Son variados los frentes que tiene abiertos Pedro Sánchez en su regreso a la secretaría general del PSOE y muchos de ellos tienen nombres y apellidos. Algunos responden a presidentes autonómicos que no le apoyaron, la mayoría, y otros a miembros de la llamada vieja guardia que se apuntaron en masa al carro de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Es el caso del que fuera todopoderoso vicepresidente del Gobierno, un auténtico pata negra de la histórica foto de la tortilla, Alfonso Guerra, y al que apenas le quedan dos responsabilidades de la que, al menos una, puede verse desposeído: la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias.

Guerra, que tampoco tiene escaño en el Congreso desde diciembre de 2015, teme que el nuevo líder socialista acabe pasando factura a todos aquellos que se comprometieron con la andaluza Susana Díaz y más él, que no sólo acudió a la multitudinaria presentación de su candidatura en Ifema el pasado 26 de marzo, sino que la acompañó en el cierre de campaña, cosa que eludió hacer, por ejemplo, Felipe González. Tras apostar a caballo perdedor en unas primarias que dieron un triunfo incontestable a Sánchez, Guerra contactó con éste para poner su cargo en la histórica fundación a disposición del nuevo líder, a lo que se limitó a responder con un “ya hablaremos” que ha dejado al ex vicepresidente más inquieto que antes de esa conversación.

Telefoneó a Sánchez tras las primarias para poner su cargo a disposición del nuevo líder, la respuesta fue “ya hablaremos”

Bien es cierto que Guerra tampoco ha ayudado mucho a limar asperezas con el nuevo equipo que dirige las riendas socialistas. Defendió sin ambages la abstención para facilitar la investidura de Mariano Rajoy y minimizó la dimisión de Sánchez aquel 1 de octubre de 2016. Y, en un tirabuzón final, su artículo en la revista Tiempo, anterior a la celebración del 39 congreso,  reclamando la aplicación del artículo 155 de la Constitución para frenar al independentismo catalán mediante la asunción temporal de algunas de las competencias autonómicas, cayó como una bomba de relojería, y eso que no era la primera vez  que lo defendía públicamente. El portavoz del PSOE y alcalde de Valladolid, Óscar Puente, dijo que ese artículo era “cruento” y limitó el exordio a una mera opinión personal. “Es una idea que solo ha puesto Alfonso Guerra encima de la mesa y, por tanto, vamos a dejarlo como una opinión y espero no ir más allá”, dijo.

Artículo “cruento”

La secretaria de Cohesión e Integración del PSOE y alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), Núria Parlon, incluso anunció que acudirían “a la comunidad internacional para impedirlo” si el Gobierno suspendía la autonomía de Cataluña, aunque la aplicación de ese artículo no pasa o, al menos, no pasa necesariamente, por dicha suspensión. Finalmente, le acabó desautorizando el propio Sánchez cuando, tras su última cita con el líder de Podemos, el otro Pablo Iglesias, afirmó que “no voy a opinar sobre hipótesis. El 155 no se va a aplicar. No tenemos que llegar a esa situación. El Gobierno del PP y la Generalitat deben sentarse a dialogar y encontrar una solución pactada para esta situación que dura ya cinco años”.

En definitiva, no es Guerra el más popular de Ferraz para seguir al frente de la Pablo Iglesias, emblema de las fundaciones vinculadas al PSOE, dedicada a la difusión “del pensamiento socialista”, a la conservación de un importante archivo sobre el movimiento obrero y el socialismo y a la recuperación de la memoria histórica, como reza la propia carta de presentación del ex vicepresidente del Gobierno en la web de la Fundación.

También preside la Fundación Sistema y la Revista Temas, pero su número dos, Tezanos, es un nuevo peso pesado en Ferraz

No es la única fundación que preside. También está al frente de Sistema, de la que es director el emergente José Félix Tezanos. Tezanos, recluido en los últimos años en esta fundación y en la dirección de la Revista Temas, resucitó políticamente como ideólogo de la candidatura de Sánchez y sociólogo de cabecera. Ahora ha sido nombrado secretario de Estudios y Programas de la nueva ejecutiva del PSOE. Quizá contribuya a “salvar” a Guerra tras años de colaboración mano a mano y pueda quedarse en la Fundación Sistema, otra cosa es la emblemática Pablo Iglesias de la que el propio Sánchez es patrono junto a otros compañeros de filas que apoyaron a Díaz o al vasco Patxi López, como es el caso de José Cepeda y de Rafael Simancas, respectivamente.

Demasiadas responsabilidades para un miembro de la vieja guardia que la nueva dirección socialista quiere retirada a sus cuarteles de invierno, siguiendo los pasos de Felipe González, salvo excepciones como la de Tezanos. Lo último que se ha conocido del ex presidente es su voluntad de mantenerse alejado del foco, no intervenir en política nacional para dedicarse a su actividad exterior en asuntos que afectan a países como Venezuela o Colombia.