Primer asalto superado. Moncloa cree, como no podía ser menos, que el presidente del Gobierno ha salido indemne de su declaración ante la Audiencia Nacional en el juicio de la Gürtel. Sin embargo, no será la de este miércoles la única ocasión en la que Mariano Rajoy tendrá que dar cuenta de los dineros de su partido y en una de ellas no habrá ningún juez que estime improcedentes las preguntas. La manera en que los partidos de la oposición, sobre todo PSOE y Podemos, han salido en tromba contra Mariano Rajoy, da una idea de las ganas con las que le recibirán en la comisión parlamentaria que investiga la financiación del PP, todo ello sin descartar que vuelva a reclamarse su comparecencia en el futuro juicio por los «papeles de Bárcenas».

En el entorno del jefe del Ejecutivo defienden que los abogados de las acusaciones populares «han demostrado que lo único que querían era buscar la pena de telediario», pero «no les ha salido bien». A su juicio, Rajoy «ha colaborado en todo lo que podía colaborar», ofreciendo «respuestas claras y entendibles». Un estrecho colaborador asegura no haberle visto «incómodo en ningún momento», aunque el inquilino de la Moncloa haya dejado traslucir cierta impaciencia con el letrado de ADADE y un tono no pocas veces altanero.

Génova ve una actuación coordinada entre las acusaciones y el PSOE porque la declaración de Sánchez «no se improvisa»

No hay que negar que Gobierno y PP han actuado como una máquina bien engrasada para orquestar el post interrogatorio. Rajoy ha acudido a San Fernando de Henares (Madrid) sin comitiva, pero luego ha habido un coro de voces exculpatorias y laudatorias en el mismo grado en que la oposición afinaba las críticas más descarnadas e intentaba subir el tono. Soraya Sánez de Santamaría, Rafa Hernando, Fernando Martínez Maillo, Javier Maroto… todos ellos cerrando filas. En cambio, tras defender PSOE y Podemos durante meses que Rajoy tenía que ir a declarar como cualquier otro ciudadano, esa misma declaración se torna en prueba de culpa y causa de dimisión para los partidos que no gobiernan.

Para el PP, que las acusaciones populares del juicio y el PSOE han coordinado su estrategia lo demuestra que nada más terminar la testifical de Rajoy el líder socialista, Pedro Sánchez, haya leído en Ferraz una larga declaración, «que no se improvisa», para exigir su dimisión. Sin embargo, le ha ganado por la mano el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que con un tono menos institucional, menos de mensaje a la nación, ha anunciado que peleará para que el presidente del Gobierno comparezca en un pleno extraordinario.

«No va a haber en la sentencia ni una línea de lo que ha pasado hoy», aventuran en el PP

Los populares tiran de argumentario para defender que la declaración de Rajoy respondía más a motivaciones políticas que judiciales, que esto no es más que una estrategia partidista «para tratar de desgastar «a un partido al que la oposición no gana en las urnas. «No va a haber en la sentencia ni una línea de lo que ha pasado hoy», aventuran en el PP para apelar a la innecesariedad de la declaración de Rajoy. Y eso que defienden que «no podrán decir que no ha contestado o que lo ha hecho con monosílabos» hasta el punto de que «incluso le ha parado el presidente» del tribunal cuando ha considerado improcedentes cuestiones que Rajoy decía dispuesto a aclarar.

Pero si bien el jefe del Eejcutivo tiene por delante otro asalto, el parlamentario, en que las cosas se le van a poner, sin duda, algo más difíciles, el PP no tiene intención de quedarse parado. Los populares no descartan denunciar al PSOE por la condonación que le hicieron los bancos de 50 millones de euros entre los años 2004 y 2006 por impagos de 16 préstamos concedidos en la década de los ochenta. Este asunto se suscitó durante la comisión parlamentaria del Senado que analiza la financiación de los partidos, promovida en solitario por el PP, y los populares volverán a sacarlo cuando pidan la comparecencia de Pedro Sánchez en réplica a la de Rajoy.

El PP no descarta denunciar la condonación de 50 millones de euros que se le hizo al PSOE entre 2004 y 2006

En el Senado comparecieron el pasado 13 julio los tesoreros de PSOE, Podemos y Ciudadanos. En todos los casos argumentaron que los dirigentes respectivos de cada partido no están sobre el control de las cuentas, argumento al que se aferra Génova para justificar que tampoco lo está Rajoy de las del PP, que ha sido en esencia lo que ha defendido  hoy en la Audiencia Nacional.

No se trata pues de un punto y final lo acontecido este miércoles sino un punto y seguido a pesar de que el calendario ayuda a Moncloa. Este viernes cierra el curso político con una rueda de prensa de Rajoy para hacer balance del año. Aunque el Consejo de Ministros no se irá muy lejos pendiente de los movimientos del independentismo catalán, no tiene previsto volverse a reunir hasta el 25 de agosto. Un día después, el inquilino de la Moncloa acudirá a Santiago a su habitual mitin de apertura del curso y el 4 de septiembre reúne a su Junta Directiva Nacional, máximo órgano del partido entre congresos. A partir de ese momento el partido en el Gobierno ha preparado un intenso calendario con la mirada puesta en los acontecimientos en Cataluña.