Valencia, la tercera ciudad de Venezuela, ha sido escenario este domingo de un intento de alzamiento militar contra el presidente Nicolás Maduro, que ha sido sofocado, según anunció el alto mando de las Fuerzas Armadas. Un pequeño grupo de oficiales venezolanos se declararon en rebelión contra el presidente y lograron sustraer un importante lote de armas antes de retirarse del Fuerte Paramacay, en el estado de Carabobo, donde se encuentra la mayor base de blindados del país.

En las calles cercanas a la base muchos civiles salieron a respaldar la revuelta y fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Un dirigente de Avanzada Progresista, Ramón Rivas, murió como consecuencia de la represión en Valencia, según ha informado El Nacional. 

El gobierno, a través de Diosdado Cabello, primer vicepresidente del partido en el gobierno, aseguró desde primera hora haber neutralizado “el ataque terrorista”, lo que suscribieron el ministro de Defensa, Vladimiro Padrino López, que apuntó como responsables “a fuerzas de extrema derecha en conexión con gobiernos extranjeros”.

En su programa dominical, el presidente Nicolás Maduro felicitó a las fuerzas de seguridad por repeler “el ataque terrorista”, como insisten en denominarlo los dirigentes chavistas para desvincularlo de cualquier alusión a la división en el ejército. “Hace una semana les ganamos con votos, hoy con las balas hemos ganado al terrorismo”, ha asegurado.

Este conato, aunque se haya dado por controlado por el régimen, habla a gritos del descontento entre algunos sectores de los militares. Los chavistas temen que haya un efecto dominó en otros cuarteles.

Los militares sublevados lograron llevarse armamento, lanzacohetes, granadas y munición, lo que confirmaron fuentes del ejército. El cabecilla, el capitán Juan Caguaripano, logró escapar. La Fuerza Armada Nacional anunció que los rebeldes son buscados por organismos de la seguridad del Estado. Afirmó que llevaron acabo la acción “delincuentes civiles portando prendas militares y un primer teniente en situación de deserción”.

En las calles de Valencia, numerosos ciudadanos salieron a protestar contra el presidente Maduro y a respaldar la acción de los militares del Fuerte Paramacay. Dos personas fueron detenidas en La Granja, estado de Carabobo.

Dada la inestable situación en Valencia, los militares reforzaron los controles en la capital, Caracas. La periodista Osmary Hernández aseguraba que habían aumentado los controles en las bases, especialmente en Fuerte Tiuna. También las redes sociales hablaban de que la autopista Panamericana presentaba fuerte presencia militar.

En el plano político sorprendió que se suspendió la segunda sesión de la Asamblea Nacional Constituyente, en la que se iba a crear la llamada Comisión de la Verdad para investigar los supuestos crímenes de la  oposición en las protestas. La víspera, los consituyentes destituyeron a la fiscal general, Luisa Ortega, chavista disidente, que ha denunciado que el régimen pretende acabar con todas las pruebas de corrupción y delitos contra los derechos humanos.

En “legítima rebeldía”

Los alzados de la ciudad venezolana de Valencia habían difundido un vídeo en internet en el que se declaran en “legítima rebeldía” contra la “tiranía” de Nicolás Maduro, como respuesta a la instalación de la Asamblea Constituyente. De acuerdo con el diario El Nacional, formaban parte del grupo militares en activo y retirados, como Caguaripano.

Al menos un hombre resultó muerto y otro gravemente herido dentro de la Brigada 41 de Blindados del Batallón Paramacay, según informó el comandante general del Ejército, el mayor general Jesús Suárez Chourio. El mayor general describió lo ocurrido como un ataque “terrorista, paramilitar, mercenario pagado por la derecha y sus colaboradores, pagado por el imperio norteamericano”.

A lo largo de la mañana del domingo se han producido enfrentamientos entre los rebeldes y los militares oficialistas y se han escuchado detonaciones en el lugar de los hechos, de acuerdo con varios testigos.

Según publica El Nacional, Remigio Ceballos, comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional (CO-FANB), informó de que siete disidentes, a quienes calificó de terroristas, fueron detenidos tras el ataque.

“Nos declaramos en legítima rebeldía, unidos hoy más que nunca, con el bravo pueblo de Venezuela, para desconocer la tiranía asesina de Nicolás Maduro”, han dicho los militares encabezados por el capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Juan Caguaripano desde la 41ª Brigada Blindada de Valencia.

“Aclaramos que esto no es un golpe de Estado. Esta es una acción cívica y militar para restablecer el orden constitucional. Pero más aún, para salvar al país de la destrucción total, para detener los asesinatos de nuestros jóvenes y familiares”, ha explicado Caguaripano.

Haciendo un llamamiento al resto del Ejército, Caguaripano ha indicado que, la iniciativa, bautizada como Operación David Carabobo, parte de “tropas de esta gloriosa unidad del verdadero Ejército venezolano forjador de libertad, así como de tropas activas y en reserva de todos los componentes, militares y policías, hombres y mujeres valientes amantes de la paz”.

El capitán retirado Juan Caguaripano se encontraba en paradero desconocido desde el año 2014, cuando el gobierno de Venezuela emitió una orden de búsqueda y captura tras su implicación en los llamados sucesos del Golpe Azul, concebido también para derrocar a Nicolás Maduro.

Pasen por encima de las cúpulas corruptas que traicionan al pueblo”, dice el cabecilla de la revuelta militar a la oposición

Caguaripano ha reclamado a la Asamblea Nacional, controlada por la oposición venezolana, que den por concluidas las posibles negociaciones con el Gobierno y “pasen por encima de las cúpulas corruptas que traicionan al pueblo”. “Ya pasó el tiempo de pactos y acuerdos ocultos entre tiranos y traidores”, ha espetado. Así, el líder militar ha exigido al Parlamento “la conformación inmediata de un gobierno de transición” y la celebración de “elecciones generales libres con poderes públicos independientes”.

“Reconozca y respete la voluntad de su pueblo de librarse de la tiranía y honre la memoria heroica de jóvenes (…) y otros tantos que con escudos de cartón y corazones de acero ofrecieron sus vidas para enseñar a un pueblo a derrocar el miedo”, ha concluido.

El recuerdo de Pérez Jiménez

Lejos de tener la situación bajo control, como simula el chavismo, puede que esté alzamiento sea el inicio de la cuenta atrás. Algunos recordaban este fin de semana cómo el presidente Marcos Pérez Jiménez se enfrentó a un intento de golpe el 1 de enero de 1958, y 23 días más tarde fue finalmente depuesto.

En declaraciones a El Nuevo Herald, el general Herbert García Plaza, ex ministro de Maduro, afirmaba:  “Esto no está bajo control. Hay señales inequívocas de que no es así. Ya el propio ministro de Defensa Vladimir Padrino López ya había admitido hace mes y medio en un programa de televisión que existían movimientos [conspiraciones] dentro de las Fuerzas Armadas”.

El director de El Nacional, Miguel Henrique Otero, considera muy relevante que haya habido disparos en Valencia y que los ciudadanos hayan salido a las calles para apoyar a los sublevados.”La gente se va uniendo contra Maduro, y los militares parece que no van a quedarse al margen”, concluye. El hambre y la represión son una bomba de relojería que estallará en cualquier momento.