Se reabre la guerra entre el ex ministro de Industria y Energía José Manuel Soria y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro. La revelación de El Mundo de que el canario prepara libro de memorias en el que cuenta que Montoro trasladó a Mariano Rajoy información privilegiada para forzar su dimisión, “puede responder a que esté acorralado por un tema que tenga raro, por algo que le pueda estallar”, aventuran en el entorno del responsable de Hacienda. También llaman la atención hacia una posible “puesta en marcha” del G-8, el grupo que, capitaneado por José Manuel García Margallo, Miguel Arias Cañete y Jorge Fernández Díaz, hacía oposición interna, en la anterior legislatura, a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Soria pertenecía al grupo de los críticos, Montoro al de los adeptos a la “número dos” del Ejecutivo. De hecho, el ex ministro de Industria también apunta a Santamaría como parte instigadora de su caída.

Montoro, en presencia también del titular de Economía, Luis de Guindos, con quien está enfrentado, no ha querido entrar en este tema durante la rueda de prensa que ha seguido a la reunión del Consejo de Ministros. Para los suyos, las supuestas acusaciones de Soria “es lo que dice un señor que ha mentido más veces”, haciendo alusión a la causa última de su dimisión, esto es, negar que las empresas familiares operaran a través de paraísos fiscales cuando lo hacía a través de Jersey. En cambio, “ahora la versión es otra, toda llena de incoherencias, como que todo se debió a un supuesto chivatazo de una cuenta corriente de la madre en el extranjero”.

Extrañeza en personas próximas a Soria de que “haga cualquier cosa que pueda perjudicar a Mariano”

Personas próximas al ex ministro subrayan que “es obvio que José Manuel tenía ambición, ganas y capacidad para crecer en política”, antes de que todo aquello se viera frustrado por los negocios familiares. Admiten que era duro y con poco espíritu de colaboración, “lo que le canjeó importantes adversarios también en lo mediático”, pero disponía de línea directa con Rajoy, “y eso hizo que el número de adversarios creciera”. A otro conocedor de Soria le extraña que haga cualquier cosa que “pueda perjudicar a Mariano (Rajoy). Él no es así y lo normal entre ministros y ex ministros es que funcione eso de ‘¿verdad que no nos vamos a hacer daño?'”. Era en todo caso el ministerio de Soria una “zona de sombra” con “muchos intereses cruzados, grupos de presión y decisiones muy trascendentes”, como lo fue en su día la subida de impuestos a las energéticas o las primas a las renovables, otra causa que añadir a su enfrentamiento con Montoro.

Montoro, cauto

“No puedo dar una información sobre ningún contribuyente, no hablo ni hago valoraciones a ese respecto” es de las pocas cosas que ha dicho el titular de Hacienda durante su comparecencia ante los medios de comunicación cuando ha sido interrogado sobre si informó a Rajoy de una supuesta investigación a la madre de Soria. Claro que también ha tenido que responder a otras cuestiones sobre su reciente reprobación y las muchas voces que reclaman su dimisión tras la sentencia del Constitucional, que ha tirado abajo la amnistía fiscal de 2012. Él insiste en su mensaje de que tiene por delante “mucho trabajo”, admitiendo que pueda haber “intereses en que me retire u otros que no hubiera querido que entrara. Pero eso es la política”.

Soria y Wert pasaron juntos el puente de mayo en Jávea convocados por Margallo

Sin querer hacer sangre ha llegado a comentar en un corrillo posterior con periodistas que Soria “fue un gran ministro” que abordó una reforma del sector energético “que ha permitido salir de las crisis”. Admite que hubo debate en torno a cómo abordar el futuro de las renovables, si subiendo impuestos, que era la posición de Soria, o eliminando primas, como defendía él. Se impuso la primera opción, pero que ese tipo de discrepancias no son tan raras en el consejo de ministros. Llovía sobre mojado. Tampoco estuvieron de acuerdo en el reparto de las tdt, que decidió la vicepresidenta.

“Cumbre” en Jávea

La segunda opción apuntada por el entorno de Montoro, esto es, la “reactivación” del G-8 pudiera ser posibble. García Margallo intenta mantenerlo vivo tal y como contamos en El Independiente. El pasado puente de mayo, el ex ministro de Exteriores convocó en su su casa de Jávea (Alicante). Sólo pudieron acudir dos ex ministros, el de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, y el mismísimo José Manuel Soria. Quizá entonces leyera a sus antiguos compañeros algún párrafo de esas memorias no natas que ya han caído como una bomba en la línea de flotación del Gobierno.