primera es el modo de resolución de las disputas, especialmente el derecho a compensar a los inversores extranjeros cuando una regulación pública cambia y puede perjudicar sus expectativas de beneficio en el futuro, así como el  “sistema judicial dual” que se establece: un arbitraje privado para las denuncias de los inversores y el ordinario para los ciudadanos y las autoridades locales frente a los grandes inversores.

En segundo lugar, el PSOE observa un “manifiesto desequilibrio entre las provisiones y salvaguardias que se establecen para proteger a los inversores frente al a protección de los derechos laborales o medioambientales”.

Como tercer elemento, Escudero ha destacado el “secretismo” con el que se ha desarrollado el tratado, cuya negociación comenzó en 2008 y que no se ha hecho pública hasta 2015.

Un “antes y un después” en la relación del PSOE con los sindicatos

Los dirigentes socialistas se han reunido con la cúpula de CC.OO y UGT para analizar este cambio de posicionamiento, que los sindicatos han celebrado, sin dejar de reclamar un voto en contra. Por el contrario, el nuevo criterio del partido ha levantado un fuerte malestar entre eurodiputados y diputados, así como en el Gobierno de Susana Díaz.

Aunque el PSOE y los sindicatos han justificado el encuentro en la necesidad de establecer una agenda social más amplia, la primera reunión se produce en plena controversia por el viraje del partido sobre el CETA, que también ha celebrado Pablo Iglesias. De esta manera, Sánchez encuentra una legitimación a su cambio de criterio en el sector de las “fuerzas progresistas” con las que quiere colaborar para recuperar votos de Podemos y establecer una alianza de izquierdas que le permita llegar al Gobierno. Dentro de esa estrategia se enmarca el nuevo rechazo al CETA del PSOE. “Somos de izquierdas, no es sólo un eslogan”, explican desde la Ejecutiva, en referencia al lema del 39 Congreso del PSOE recientemente celebrado.

En rueda de prensa, los representantes sindicales han mostrado su postura contraria al CETA por su “oscurantismo” y porque “atenta contra la soberanía de nuestro país y no deja claras las relaciones laborales”. Abogan así por votar en contra para “proteger los servicios públicos ” y evitar el sistema de arbitraje privado que se establece, al margen de los tribunales de justicia, entre los países y las grandes multinacionales.

Los sindicatos reclaman el voto en contra

“En el trámite parlamentario da igual la abstención o el voto en contra porque necesita una mayoría absoluta. Pero si el PSOE no hubiera cambiado de postura nadie estaría hablando ahora del CETA, y no será porque nosotros no lo hemos puesto sobre la mesa. Al menos se está debatiendo”, ha celebrado Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT, secundada por el responsable de Organización de CC.OO, Fernando Lezcano, que también aboga por el voto en contra.

La Ejecutiva socialista se ha reunido hoy con las ejecutivas de CC.OO y de UGT en Ferraz. Se trata de un primer encuentro para generar “una nueva dinámica de colaboración” con los sindicatos, que han sido fundamentales en la victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas. Para reconocerles esa labor no sólo participaron en la inauguración del 39 Congreso del PSOE, sino que compartirán protagonismo en la agenda social que quiere poner en marcha Sánchez en el Parlamento.

La vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, y el secretario de Organización y Comunicación de CC.OO, Fernando Lezcano, han celebrado este giro del PSOE, que pone fin a una etapa de colaboración institucional con el PP auspiciada por la Gestora, que alcanzó acuerdos como la subida del salario mínimo interprofesional a espalda de los agentes sociales. “Eso no va a volver a ocurrir”, han anunciado.

En este sentido, las tres ejecutivas han acordado trabajar de forma conjunta en una serie de asuntos prioritarios: pensiones y Pacto de Toledo; derogación de la reforma laboral y de la ley mordaza; salario mínimo, violencia  de género; protección social con plan de rescate a los jóvenes y atención a parados mayores de 55 años.

“Ha sido la reunión de tres comisiones ejecutivas, que se citan para compartir diagnóstico, destacar temas relevantes y con vocación de futuro. Ha sido positiva porque marca un antes y un después en las relaciones. Hay una coincidencia en el diagnóstico de que la crisis no ha finalizado y hay que convenir y colaborar con todas las fuerzas progresistas para encontrar una salida justa y equitativa a la crisis”, ha explicado Lezcano.

“Es un primer encuentro pero vendrán muchos otros para establecer una agenda social común y compartida”, ha anunciado  el portavoz de la Ejecutiva socialista, Óscar Puente.

La reunión con los sindicatos se produce un día antes del encuentro entre Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, para iniciar también una dinámica de colaboración en el Congreso que permita la derogación de leyes del PP como ensayo para un Gobierno en común. El miércoles, Sánchez se reunirá con Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, para “tejer y sacar adelante asuntos sociales”, entre los que el PSOE ha destacado el plan de rescate a los jóvenes.