El malestar de los policías nacionales con la actuación que están teniendo los Mossos d’Esquadra este domingo ante la celebración del referéndum de autodeterminación es notable. «Nos están dejando el marrón a nosotros. Sentimos mucha rabia e impotencia porque estamos quedando como los malos, cuando lo único que estamos haciendo es tratar de cumplir las órdenes de la autoridad judicial», se queja un agente.

Fuentes policiales han relatado a El Independiente la escena que se ha vivido en la Escuela de Idiomas de Lleida, donde una Unidad de Intervención Policial (UIP) movilizada días atrás desde Sevilla ha tenido que pedir refuerzo para poder desalojar este centro de votación debido a la concentración de personas que trataba de dificultar el acceso a los agentes. «Nosotros hemos tenido que llamar a más compañeros mientras había más de una docena de Mossos sin intervenir. Esperemos que el Estado tome medidas y se impongan sanciones», señalan.

La pasividad de la Policía de la Generalitat ya la ha denunciado horas antes el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Milló. La obligación de desalojar los colegios e impedir la votación por orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) incumbe no sólo a la Guardia Civil y a la Policía Nacional, sino que también es responsabilidad de los Mossos.

Sin uso de fuerza

Millo ha informado de que el cuerpo policial de la Generalitat ha enviado en la mañana de este domingo un escrito pidiendo la colaboración de Policía Nacional y Guardia Civil en 233 colegios electorales «para dar cumplimiento a la orden judicial».

El pasado viernes, el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, emitió una nota interna en la que dejaba claro que los agentes no podrían hacer uso «en ningún caso» de la «defensa policial extensible» o de otros elementos «de naturaleza similar» en caso de «resistencia pasiva» de los ciudadanos a la hora de hacer cumplir las órdenes del TSJC.